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Cannabis: Lo legal no siempre es justo

En el artículo publicado hace dos semanas dijimos que Cannabis y Marihuna es lo mismo. Que la planta es milenaria y que su prohibición va a cumplir 100 años. También, que esta prohibición nunca estuvo basada en cuestiones de salud, sino en razones económicas por la versatilidad de la planta que puede tener variados usos, no solo medicinales y terapéuticos, sino también industriales. Estados Unidos fue el artífice de un trabajo casi exitoso al 100% al incluirla entre los listados de drogas duras y en 1961 logró que todos los países miembros de la ONU declararan la ilegalidad del Cannabis. Dijimos que Argentina no pudo - como otros tantos países latinoamericanos que necesitaban de ayudas financieras- decir que NO a la intromisión de EEUU en las décadas de los 70 y 80 disfrazada de “la Guerra contra las Drogas”. Por ello nuestras leyes son muy parecidas a las dictadas en territorio norteamericano. Quizá ahí debamos encontrar la raíz de su fracaso.

También mencionamos que a pesar de la prohibición, nunca dejó de haber cultivadores y usuarios, por supuesto en un mercado clandestino que provoca no tener el control de la calidad del producto.

Por último, mencionamos que la salud y el dolor estuvieron siempre ausentes en esta historia del prohibicionismo, y que fueron las madres las que más enfrentaron la prohibición en los últimos años. Ellas batallaron y lo hacen aún, desde la ilegalidad para mitigar el dolor de sus seres queridos. No todos tienen un acceso igualitario a las medicinas contra el dolor. Y las medicinas pueden tener efectos adversos no deseados y crear hasta dependencia, pero son drogas “legales”.

Hoy el cannabis ha ganado una importante legitimación social porque calma el dolor, permite una mejor calidad de vida, no tiene dosis mortal y puede obtenerse cultivando en una maceta en casa. Así, las madres lograron poner en un lugar de cuestionamiento a la prohibición de cultivo, tenencia y producción de derivados.

La ley 27.350 llamada de “Cannabis medicinal” del año 2017 vino a reconocer que el cannabis sirve para la salud. La ley no es buena porque sólo permitió el uso del aceite para una sola patología. Pero el reconocimiento en nuestro país de la utilidad del cannabis en el ámbito de la salud es un gran logro. Otros países ya llevan décadas en este camino. Vemos que el mismo EEUU, Canadá, Israel, Chile, Uruguay han avanzado en este cambio cultural.

Cada vez más personas usan el aceite de cannabis, otros las flores vaporizadas, pomadas y tinturas de esta planta que ayuda en el dolor y en distintas patologías. Esto es un hecho. Aunque es evidente que los 100 años en la falta de formación de los profesionales ha incidido, incluidos el Derecho y la Medicina. Los abogados estudiamos el cannabis desde la ley penal y los médicos desde la materia de Toxicología. Por ello, para avanzar debemos dejar de lado estos prejuicios, volver a estudiar y luego tomar un posicionamiento.

¿POR QUE EL CANNABIS SIRVE PARA TANTAS PATOLOGÍAS?

Cuando decidí estudiar de forma interdisciplinaria el cannabis, mi mayor interrogante era ¿por qué el cannabis sirve para tantas dolencias? ¿Por qué le sirve a un adulto mayor para el dolor de huesos, pero a la vez mitiga las dolencias de un cáncer? ¿ por qué las madres la usan en niños con autismo o hiperactivos? Por ello, con los conocimientos que adquirí desde la Botánica y desde la Medicina intentaré dar una explicación.

LA PLANTA

En mi supina ignorancia sobre la planta, alguna vez pensé que solo contenía THC – tetrahidrocannabinol-, que es el componente psicoactivo. Es el componente que provocaría en algunos una hiperactividad, los ojos rojos, la risa, la euforia. Es decir, el THC actúa sobre el sistema nervioso. El THC que produce más psicoactividad es el THC9 delta porque logra cruzar la barrera hematoencefálica con más rapidez que otros THC.

