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Opinión | Chubut | Pobreza

Chubut pobreza inducida

Sesenta y cinco años cumplió nuestra Provincia. Institucionalmente es muy joven y es momento de replantearnos qué Chubut queremos. Nuestro deber como ciudadanía es pensar, analizar, debatir qué se hizo para impulsar su desarrollo y qué trabas existen para que no se logre.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, es un refrán que se adjudica a Einstein y que aunque siempre se comparte, en el ejercicio cívico de Chubut ha sido muy difícil de implementar. La crisis económica y política que atraviesa la Provincia, más la pandemia, nos da la oportunidad de detenernos un poco en la vorágine de nuestra rutina, para pensar alternativas y discutir qué futuro estamos construyendo para los y las que vienen.

Dos textos indispensables para la reflexión.

Por eso, invito a recuperar algunos documentos que analizan otros caminos cuyo recorrido nos hubieran evitado tanta desigualdad y dificultades. Uno es: Patagonia austral. Integración inconclusa y subdesarrollo inducido”, un libro que tiene más de 20 años, difícil de encontrar, pero con una hipótesis indispensable para rescatar hoy, desarrollada por investigadores patagónicos.

El otro es: ¨Análisis de la Economía del Chubut y sus perspectivas de desarrollo¨, que tiene más de 50 años y cuyo director fue el economista Oscar Altimir. Fue una propuesta clara para 1970. Su vigencia para la actualidad deja visible la deuda interna que sigue existiendo: hacer desaparecer la pobreza en una provincia rica como Chubut, y lograr un desarrollo inclusivo pleno para toda su comunidad.

La realidad. Los indicadores de la pobreza de Chubut

El INDEC informó los datos alarmantes sobre pobreza y desocupación de los dos aglomerados de nuestra Provincia: Comodoro Rivadavia- Rada Tilly y Rawson – Trelew, relevados antes de la crisis Covid-19, lo que significa que los mismos seguramente sean peores por estos días.

En el caso de la zona sur, comparado con el ultimo trimestre del 2019 casi se duplicó (3,4% a 5,8%) y si comparamos con el mismo periodo del 2019 – 1° trimestre-, casi se triplico (2% a 5,8%). Lo más preocupante es que la tasa de desocupación para las mujeres es del 7,3% y tristemente para las mujeres jóvenes -menores de 29 años- la tasa sube al 17,3% y la de varones jóvenes asciende al 8,8%.

En el valle Rawson/Trelew si bien se visualiza una pequeña mejora, no resulta significativa y posiblemente se debe más al desaliento en la búsqueda, que a una mejora en el empleo. También para los y las jóvenes es más difícil. Para los varones la tasa de desempleo asciende al 23,6% y para las mujeres 22,1%.

Estos indicadores, son personas, familias, angustias y frustraciones de nuestra ciudadanía. Es la pobreza la que nos desvela. Más de 140.000 personas sumidas en la pobreza y la indigencia entre los dos conglomerados considerados. 140.000 co-provincianos!

En ambos casos, Sur / Valle, si sumamos la pobreza y la indigencia asciende, el sur al 30,6% y el valle a 47,8%. Cifras alarmantes de la exclusión social.

Los datos del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), del mes de abril sí contemplan los primeros efectos del coronavirus registrando caída neta de 4.000 personas expulsadas del mercado de trabajo, cifra que se agravará en los meses siguientes.

La desigualdad como negocio para pocos

Las estadísticas previas al Covid 19, reflejan falta de capacidad para generar empleo genuino y más aún incapacidad para luchar contra el flagelo de la pobreza. Y es acá en donde nos tenemos que detener para preguntarnos: ¿Hicimos bien las cosas en los últimos 40 años?

Propuestas no faltaron, pero el modelo que se instaló en Chubut en los años 80 fracasó. ¿Existen responsables? Seguramente muchos, pero no es el objetivo de esta nota. Sí tengo la esperanza, que como comunidad podamos aprender de ese fracaso que tuvo distintos partidos, dirigentes políticos, empresarios y sindicales y formadores de opinión pública, que contribuyeron a mantener el statu-quo, y no revisar el modelo de actuación de los últimos 40 años. Pero lo más peligroso es que se reafirmaron decisiones y prácticas, que en su ejecución, acrecentaron la desigualdad de nuestra ciudadanía.

¿La discusión es la matriz productiva?

