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Opinión | Chubut

Chubut, la incomprendida, la incomprensible

Cuando se leen las noticias de nuestra provincia, aparece la sensación de incomprensión de la realidad de Chubut. Si tengo que establecer cuáles son los graves y profundos problemas detallo: pobreza, desigualdad y contaminación. Todos de carácter estructural, consecuencia de un modelo de crecimiento basado en la extracción de recursos naturales, cuya posesión se concentra en pocas manos, seguro extra provinciales y muchas de ellas, transnacionales.

Pensar en revertir la situación actual implica diseñar un trípode de políticas públicas que atiendan efectivamente su contracara: la inclusión, la igualdad y la sustentabilidad ambiental. Fundamentalmente, hay que pensar en un modelo de desarrollo territorial cuya clave sea el protagonismo de las mujeres, disidencias y hombres que habitan nuestra tierra.

Acción Para Transformar las Prácticas

Esta idea de un modelo de desarrollo territorial hay que llevarla a la acción, y para ello, se requiere, conocimiento del territorio, decisiones sobre las infraestructuras indispensables, capacidad de planificación, una comunidad organizada y POLÍTICA para lograr los consensos y su continuidad que son indispensables para su logro. Y es ahí donde lo que aparece es una Chubut incomprensible, marcada por un poder patriarcal fundado en la imposición, el autoritarismo y en un poder económico hegemónico y concentrado.

Urge cambiar el modelo patriarcal de concebir los asuntos públicos y la política en la provincia. La reiteración de modelos que nos han conducido al fracaso no es el camino. Seguir comentando estos temas, es entrar en el juego que juegan los del poder patriarcal y el intereses de plantearlo es para marcar claramente una diferencia con lo que en verdad necesitamos.

La práctica política en Chubut debe sufrir una transformación profunda que no pareciera estar en la agenda de los dirigentes que concentran el poder en nuestra provincia.

Proyecto Nacional, Popular, Democrático y Feminista

Y una alternativa de revisión de esas prácticas, está en observar y escuchar la historia de las luchas feministas, que hicieron visible los temas claves para una sociedad más justa. Como movimiento feminista, primero, reclamamos igualdad ante la escalofriante desigualdad y lo exteriorizamos en la consigna de autonomía física y en la toma de decisiones. Con esta demanda manifestamos la feminización de la pobreza y el enfoque interseccional para visibilizar las múltiples violencias. También exigimos nuestra autonomía económica, porque no hay igualdad sin el reconocimiento de las tareas domésticas y de cuidado y eliminación de las brechas salariales en el ámbito laboral, así como las discriminaciones para cobertura de cargos.

Por eso, cuando la Vicepresidenta Cristina Fernández, reclama incorporar a la esencialidad del proyecto la característica de “feminista” a la altura de nacional, popular y democrático, debe ser considerada y tenida en cuenta, procurando el cambio en los métodos y la acción política. Insistir en lo contrario es patentizar que se piensa que está equivocada y que la práctica política chubutense es la acertada. A pesar de la evidencia y de que todos saben que la realidad y los resultados, son contundentemente negativos.

Y solo para verificar lo enunciado, vale la pena mencionar a tres mujeres economistas, que disputan espacios de poder para trasmitir ideas, conceptos diferentes a los de un capitalismo deshumanizado y hegemónico.

La primera de ellas es Alicia Bárcena, latinoamericana, secretaria ejecutiva de CEPAL, dirigiendo una institución de Naciones Unidas, que busca una Latinoamérica inclusiva, y sostenible. Su conducción marcó diferencias particularmente en la difusión de sus acciones para mostrar que hay otro camino.

La otra mujer, Mariana Mazzucato, “la economista ítalo-inglesa preferida del Papa Francisco”, como les gusta denominarla, aunque mejor sería reconocer que es la economista que puso en crisis las viejas ideas del capitalismo y el mercado; y fundamentalmente demostró que los avances científicos y tecnológicos son consecuencia de la inversión pública, de la acción de los Estados y que muchos de los “privados” solo se apropian de la renta colectiva en detrimento del conjunto de la población. En este momento quiero destacar su ultimo libro Misión Economía: una carrera espacial para cambiar el capitalismo”, en el que nos propone la construcción de una misión con fuerte participación comunitaria, políticas publicas innovadoras, creativas e inversión verde.

