Banner Radio Header

Alberto Fernández | Argentina | Cambiemos | Canasta Básica Alimentaria | Consejo Federal de Inversiones | coparticipación | crisis | Deuda | devaluación | dólar | Elecciones | FMI | Gobierno Nacional | IVA | PASO | Roberto Lavagna | salario | Urtubey

Cooperar o no cooperar, esa es la cuestión

El resultado electoral de las PASO para presidente generó una situación novedosa en la que resulta necesario que los actores generen estímulos para la cooperación.

Las elecciones no se van a adelantar, más allá de las especulaciones esta no fue nunca la principal hipótesis de análisis luego de las PASO, pero ya es una certeza la decisión explícita de Macri de anticipar la campaña electoral que por ley debe empezar el 7 de setiembre.

El presidente y su equipo han decido no priorizar en esta larga transición los componentes propios de las acciones de gobierno y volvieron a privilegiar las tensiones de la campaña electoral. En tal sentido profundizan un estilo de ejercicio del poder puesto en marcha en diciembre de 2015 basado en estrategias complejas de comunicación, ampliadas y diversificadas por las redes existentes, en desmedro de los resultados de sus acciones de gobierno. Peña va a terminar su gestión más recordado como jefe de campaña que como Jefe de Gabinete.

La duda abierta luego de las PASO sobre cómo iba a hacer el gobierno para que prevalezcan incentivos a la cooperación en el conjunto del sistema político ante la crisis generada por los mercados se disipó definitivamente, no va a promoverlos ni va crear las condiciones para su ejercicio.

Desde el lunes 12 de agosto le cuesta asumir la necesidad de responder colectivamente a la crisis económico-social, prefiere acusar a la oposición ¨por lo que pueda ocurrir¨ por los resultados de la elección y agrega riesgo a las instituciones de la República. De alguna manera pone en duda si esta expresión de la derecha del siglo XXI que aprendió a ganar elecciones tiene la capacidad de transitar el camino de la derrota y la oposición racional.

Las comparaciones de la mayoría de los analistas de las crisis de 1989 y del 2001 con la generada luego del discurso presidencial son correctas; la tesis es simple, solo la fortaleza concertada del sistema político entre oficialismos y opositores puede equilibrar la balanza de las tensiones sociales e institucionales que se generan por la agresiva toma de ganancias por parte de los grandes grupos económicos. Aquel ¨les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo¨ de Pugliese resuena todavía en la sociedad argentina y no se puede soslayar cuando la debilidad política deja los gobiernos a merced de las dinámicas económicas más concentradas.

La decisión de Cambiemos de movilizar sus simpatizantes a las plazas del país indica que como organización política no ha incorporado estos aprendizajes de situaciones en las que muchos de ellos han sido protagonistas, al menos desde la perspectiva de los intereses de los ciudadanos y consumidores de ingresos fijos. Esto no es un dato menor, si las PASO tomaron la forma de un referéndum contra el gobierno nacional es justamente por la falta de confianza en que pueden mejorar la situación que sus decisiones generaron.

Promesas de campaña y resultados de gobierno

Los datos son contundentes. Quienes tienen ingresos fijos son rehenes del movimiento abrupto de capitales que derivó en una devaluación de más del 25% solo en lo que va de agosto, pero la población es consciente que esto no generó la crisis, solo agravó aspectos cuyos efectos se sienten cada vez más desde hace al menos dos años. El Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) desde enero de 2016 perdió el 62% de su valor en dólares cuando además toda la economía se dolarizó; en la medición de Julio ya se sabía que una familia de 4 personas no podía cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) con un SMVM. Agreguemos a esto que la CBA subió el 57,3% en un año. En los últimos tres años y medio más de 4 millones de personas cayeron en la pobreza.

Hay una condición económica y social de la democracia que debe atender el ejercicio de la política. El deseo que el endeudamiento podía facilitar un cambio de expectativas en la sociedad ya no la sostiene ni el propio FMI que ha comenzado a revisar el cumplimiento de sus propias normativas en relación a la deuda argentina que incide en el 60% de la capacidad prestable del organismo; el resultado de este proceso probablemente cree más rigideces aún en las acciones del flamante Ministro Lacunza.

Por eso llama la atención que junto a medidas como la eliminación del IVA en algunos productos de la CBA que significan un reconocimiento explícito a esta crisis social generada por sus medidas económicas, Macri haya tomado la decisión de salir al balcón de la Casa Rosada desafiando claramente las mensajes de los principales líderes de la oposición que han tenido un delicado cuidado institucional en medio de una competencia electoral. Esta semana hubiera sido mucho más difícil si por un lado Alberto Fernández no hubiera llevado calma a los mercados y planteara un diálogo con el FMI, asumiendo incluso la variación del dólar y por otro lado Roberto Lavagna no hubiera facilitado el diálogo suspendiendo él mismo su campaña electoral.

Todos ponen: asumir el costo de la transición o distribuirlo entre todas las jurisdicciones.

La paradoja del escenario que se abre esta semana es que los principales líderes de la oposición han generado más signos de cooperación que los que el gobierno nacional está dispuesto a promover. El oficialismo ha incrementado la incertidumbre del escenario y probablemente también la conflictividad.

Iniciar la competencia electoral, disminuir los incentivos a la cooperación entre oficialismo y oposición y pretender extender la crisis al resto de las jurisdicciones afectando unilateralmente la coparticipación de las provincias y municipios ya empezó a generar reacciones que pueden derivar en una pérdida de calidad institucional general con la consecuente pérdida de capacidad de gobierno del ejecutivo nacional.

Los gobernadores han leído correctamente el escenario, por un lado los enrolados en la oposición han sacado una declaración muy crítica sobre esta medidas en la reunión del Consejo Federal de Inversiones y por otro los oficialistas se despegan progresivamente de Macri para afrontar las elecciones de Octubre, priorizando los aspectos locales por sobre los nacionales.

Las señales son contundentes, hasta los mejores aliados como Urtubey irán a la Corte Suprema para obturar estas decisiones tardías e improvisadas ante la crisis.

El resultado de las PASO han generado un dilema de difícil resolución, o el presidente prioriza la acción de gobierno y genera escenarios que favorezcan la cooperación con los líderes opositores y los grupos económicos o prioriza la competencia electoral esperando recuperar más de 20 puntos para Octubre e incrementa la intensidad de los conflictos agregando con ello el riesgo para todos. Queda una amarga sensación para la democracia, parece que ante la derrota electoral se pretende que todos paguen los costos y no solo los derrotados, por suerte aún hay tiempo de cambiar.

Dejá tu comentario

Seguí leyendo