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Contención de la pandemia: violencia policial en Sudáfrica

El Tribunal Supremo sudafricano ha instado a la implementación de un código de conducta para las fuerzas de seguridad en el marco de la multiplicación de denuncias de torturas, agresiones y violaciones desde la entrada en vigor de medidas de contención de la pandemia.

En Sudáfrica, el confinamiento fue impuesto el 27 de marzo y las restricciones estrictas que mantienen a la población recluida en sus casa y las actividades y movimiento limitados permanecen vigentes. En este sentido, la Policía y el Ejército son las fuerzas encargadas de velar por el cumplimiento de las medidas. No obstante, la situación sin precedentes ha llevado a un incremento significativo de las denuncias de abuso de poder y de la fuerza por parte de oficiales de ambos.

En dicho contexto, el Tribunal Supremo se ha visto obligado a tomar cartas en el asunto. Es así que el juez Hans Fabricius ha emitido un dictamen instando a la toma de medidas contra la brutalidad policial. Se trata de una problemática propia del país en tiempos de normalidad, pero que se ha visto exacerbada de manera preocupante por el confinamiento nacional. A partir del dictamen del Tribunal Supremo, los ministros de Defensa y de la Policía deben elaborar un código de conducta para que los miembros de las fuerzas de seguridad cesen por completo el accionar violento.

En Sudáfrica, las cifras rondan los 830 casos de denuncias de abuso policial, los cuales incluyen 50 defunciones por palizas y golpes así como también fallecimientos bajo custodia policial. Además, hay más de 25 denuncias de tortura y al menos 8 de agresión sexual. En cuanto al coronavirus, se han registrado 19.137 casos de contagio y casi 370 muertes desde que se identificara el primer caso en el país.

En un momento de incertidumbre como al que se enfrenta la población mundial, es fundamental el liderazgo de los Estados en la preservación de la vida de la sociedad así como también en el delineamiento del futuro por venir. Todo ello, con los límites adecuados al ejercicio del poder y de la fuerza en tiempos de confinamiento y también en tiempos de normalidad.

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