Y la tercera, y hoy, la mas transformadora, la economista Kate Raworth, con su libro “Economía rosquilla, 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI”, con esa imagen que compendia la complejidad, y también los límites que debemos incorporar al crecimiento económico para lograr una verdadero desarrollo inclusivo y sostenible.

Techo Ecologico.png

Esta imagen incorpora 21 dimensiones, 12 de ellas son las necesidades que toda la población debería tener cubiertas, buscando minimizar las deficiencias, pero también los excesos, y que se deben realizar atendiendo lo que la autora define como techo ecológico, no podemos admitir excesos que dañen las familias, las empresas, el Estado y nuestra casa común -nuestro planeta- y superado ese techo aparecerán las otras 9 dimensiones que representan las manifestaciones del efecto sobre el ambiente, el objetivo es una economía regenerativa y redistributiva.

Volviendo a Chubut, estas tres referencias que nos plantean cambios estructurales, también nos marcan claramente que necesitamos una transformación, ya que hemos padecido una larga historia sellada por aumentar el bienestar de los chubutenses mediante el uso de recursos naturales y las energías de base fósil (primeros productores de petróleo) y ese camino ya no es deseable ni viable por restricciones ambientales, sociales, políticas y comerciales.

Desarrollo Inclusivo y Sostenible

Entonces, la transición a un modelo de desarrollo inclusivo y sostenible ambientalmente, impone desafíos que no aparecen en la agenda de los dirigentes varones (casi exclusivamente) que se reúnen y solo discuten candidaturas, espacios de poder y ningún proyecto futuro.

Por ello es que se propone una agenda básica, a escala local, para consensuar y consolidar con la participación de todes, compuesta por desafíos a alcanzar.

  • El primero, establecer un esquema de gobernanza basado en la participación del Estado, las empresas, los trabajadores y trabajadoras y las instituciones generadoras de conocimiento -sistema científico tecnológico- y la sociedad civil, fortaleciendo la institucionalidad.

  • El segundo desafío, un cambio en nuestros hábitos de consumo y producción, estableciendo relaciones comerciales éticas y respetuosas, que implican propender al precio justo, y acompañar estos cambios con una transformación de la cultura del consumo insostenible y destructivo en el que hemos caído, que daña nuestro futuro y particularmente a nuestros hijos e hijas.

  • El tercer desafío es la diversificación de la matriz productiva, con agregado de valor en todas las cadenas, generando empleos de calidad, y bajo un esquema de redistribución que reduzca la pobreza, estableciendo el techo ecológico para evitar el impacto ambiental.

  • El cuarto desafío es la generación y distribución de energía, en un marco de una transición creciente hacia la eliminación de carbono, para acceder a un derecho humano como lo es el servicio básico de energía de forma segura, limpia y accesible.

  • El quinto desafío es la conectividad física y virtual, necesitamos transportar mediante los medios más limpios y seguros nuestras producciones y también necesitamos redes digitales que nos permitan acceder al saber y a la información.

Estos desafíos así ordenados, no implican jerarquización. Es necesario avanzar en todos ellos a la vez, coordinadamente. Y sólo consideran una perspectiva vinculada con el desarrollo económico y social. Ciertamente pueden ser enriquecidos y deberían serlo, con otras perspectivas indispensables. Sin dudas, el fortalecimiento institucional para el caso, resulta urgente a la luz de los recientes fallos en relación a la corrupción en Chubut, por sólo citar un ejemplo.

Alguna vez en mi banca de diputada provincial, puse un cartel el día que se inauguraba el período de sesiones para marcar claramente mi actitud crítica ante la política patriarcal, en ese momento era contra la violencias de género, hoy invito a que todas, todos y todes que somos críticos de esas prácticas políticas y quieran ser parte de una agenda de construcción de un futuro para Chubut, a que pongamos un nuevo cartel “Ni obediencia ni sumisión, representación del pueblo” y actuemos en consecuencia.

CienPuntoUno 2020

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