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Coronavirus: El desafío de desandar un camino

Tanto nos persuadieron con el "quédate en casa" como la única forma de contener la pandemia que, además de graves problemas económicos aparecieron otras afecciones a la salud que podrían terminar generando una complicación para el sistema. El reto es comenzar a desandar un camino que todavía es incierto.

“No me enamoré de la cuarentena” dijo el presidente Alberto Fernández hace pocos días atrás, explicando de qué manera se irá dando la flexibilización y posterior salida de la cuarentena, “es un plan de cinco etapas”, y actualmente estamos transitando la tercera.

Pero mientras consideró una y otra vez como falso el dilema salud-economía, argumentando que “una economía que se cae, se levanta. Una vida que se pierde, no se recupera más”; la justificación, con la realidad chocándonos en la cara, se cae como castillo de naipes.

La crisis comienza a sentirse en cada uno de los sectores, y no es cierto que salud y economía no vayan de la mano. El criterio sanitario no tiene porqué estar divorciado del criterio económico. “Sin economía no hay salud” rezan algunos especialista de la medicina (su impacto en la cuestión emocional, la depresión por quedarse sin trabajo, la mala nutrición y sus consecuencias en niños que no tendrán acceso a un plato de comida, y la llegada de otras enfermedades vinculadas a la pobreza). “La salud no es solo ausencia de enfermedad”, es una cuestión de salud mental.

ECONOMÍA DE GUERRA

Es lo que muchos nos están anticipando. La Comisión Económica de la ONU para la región ha dicho que América Latina se dirige a “una profunda recesión” este año, con una caída esperada del PBI de entre el 1,8 y el 4 por ciento.

Está claro que esta pandemia va a destruir una buena parte del sistema productivo y que el mundo seguramente deberá dictar nuevas reglas una vez superada la situación.

Desde la Cámara que nuclea a la Pymes, Ezequiel Cufré comentó al programa El Faro, que su sector vive una parálisis total, “desde el 20 de marzo tuvimos actividad nula, las empresas no toman crédito porque no saben qué puede pasar en 60 días, si van a poder pagarlo”. Con el agravante que la actividad petrolera fue declarada como esencial, entonces sigue trabajando pero no accede a los beneficios anunciados por el Gobierno Nacional. “Están intimándo los pagos porque nuestra actividad es esencial, a pesar que no estamos facturando” sostuvo.

Por su parte el empresario Tony Mendonca se mostró poco esperanzado en la utilidad inmediata de la apertura de los comercios, “si mañana podemos vender libremente igual nos vamos a encontrar con un panorama complicado por las reducciones salariales de las empresas…nuestro compromiso es cumplir el pago salarial y con los impuestos estamos esperando que salga algo que nos ayude. Si esto sigue, pensamos en una reducción salarial del 50 %” explicó al tiempo que analizó: “estamos en una economía de guerra y creo que es así. Tenemos que extremar el cuidado de nuestros gastos y quienes no nos están ayudando, comprometerse a hacerlo” agregó.

FARMACIAS, ESENCIALES Y CASTIGADAS

Eduardo Molina, presidente del Colegio de Farmaceúticos de Chubut, dialogó con La Cien Punto Uno y relató el proceso crítico que vienen atravesando las farmacias. “Tenemos hasta un 40% de baja en las ventas de medicamentos, los precios están congelados, la parte de perfumería y cosmética se vende sólo un 15%, y de los beneficios del Gobierno quedamos afuera por ser esenciales”. Molina explicó que el dilema es como financian el pago de medicamentos ya que el de las obras sociales orilla los 60 días, y en el caso de SEROS Chubut los 115, y a las droguerías hay que abonarles entre 15 y 21 días. Se agrega también, que por la situación de la provincia (un importante atraso salarial a los empleados de la administración pública) el Gobernador Mariano Arcioni determinó para el primer y segundo rango del pago escalonado un aumento en los descuentos por medicamentos de entre el 70 y 100 %, que lo terminan afrontando las farmacias y por estos días entregan medicamentos casi de manera gratuita.

Por otro lado, la venta de medicamentos se redujo porque no se están haciendo recetas. La gente no concurre al médico, no todos acceden a una prescripción de manera electrónica o vía whatsapp y, hasta en algunos casos pacientes con enfermedades crónicas están desatendiendo su salud.

Como compendio de esto, hay farmacias con menos espaldas para la crisis, sobre todo en la zona de la cordillera, que no han podido reponer medicamentos, y ya se nota el faltante. Eso también en un futuro traerá consecuencias sanitarias graves.

LA SALUD ES LO PRIMERO

La salud como lo importante no está en discusión, pero no se puede pensar en sostener un sistema de salud público y privado sin una economía funcionando.

Hay quienes asumieron tan bien y al pie de la letra el “quédate en casa”, entendiendo que sólo allí estaremos seguros del coronavirus, que se olvidaron de otras patologías (hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, tratamientos prolongados, otras).

Pacientes que ante una dolencia menor dejaron de consultar con sus médicos o de asistir a un sanatorio, lo que convirtió a lo que podría haber sido una pequeña consulta en una urgencia. A la larga para el sistema de salud será un problema mayor atender las consecuencias de la inatención de otras patologías.

A esta altura nos va quedando más claro que salud y economía sí van de la mano. Y que nos estamos arriesgando a algo peor, como la advertencia de comerciantes en el valle y la cordillera que han dicho que abrirán sus negocios igual, con autorización o sin ella, pero le temen más al hambre que al coronavirus.

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Foto @ornellavezzoso para Milpatagonias. Calle San Martín, centro de Comodoro.
Foto @ornellavezzoso para Milpatagonias. Calle San Martín, centro de Comodoro.

Para quienes tenemos el recuerdo de los 90 en Comodoro con la privatización de YPF, crisis petrolera en el 98, la debacle del 2001, la tormenta del 2017 y tantas otras; le tememos a la imagen de la calle San Martín con las persianas bajas. El dolor de su gente, las enfermedades vinculadas a la falta de trabajo, las preocupaciones, la incertidumbre. ¡Vaya que eso no es un problema también para la salud pública y privada!

El desafío ahora, está en manos de las autoridades que desde el comienzo de la pandemia buscaron convencernos que sin salir estábamos a resguardo. Ahora habrá que comenzar a asomar la cabeza de a poco, y volver a levantarnos, sin el temor que el afuera es nocivo.

Un poco todos se enamoraron de la cuarentena, incluso para algunos permitió tener los conflictos (anteriores al coronavirus) más controlados. Pero en una ciudad, o provincia como la nuestra, donde actualmente hay dos casos positivo y dos ya recuperados, es ilógico tenernos a todos encerrados y expuestos a una pandemia peor: la pobreza.

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