Hoy, sé que la planta tiene 500 compuestos conocidos, puede haber más, porque la prohibición también estuvo en el mundo científico que no podía investigar. 113 compuestos ya están identificados y se avanza

Entonces hoy se sabe que la planta posee distintos principios activos, denominados Cannabinoides. Estos Cannabinoides tienen distintas funciones, algunas descubiertas. Por estar dentro de la planta se denominan Fitocannabinoides.

Pero también se descubrió que el cuerpo humano produce moléculas similares a las de la planta de cannabis, llamados endocannabinoides (endo=adentro) y que posee en la superficie de muchos tipos de células de nuestro organismo, sitios específicos donde se acoplan estos principios activos con los receptores. Los más comunes, y de cuales se tiene mayor información son el THC, el CBD, CBG, CBN y algunos más. Los receptores de estos cannabinoides son denominados CB1 y CB2, encontrándose distribuidos por todo el cuerpo. Así entonces se concluye que nuestro cuerpo tiene un sistema endocanabinoide que está en equilibrio. Este sistema fue descubierto en la década del 90.

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<p>Cannabinol composición química.</p>

Cannabinol composición química.

Logré entender esta información con la imagen de un sistema interconectado con candados distribuidos por todo el cuerpo y los cannabinoides – provengan del propio cuerpo o de la planta, incluido el THC-, son como llaves.

¿Qué hace el sistema endocannabinoide? Se encarga de modular distintas funciones del cuerpo como la percepción del dolor, inflamación de órganos y tejidos, regulación del apetito, regulación del sueño e interviene e nivel neuronal, cardiovascular, digestivo, reproductivo e inmunológico. Por esta razón el cannabis sirve para tantas dolencias y patologías: porque el sistema endocannabinoide esta en todo el cuerpo y regula funciones vitales. Este sistema no fue enseñado en las Universidades Argentinas. Recién ahora se está incorporando en los programas. La Plata tiene un posgrado de un año. Sí, cada vez hay más médicos que se suman a aprender y se animan a recetar.

¿Qué sucede cuando una persona sufre diabetes? El cuerpo que estaba en equilibrio dejo de sintetizar insulina, hormona que degrada el azúcar que ingerimos. Cuando el páncreas por equis motivos deja de hacerlo hay que introducirla desde el exterior. Todos conocemos a alguien que diariamente debe inyectarse insulina para mantener a su cuerpo en equilibrio. Los remedios que la industria farmacéutica ofrece provienen siempre del mundo animal o vegetal o de la síntesis de sustancias y decimos que es artificial.

¿Qué sucede con una persona que presenta desequilibrios en su sistema endocanabinoide? No puede hacer uso de la planta para introducir los fitocannabinoides porque es ilegal su cultivo. Pero tampoco puede acceder en farmacias a fármacos fabricados desde la planta porque es ilegal todo su circuito Hoy una persona que tenga aceite de cannabis 100% de CBD, sin THC está expuesta porque ni las fuerzas policiales, ni los jueces, ni los abogados estamos preparados para distinguir una cosa de otra porque la misma ley pone a toda la planta y a todos sus componentes en un pie de igualdad. Todo es ilegal. Hasta que podemos realizar una pericia y allí solo nos interesa si tiene THC, aunque no sea el THC9delta, que solo aparece cuando la planta está seca y hay calor.

Pero los avances y la experiencia están dando como resultados que hasta altas dosis de THC pueden hacer más digna la vida de niños y adultos.

Los cannabinoides provenientes de la planta tienen muchas propiedades medicinales porque son la llave para los candados que hay en nuestro cuerpo, y esto permite que algunas dolencias y patologías puedan ser tratadas con cannabis, tales como cáncer, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, fibromialgia, dolor crónico. El CBD puede ser un efectivo fármaco utilizado para el tratamiento en la enfermedad de Parkinson y en la esquizofrenia resistente a otros tratamientos. Tiene propiedades antioxidantes y neuroprotectoras. Es necesaria más investigación al respecto. Y su uso siempre debe hacerse bajo un control médico.

