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Ahora ¿Hay Plan? ¿Es Suficiente lo Propuesto?

El pasado jueves 6 de agosto en la Legislatura se aprobó la autorización para reestructurar la deudas financieras de dos bonos – BOCADE / BAPRO - ambos contraídos en julio y mayo del 2016 respectivamente.

En ese momento, algunos analizamos y expresamos que no se podrían afrontar los compromisos asumidos, que las condiciones de estructuración eran excesivas en términos de tasa, estábamos en un momento de caída del barril de petróleo sobre cuyos ingresos se imponía un fideicomiso que garantizaba el pago de los servicios de la deuda, y para que pudiéramos responder a ese compromiso debiera haber un programa de desarrollo en el que jamás existió interés verdadero, más allá de los dichos y discursos.

La situación se continuó agravando con la crisis en las pymes y el aumento de los índices de desocupación y pobreza. Los signos del agravamiento macroeconómico eran evidentes pero fueron ignorados, al igual que el de los sectores productivos que tienen incidencia en nuestro producto bruto geográfico. Todo ello resultaba un combo explosivo.

Pero resultaba eso, un entorno. En la génesis del problema, existieron un conjunto de decisiones políticas que despreciaron su efecto en las cuentas públicas y las sumergieron en la consolidación de un gasto de imposible cumplimiento y financiación. Tanto es así, que un endeudamiento en moneda extranjera, contraído con la excusa de pagar una deuda corriente y en pesos, no sólo resultó insuficiente, sino que además se le agregó un nuevo y extraordinario endeudamiento en pesos, engrosando el anterior.

Escuchamos muchas veces que habían enviado un proyecto de Ley para que se autorizara lo que se aprobó esta semana. El primero llegó a principios del 2018, pero no vino solo, se pedía carta blanca para seguir endeudándose, y reestructurar la deuda existente en ese momento; en el mismo proyecto se solicitaba también carta blanca para un ajuste feroz contra los trabajadores y trabajadoras. No era admisible porque simultáneamente vimos los primeros resultados de una denuncia que habíamos realizado algunas diputadas y diputados, donde quedaba palmariamente demostrada la corrupción en el Estado provincial y sin duda, autorizaciones del tipo de la solicitada, eran improcedentes en ese marco de situación.

Desde la Legislatura se reclamaba un plan, y ésta semana previo a la aprobación llego un documento en el que al menos, el Ejecutivo presentó un conjunto de proyecciones y algunas consideraciones respecto de los ajustes que considera necesarios. Aunque no queda claro, el grado de consenso que los mismos han tenido, ni tan siquiera con la aprobación del proyecto de ley que finalmente se aprobara. Entonces, la pregunta que surge a partir de su lectura es:

¿ES SUFICIENTE LO PROPUESTO?

Expresamente, se dice que además de la deuda, los tres problemas sobre los que hay que actuar, son el sustentabilidad de la Caja de Jubilaciones, la masa salarial y los ingresos tributarios propios.

En el documento, se informa que la relación actual entre los ingresos corrientes y el monto de pagos a activos y pasivos se encuentra en un 99%, es decir, que si restamos los pagos de deuda, claramente esta situación provoca la imposibilidad de financiamiento de la masa salarial actual, la operatividad del Estado, y ni pensar en obras publicas ni reposición de bienes de capital. Para superar esto, se propicia como meta para el 2024, la de reducir al 80 % ese indicador. Expresa el informe, que esto permitiría un normal desenvolvimiento del Estado y recuperar infraestructura indispensable. Será así?

Para ello, propone cancelar los ingresos de personal por el término de los próximos cuatro años, que el personal que se jubila no pueda ser reemplazado, y si resulta indispensable la relación será un trabajador o trabajadora cada cuatro dados de baja, jubilar a todos los que cumplen los requisitos, un plan de retiro voluntario, eliminar las clausulas gatillo, planificar aumentos salariales anuales y todos ellos por debajo de la inflación, y por último, reducir la planta política. Lo que por las dudas, está repetido dos veces, aunque sin ninguna expresión cuantitativa, ni cualitativa, lo cuál sería de mucha utilidad habida cuenta de la información de la existencia de más de 175 asesores, aunque “ninguno sería ñoqui y todos trabajan”.