Para tener completo el presente de nuestra Provincia, a las estadísticas de desempleo y pobreza, hay que sumarle la descripción de la realidad de nuestros sectores productivos:

  • El petróleo se va crudo.
  • Los recursos marítimos, sólo acondicionados para exportar sin procesar.
  • Producimos doce veces más energía de la que necesitamos y tenemos localidades que no tienen luz y todos pagan tarifas más caras que las regiones que no producen.
  • Muchos de los mejores bosques y lagos, se han privatizado.
  • Los recursos maderables casi se van como rollizos.
  • La ganadería no alcanza para alimentar a nuestra población.
  • La lana avanzó hasta el proceso de peinaduría y en los últimos años. retrocedimos a exportar lana sucia nuevamente.
  • No pudimos organizar en el valle la producción bajo cubierta para lograr proveer a nuestra población todo el año.
  • Las experiencias de lechería bovina y ovina fueron hostigadas y se hicieron insostenibles.
  • No logramos salir del debate y pasar a la instrumentación del procesamiento de carnes gourmet o especiales.
  • El turismo no alcanzo un desarrollo madura y seguimos sin resolver porque debemos focalizar en turismo de naturaleza, masivo, cultural, o de cruceros, en vez de articular, complementar y potenciar el conjunto.

Estos son algunos indicadores de cómo están los sectores productivos de nuestra Provincia, y se puede agregar otros más que no superaron las primeras fases de crecimiento.

Y esto no ha sido todo, en muchas oportunidades cuando aparecían alternativas interesantes para el desarrollo en lugar de un espíritu de cooperación y racionalidad, el criterio que primó fue el de “La guerra entre aldeas¨. Obviamente la consecuencia inmediata, era la paralización de las acciones. Se empezaba a discutir la localización de lo que fuera y perdíamos de vista la necesidad de avanzar, de contribuir a un esquema de cooperación y complementación regional.

Hemos sufrido las conductas que cavan o profundizan las diferencias, en hechos absolutamente instrumentales, y en particular en este momento de crisis profunda de nuestra Provincia, el análisis se debe concentrar en el debate de un tema incomodo, pero indispensable.

Chubut, como Argentina, tuvieron en el ultimo periodo democrático ganadores y perdedores, concentración de riqueza, privilegios sectoriales, beneficios económicos a partir de negocios con el Estado o concesiones para explotación o extracción de recursos naturales, y simultáneamente, postergación de los sectores vulnerables, que hoy sufren el hambre, la falta de ingresos, la falta de trabajo, la incertidumbre en sus empleos, la inaccesibilidad al hábitat, entonces nos tenemos que preguntar:

  • ¿Quiénes constituyen el poder real en Chubut?
  • ¿Quienes toman realmente las decisiones?
  • ¿Quiénes decidieron realmente el modelo de desarrollo que se aplica en Chubut?
  • ¿Podemos acordar que el modelo es extractivista?
  • ¿Cuánto trabajo generó ese modelo y cuanto podría generar si se desarrollaran cadenas de valor integradas en el territorio?
  • ¿A cuánto asciende la renta que generan los bienes colectivos de Chubut?
  • ¿Cómo se distribuye la renta entre los más de 600.000 habitantes de nuestra Provincia?
  • ¿Cuánto queda en el territorio y cuanto de la renta beneficia a otros territorios y otras personas que no son de Chubut?
  • ¿El modelo tributario vigente contribuye a una distribución equitativa o reafirma un modelo de concentración?

Necesitamos dar un salto al debate de ideas y proyectos y no seguir ocultando la realidad con disputas de personas y cargos.

Para construir una provincia distinta

Hay que decir una verdad, que en este momento histórico del feminismo no podemos dejar pasar. El presente y el pasado de la provincia siempre ha sido construido por hombres, bajo un sistema patriarcal, en sus mas diversas formas de poder que han llevado a nuestra Provincia a una crisis económica, social y política que se traduce en esos indicadores tristes sobre pobreza e indigencia, y que se siente en la angustia de las familias en no poder tener sus necesidades básicas satisfechas en una Provincia con todos los recursos que le son arrebatados.

Incorporemos prácticas feministas, capaces de luchar en forma colectiva y equitativa, aprovechemos la oportunidad de crear un nuevo modelo de actuación que resuelva esta dolorosa realidad.

La integración de nuestra provincia no puede esperar y no lo dicen solo los indicadores, lo pide nuestra comunidad en las calles.

CienPuntoUno 2020

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