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Opinión | Chubut | pandemia | Elecciones 2021

Crisis y regionalismo

¿Qué agenda política provincial se desprende de la especulación acerca de la eventual supremacía de una o varias regiones sobre otras? ¿Cuáles son los ejes que no podrían estar por fuera de la agenda pública en los próximos meses, de cara a las elecciones, para que estas no sean un mero loteo de cargos o piezas de ajedrez del circunstancial tablero político-partidario?

Pararse desde la comprensión de la política como expresión concentrada de la economía le baja el precio a la grandilocuente lucha política en términos discursivos, retóricos, también instruye en la trazabilidad del poder. Una visión menos estetizante de los procesos políticos, pero no por eso desapasionada.

Comprender, por ejemplo, la unificación alemana de mitad de siglo XIX como una pugna entre los intereses económicos de los imperios de Austria y Prusia, o entender la lucha entre unitarios y federales en Argentina como una muy terrenal disputa entre dos modelos de país, no quema los bellos anaqueles de toda la literatura, la retórica y los grandes relatos que inspiran dichos procesos políticos (que también pueden abundar en grotesco, ridículo y mediocridad), pero sí los baja al siempre dinámico devenir de la realidad, que tras bambalinas suele ser mucho más simple y brutal. Tampoco esta comprensión anula las singularidades de lo político y su relativa autonomía. Sí lo des-idealiza.

UNA CUMBRE

Varios editoriales dominicales de Chubut coincidieron en subrayar la trascendencia de una reciente reunión entre el gobernador Arcioni, figuras políticas de Comodoro Rivadavia (el intendente Luque y el funcionario municipal Fita) y Puerto Madryn (los hermanos Sastre, intendente y vicegobernador), y representantes de poderosos capitales privados. Bajo la especie de que se estaría configurando un nuevo eje de poder Comodoro-Madryn, que desplazaría al resto, el Valle (Rawson-Trelew) y la Cordillera, con una supremacía fundada en el peso específico de algunas actividades económicas que en estas regiones se desarrollan: hidrocarburos, pesca, aluminio, etc.

Supongamos que esta tesis resiste más de dos semanas la volátil realidad chubutense. ¿Qué agenda política provincial se desprende de la especulación acerca de la eventual supremacía de una o varias regiones sobre otras? Se contabiliza el origen geográfico de los sucesivos gobernadores y la disputa de poder se comprende bajo la proyección futura de dicha clasificación. ¿No es esta una visión de muy corto alcance y complejidad? ¿Acaso la crisis crónica de Chubut y los regionalismos fundados en actividades económicas determinadas, podrían ser dos fenómenos, que relacionados, tengan mucho para decir acerca de por qué pasa lo que pasa en Chubut, de por qué la cuarta provincia exportadora del país no puede garantizar algo tan básico como el pago de sueldos? En este punto, explicar la crisis como una consecuencia de la corrupción de la clase política (reciente sentencia de la causa “Revelación”) puede ser una condición necesaria, pero no suficiente, porque la corrupción es, de fondo, un subproducto de un modelo de producción y acumulación determinado.

NO HAY 2023 SIN 2021

El 2021 está signado políticamente por las elecciones de medio término. Existen por lo menos cuatro o cinco grandes temas que son cuestiones provinciales estructurales, a la vez incomprensibles e inabordables por fuera del escenario nacional, o más en concreto, por fuera de la relación con el Estado Nacional y el gobierno que esté de turno. Sin un programa y sin pronunciamientos concretos sobre estos ejes, la próxima elección nacional, donde están en juego diputados y senadores, deviene un mero preludio testimonial de las provinciales 2023. Algo que de hecho se ha vuelto explícito con la formulación “Sin 2021 no hay 2023”. Las crisis tienen un potente efecto fragmentador, ¿Primará el regionalismo en este escenario? En ese caso, ¿Quiénes se benefician en la tarea de intentar transformar un interés particular en el interés general? Trazabilidad del poder.

LA AGENDA INELUDIBLE

¿Cuáles son los ejes que no podrían estar por fuera de la agenda pública en los próximos meses, de cara a las elecciones, para que estas no sean un mero loteo de cargos o piezas de ajedrez del circunstancial tablero político-partidario?

1) En lo urgente, pero también en el mediano plazo, cómo la provincia y los diferentes municipios enfrentan la pandemia. Qué medidas sanitarias puede tomar una provincia que encara esta nueva fase de la pandemia con un sistema de salud débil, incluidos los incumplimientos salariales con los mismos trabajadores y trabajadoras de la Salud.

2) Crisis financiera. A pesar de la reestructuración de la deuda provincial en dólares, que en los hechos es una postergación, el estado provincial no brinda garantías a la hora de poder cumplir con el pago en tiempo y forma a los empleados y empleadas de la administración pública. Continúa profundizándose un proceso de endeudamiento en pesos (y en dólares) a corto plazo, a pesar de subas de ingresos en regalías petroleras y coparticipación federal. Repetimos, ¿Cómo la cuarta provincia exportadora del país puede ser tan pobre “hacia adentro”?

3) Si Chubut avanzará o no con la minería metalífera a gran escala. Si avanzará el proyecto de zonificación 128/20, puerta de entrada para otros proyectos similares, o si avanzará la Iniciativa Popular, sin modificaciones, que busca prohibir definitivamente la actividad.

4) Crisis energética. Crisis de las cooperativas de servicios públicos, endeudadas y al borde de la quiebra. Falta de conexión de gran parte del territorio provincial, en una provincia que produce 12 veces la electricidad que consume.

5) Establecer el origen de los incendios forestales en la Comarca Andina y las responsabilidades estatales y políticas si las hubiera, para evitar que algo similar se repita. Así como atender adecuadamente a la población afectada.

Sin un debate profundo, crudo y transparente sobre estos puntos, la electoralización del 2021 deviene abstracta en el mejor de los casos, en el peor, como dijimos, un preludio testimonial del 2023 y la procrastinación de los problemas concretos y urgentes de Chubut. Pero, como siempre, instruirá en la trazabilidad del poder.

CienPuntoUno 2020

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