Respecto de los ingresos se propone un incremento de los recursos propios en términos reales entre un 10 o 20 %, a partir de una revisión de las normas tributarias, en particular del impuesto sobre los ingresos brutos y el impuesto inmobiliario rural, que ser refleja en un incremento del 207 % entre el año 2020 y el 2024. Un evidente optimismo cuando luego de más de 4 años, no se ha atinado ni tan siquiera a poner en marcha leyes sancionadas en dichos aspectos, y en tiempos de mejores condiciones económicas.

El documento dado a conocer previo a la sanción de la ley, expone una serie de proyecciones de las finanzas provinciales, que intentan reflejar en números algunos conceptos que se expresan en el texto. Así por ejemplo, la proyección de las regalías para el periodo 2020-2024 (valores corrientes) contienen un aumento de sólo el 83%, lo que claramente implica una caída de los ingresos no tributarios, estimando una declive en la producción, acompañada de una disminución del valor del barril, todo lo cual debería explicarse ya que determina una reducción que sería de mas del 50% con las implicancias que tendría eso en la región del Golfo San Jorge, donde impacta directamente en el empleo y la actividad económica de la zona. La única explicación de que la estimación fue realizada por la DGR, es totalmente insatisfactoria dada las repercusiones de dicha proyección y su impacto en la economía y las finanzas provinciales y municipales.

No es el único numero que genera desaliento, la inversión pública para el mismo periodo caerá abruptamente en términos reales, ya que en valores corrientes solo tiene un aumento del 66%, quedando condicionados al aporte del gobierno nacional para la realización de alguna obra y consecuentemente como factor de reactivación de la actividad económica.

Luego se plantean cuatro escenarios para la reestructuración del BOCADE, donde se exponen que se pueden resumir en el siguiente cuadro:

Cuadro nota Gabriela.jpg

Muchos se preguntan porque los bonistas estarían dispuestos a entrar en este proceso de reestructuración. La respuesta es que ven el riesgo que hoy significa Chubut, conocen la crisis y como son inversores, les interesa fundamentalmente a qué valor podrán vender los papeles que tienen en su cartera mañana, y los bonos de la provincia están muy deteriorados. El deudor – CHUBUT- evalúa cuanto y cuanto debe pagar, sabiendo que no puede cumplir con los montos y con los plazos originales. De esa dicotomía debe salir el acuerdo, el objetivo será conciliar intereses claramente contrapuestos.

Tangencialmente, hace mención a que sin crecimiento económico no hay aumento de la recaudación, y brinda un dato significativo, que es la pérdida de la participación del PBG de Chubut respecto del PBI Argentino, especialmente a partir del 2007, llamativamente es el año de la renegociación del yacimiento hidrocarburifero mas importante de Argentina, y llega al 2014 con la pérdida de mas de un punto del producto bruto provincial y de la riqueza de cada chubutense.

Y aquí aparece la mayor incógnita. ¿Es posible pensar en una recuperación económica sin pensar en un agregado de valor a las producciones preexistentes? ¿Es posible pensar en un crecimiento económico con una matriz productiva y su renta, pensada hace mas de cuarenta años? El gobierno provincial no tiene ninguna decisión al respecto, o no le pareció importante mencionarlo.

Esta forma de analizar los problemas de las finanzas públicas provinciales, absolutamente descontextualizadas del desarrollo provincial, es una reiterada causa de fracaso, que se verifica en los resultados y que a esta altura, no deberíamos repetir.

La tarea no es solo del actual ejecutivo, ya que del informe queda claro que la solución supera holgadamente su periodo. Entonces, consensuar un plan de desarrollo inclusivo, sustentable y justo es la tarea de todos los chubutenses, la dirigencia por su responsabilidad institucional, y del pueblo para comprometerse en una participación activa que impida que se siga como hasta ahora pensando en la coyuntura, sin aceptar que lo que se está decidiendo hoy condiciona el futuro de todos y todas.

Dos consignas importantes para este momento. Una formulada por Albert Einstein: ¨Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes¨ Y otra del General Perón cuando recomienda las ventajas de tener “capacidad para organizar y no lomo para aguantar”, lo que sin dudas deberá tener nuestro pueblo, si reiteramos y confirmamos los errores presentes.

CienPuntoUno 2020

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