En el presente se habla de un “efecto séquito”. Los aceites o fitopreparados que se hagan con un solo componente de la planta no produce buenos resultados. Hoy se sabe que la planta debe ser utilizada en forma completa. Los efectos positivos se observan si todos sus compuestos están presentes. Es decir, es necesario que el aceite o medicamento tenga THC, aunque que sea en un 1%. La combinación de los diferentes elementos de la planta es más efectiva que lo que pueden provocar los cannabinoides en forma aislada.

Ahora, también debemos saber que no existe una sola clase de planta. Hay mucha variedad. En Argentina en condiciones normales se dan unas 35 variantes y estas a su vez, de acuerdo a sus propiedades van siendo cruzadas inclusive para obtener otros aromas. Existe el cannabis con olor a limón o maracuyá. La ilegalidad ha llevado la creatividad al extremo. Pero hay dolencias que necesitan de hasta 7 sepas, por lo cual deberían tener unas 140 plantas para sostener el tratamiento. El cálculo es una fórmula: el doble mas el 30 % de lo que se pretende tener al final del cultivo. Es decir, si quiero terminar mi cultivo con 10 plantas, debo plantar 23.

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Entonces cuando el Estado Provincial anuncia sin mayores precisiones que va producir cannabis ¿que sepa va a producir? ¿Para qué dolencias? Decir que va a producir variables de aceite para todas las patologías seria mentira. Mientras, asistimos a destrucciones desde el Estado Provincial de emprendimientos como Kairós que ayudan a toda la comunidad chubutense en su salud hace años, producía aceite de cannabis, pero también preparados de otras plantas que no están prohibidas. Esta semana recibimos testimonios y se presentaron personas que necesitan el aceite que Carlos Jimenez producía en Kairos en Epuyen. Hoy se animan, hace dos o cinco años atrás era impensado.

Y debe saber el Estado que muchas familias tienen el problema solucionado. Pero hay un problema de seguridad. Si una mujer de una familia sufre violencia intrafamiliar o un robo común no podría denunciar, porque tiene plantas en su casa para realizar la medicina para su hijo.

Los discursos que se alzan diciendo que el autocultivo o el cultivo solidario, comunitario, cooperativo abre la posibilidad de un desvío para otro tipo de uso, deben ser respondidos desde los hechos: El Estado con todo su poderío no ha podido erradicar el narcotráfico y las drogas sintéticas están ganando el espacio. Endilgarle a las familias esa responsabilidad de la seguridad y cuidado de la comunidad en general cuando no encontraron al Estado en su búsqueda de salud y mejor calidad de vida, o si lo encontraron fue presos con una causa penal, es al menos cuestionable.

Es necesario que la reglamentación que se está trabajando incluya el cultivo personal, solidario y cooperativo. Si la Nación avanza en este sentido, con todos los controles que el Estado Nacional considere adecuados, se le dará una respuesta a miles de personas que hoy están en la ilegalidad pero que no están dispuestas a resignar la calidad de vida alcanzada. Hoy la prohibición del cannabis es legal. La sociedad está poniendo en crisis este concepto y se pregunta si es justo. Está encontrando la injusticia y se está proponiendo dejarla atrás. Todos debemos estar a la altura de esta sociedad que ya tiene una decisión tomada. La regulación debe ser el camino.

Agradezco profundamente a la UMET por haber habilitado el conocimiento a pesar de tanto tabú y prejuicio. Especialmente a Fresia Melina Silva Sofras por su curso Botánica y fisiología de la planta de cannabis; al Dr. Dario Andrinolo y Bioquímica Daniela Sedan por sus exquisitas clases de Química, Cannabis y Biología; a la Psiquiatra Celeste Romero por las explicaciones del Cannabis y su aplicación en Salud Mental; al Dr. Carlos Magdalena, pediatra , precursor en esta temática. Y a las madres de Mama Cultiva mi admiración por la lucha.-

Dra. Verónica Castillo. Abogada de la Defensoría Publica Federal de Comodoro Rivadavia, con Formación Interdisciplinaria en Cannabis para la Salud (UMET). Asesora en estrategias de defensa especificas para cultivadores. Para consultas: defencomodoro@gmail.com

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