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A 44 años de "La Noche de los Lápices"

El 16 de septiembre de 1976, en "La Noche de los Lápices", como se denominó, la Dictadura Militar secuestró a diez estudiantes de La Plata, en su mayoría militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios.

Producido el golpe militar del 24 de marzo de 1976, los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas y de la Policía se habían adueñado de las calles y cada noche agregaban muchas nuevas cuentas al interminable rosario de secuestros y desapariciones de estudiantes, docentes, profesionales y trabajadores.

Para septiembre de ese año, el terror se había adueñado de la ciudad de Buenos Aires en general y del ambiente estudiantil en especial. No sólo en las Facultades, sino también en los secundarios, principalmente en los tres que dependían de la Universidad: el Colegio Nacional, el Liceo Víctor Mercante y la Escuela de Bellas Artes.

Entre el 9 y el 21 de septiembre, los grupos de tareas secuestraron a diez estudiantes de colegios secundarios de ciudad, militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y de la Juventud Guevarista, en un hecho que quedó escrito con sangre en la historia argentina reciente como "La noche de los lápices". Por la noche del 16, cuando perpetraron la mayoría de los secuestros.

De los diez secuestrados, María Claudia Falcone, María Clara Ciochini, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner continúan desaparecidos. Mientras que, Emilce Moler, Pablo Díaz, Gustavo Calotti y Patricia Miranda fueron finalmente "blanqueados" por la dictadura y quedaron a disposición del PEN, como la dictadura catalogaba a los presos políticos sin proceso.

El relato posterior sostiene que fueron secuestrados porque participaban de la lucha por la creación de un boleto estudiantil en la ciudad -esas movilizaciones se habían realizado un año antes, en 1975, durante el gobierno de Isabel Perón- pero en realidad estaban "marcados" por la dictadura como "delincuentes subversivos" por sus militancias políticas. Tenían entre 16 y 18 años.

“Hombres armados y encapuchados que se identificaron como del Ejército Argentino me secuestraron de la casa de mis padres. Yo tenía diecisiete años, era estudiante de quinto año del Bachillerato de Bellas Artes de la ciudad de La Plata y militante de la Unión de Estudiantes Secundario (UES). Estuve detenida-desaparecida en tres centros clandestinos de detención: el Pozo de Arana, el Pozo de Quilmes y la Comisaría de Valentín Alsina, en Lanús, en los que sufrí distintos vejámenes; hasta que en enero de 1977 entré como presa legal a la cárcel de Villa Devoto, de la que salí a los diecinueve años con régimen de libertad vigilada”, recuerda Moler en el libro "La larga noche de los lápices. Relatos de una sobreviviente".

Fuente: Infobae.

CienPuntoUno 2020

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