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Chubut, despertando de un sueño

Chubut, hasta hace unos meses fue la primera productora de hidrocarburos de Argentina, desplazada hoy por Neuquén a partir de las fuertes inversiones orientadas a Vaca Muerta. Nuestra Provincia vivía en un sueño de ser la primera productora, donde se descubrió el petróleo y creía que sus regalías petroleras la colocaban en un lugar de privilegio. Pero hoy ese sueño se convirtió en incertidumbre que se refleja claramente en los números que demuestran que la renegociación Cerro Dragón en abril del 2007 y de la Ley de hidrocarburos XVII Nº102, no tuvieron los efectos positivos esperados para la provincia a la luz de la realidad de hoy y de la cual es necesario aprender, para no reiterar.

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La tendencia negativa en la producción es clara y pareciera no revertirse incluso en este presente a pesar de la suba del barril de los últimos meses, y si proyectamos el primer trimestre de este año, estaríamos por debajo de la producción de los últimos dos años.

Esta semana, el Papa Francisco incorporó el tema de los combustibles fósiles en sus Twitter diarios y nos pide a la humanidad decisión, firmeza y generosidad.

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El mundo se aleja de los combustibles fósiles cada vez con mas fuerza; las sociedades van hacia un futuro “descarbonizado”, que exige tomar medidas hoy para reorientar las acciones y lo que tristemente vemos es una falta de ideas fuerza, y mas aún de liderazgo político en nuestra provincia que oriente el debate de cual es el camino a recorrer.

La emergencia climática existe, la padecemos; si bien no somos los habitantes del hemisferio sur los responsables de esta crisis, el mayor desafío, en nuestro país, lo tenemos las provincias productoras que dependemos económicamente de la extracción o producción de petróleo.

El hemisferio norte busca lo que denominan el New Green Deal, la revolución verde, y a medida que más países adopten estos caminos el valor de los activos, tecnologías y capacidades de los combustibles fósiles disminuirá, amenazando los empleos, la industria y su cadena de valor.

Seguramente muchos creerán que Argentina está muy lejos de esta situación, sigue importando combustibles como el gas licuado y la mayoría del petróleo extraído en nuestra región se destina al mercado interno. Pero también sabemos que los procesos de transición energética están en marcha y hay cada vez más presión para la adopción a nivel mundial de políticas para reducir las emisiones de carbono. Desde condicionantes para préstamos y refinanciaciones pasando por limitaciones concretas en políticas de comercio internacional hasta subsidios y ayudas para neutralizar los efectos catastróficos y la recuperación medio ambiental.

Sabemos que hay otras zonas del país que tienen mucho que hacer en este sentido. Una reciente estadística a nivel mundial, nos clasifica entre los países en vías de desarrollo con mayor generación de carbono cuya emisión es altamente dañina para la capa de ozono y la misma se ve sensiblemente incrementada por el uso de agroquímicos y la producción agrícola, en especial sojera; pero no es menos cierto que los combustibles de origen fósil son su principal causa y la más inmediata tendencia es su reemplazo. Muestra de ello, es el crecimiento de la inversión en innovación de la industria automotriz de híbridos y eléctricos.

El gran desafío es iniciar el proceso invirtiendo en investigación y desarrollo y no obnubilarse con los discursos de sectores dominantes que tienen rentabilidades extraordinarias y salarios más altos que el resto de las actividades de la región, cuyo impulso es creer que no es ahora, que falta mucho para que a nuestra provincia la afecte este cambio mundial en marcha.

Chubut se encuentra en una crisis profunda, deudas por gastos corrientes, presiones salariales por atrasos, niveles de inversión pública insuficientes y sin margen para hacerlo en sectores dinamizadores y en los que se puede orientar el desarrollo futuro desde una perspectiva sostenible ambientalmente e inclusiva.

Las últimas inversiones energéticas en nuestro territorio, basadas en recursos renovables y limpios no se proyectaron pensando en la transición verde inclusiva. Y además fueron pésimamente analizadas y aun peor ejecutadas. Pensemos sino, en las llevadas a cabo con el mentado proyecto de INGENTIS y de las cuales aún seguimos teniendo consecuencias.

Esto es tan así, que aun siendo dueños de los recursos naturales, como en el ejemplo del viento, no accedemos a la energía generada, ni previmos las inversiones que permitan utilizar los mismos; solo se encadenan a la red nacional que no deja nada en nuestra Provincia. Y peor aún, ni siquiera tenemos integrado todo nuestro territorio a una red, como sucede prácticamente en el resto del País, lo cual es otra severa restricción al desarrollo y a la calidad de vida de los chubutenses.

Pero si faltará algo, está previsto en el corto plazo la renegociación del gigante FUTALEUFU y en vez de promover un análisis profundo, serio y que resuelva mucho de los males de nuestro acceso a energías baratas y limpias, vemos con preocupación disputas regionales, intereses sectoriales y peor aún, defensa de los grandes ganadores de siempre y pocas reflexiones en relación a nuestras comunidades más necesitadas de energía para su desarrollo.

Necesitamos una nueva estrategia de desarrollo, acordar cómo vamos a utilizar nuestros recursos naturales, técnicos y financieros, para reconvertir al sector petrolero en una nueva dirección con perspectiva ecológica, en un gran acuerdo que nos conduzca a un desarrollo ambientalmente sostenible. Incluso en beneficio de la permanencia del sector.

Necesitamos un sector público inteligente, audaz, capaz de articular con el sector privado un esquema de innovación para dicho objetivo.

Necesitamos un sector privado orientado por un Estado pensando en el futuro de los chubutenses y no empresas que actúen en la maximización de su rentabilidad asiladas de un objetivo de desarrollo provincial y nacional, y tal como si fueran entes autómatas y encandilados en su beneficio.

Para eso debemos establecer una dirección clara, lo que en palabras de Mariana Mazzucato [1], sería nuestra MISIÓN. El primero que debe liderar estas acciones debe ser el Estado y luego atraerá a actores y actrices privadas para invertir bajo un esquema innovador centrado en las nuevas tecnologías verdes.

En el año 2012 se bloqueó legislativamente la discusión de constituir un fondo soberano en Chubut que permitiera financiar estos procesos de innovación.

Y terminamos destinando los recursos que genera el sector hidrocarburífero a gastos corrientes. Desde 2016 con un dictamen forzado e infundado del Tribunal de Cuentas, se permitió que el Bono Hidrocarburífero Provincial de la Ley XVII Nº 102 sea utilizado para un fin que la norma no tenía en su espíritu ni en su texto. Peor aún, cualquier político o administrador serio sabe que debe utilizarlo en políticas públicas de promoción del desarrollo provincial, pero no lo han hecho así. Respecto de lo que se destina a la Comarca del Golfo San Jorge, no vemos que la innovación sea su eje, ni este proceso de reconversión, sino que aún se aplica a paliar todavía una región desbastada por la falta de planificación y visión que por muchos años caracterizó a esa comarca. Con el agravante que no se solucionan los problemas medioambientales generados en el pasado y los del presente se continúan ocasionando sin solución a la vista.

Esta opinión puede ser considerada controvertida, pero no busca la confrontación, muy por el contrario. Sino pensar y propiciar que los recursos fiscales derivados de la explotación hidrocarburífera deben ser la gran inversión orientada a la MISIÓN, la transición verde, un banco de Inversión verde por ejemplo, la generación de nuevas actividades con fuerte perfil ambiental y la remediación de los daños ocasionados, tanto en los ocurridos como de los que ocurren, si no actuamos en consecuencia.

Y preguntarnos ¿Qué rol cumplirá Petrominera en esta etapa? ¿Es necesaria un empresa de Energía en Chubut? ¿Tuvieron las empresas estatales Chubutenses un papel clave en la creación de riqueza y el desarrollo provincial estratégico? Entonces, ¿Seremos hoy capaces de liderar la transición verde? o más sencillo aún: ¿Disponemos del liderazgo de confiabilidad, convocatoria y serenidad para encararlo?

Necesitamos orientar nuestra MISIÓN a la generación de energías limpias y su cadena de valor, pensando en el futuro económico del Chubut, e integrado al País.

Debemos promover un Sistema Provincial de Innovación con participación pública y privada y el sector energético es solo un ejemplo. No es el único que puede generar las rentas en el territorio que nos hagan salir del pozo en el que estamos, pero sin dudas, es estratégico.

Tristemente vemos ¨cumbres de dirigentes políticos¨ para repartir las migajas del poder y algunos cargos disponibles.

Convoquemos a una verdadera CUMBRE para pensar el futuro de CHUBUT. Canalicemos nuestra energía en construir un modelo de desarrollo basado en la generación de riqueza en el territorio, justicia social, igualdad de género, equidad fiscal y sostenibilidad ambiental, con amplia participación ciudadana para atender la diversidad de opiniones, para vencer la desigualdad, garantizar la inclusión social y cuidar el territorio para nuestras generaciones futuras.

O sigamos como estamos. Y así, nuestros hijos, hijas, nietas y nietos, tendrán un juicio impiadoso y merecido sobre nosotros y nosotras.

[1] Autora de Misión Economía, una guía para cambiar el capitalismo (2021), la economista preferida del Papa Francisco.

CienPuntoUno 2020

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