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Crónica de un viernes virósico

Tras una jornada anárquica en la que miles de jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH se agolparon en los bancos buscando dinero en efectivo, el Central dispuso un nuevo cronograma de pagos que se extenderá hasta el próximo 13 de abril, inclusive.

Después de un viernes caótico, el Banco Central dispuso a última hora que todas las sucursales bancarias del país atendieran durante este fin de semana.

Por la noche, la información oficial que enviaban desde Buenos Aires, daba cuenta de la apertura de todos los bancos del país en su horario habitual, más otras dos horas de atención al cierre.

Sin embargo y de forma simultanea, la autoridad de aplicación en la provincia, aseguraba que este fin de semana el horario de atención en las entidades que operan en Chubut sería el habitual. Desde las 8 (a cagarse de frío) y hasta las 13. "Si tenemos que extender hasta las 15 lo haremos" respondían ante la consulta de MilPatagonias.

La misma versión espetaban los representantes locales de, La Bancaria. "Horario normal, y si hay modificaciones se adecuará a la cantidad de gente que concurra", indicaban también vía whatsapp .

En definitiva, para hoy, el escenario de incertidumbre y sus consecuencias parece bastante similar al experimentado ayer, que no fue ni más ni menos que la declaración fáctica del fin de la cuarentena. Le pese a quien le pese, y a contramano de tanto esfuerzo colectivo y recursos dispuestos por muchas órbitas estatales, a lo largo de 14 días seguidos

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En ese contexto el ejecutivo nacional se ocupó de socializar, eficazmente, por todo soporte comunicacional disponible, el reto que había propinado a Miguel Pesce, Presidente del Banco Central, tras la descomunal impericia consumada ayer viernes. “La situación fue desbordante” y “el Presidente está enojado” reconocía uno de los blancos apuntados durante la jornada.

Un rato antes, Eugenio Semino, Defensor de Tercera Edad, pedía la renuncia de Alejandro Vanoli, titular de Anses. ¿A esa altura, no resultaba inocua la salida del funcionario de su cargo? Semino, tampoco se olvidó del secretario de Seguridad Social, Luis Bulit Goñi. “Pedimos la renuncia de Vanoli y Goñi como responsables. No hubo ningún operativo para evitar lo que se preveía que iba a pasar”, declaró Semino cuando el río ya había sido contaminado.

Durante la jornada de ayer el discurso publico y publicado se focalizó en la búsqueda de "culpables". Este otro equivoco nos privó del análisis y la perspectiva necesaria que permitiera la construcción de las condiciones mínimas para diseñar alguna salida del laberinto al que nos enfrentábamos.

Entre todos los actores involucrados de semejante puesta escénica, solo uno, pareció salir indemne de todas las esquirlas esparcidas durante el día. Solo uno. El que casi nunca pierde. Uno de los poderes reales, detrás del poder. El capital financiero. Los Bancos. Mayoritariamente privados y extranjeros.

Los mismos actores, que el día miércoles habían recibido la critica de Matías Kulfas, Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, "por no agilizar el financiamiento a las pequeñas empresas". Los mismos, a los que de manera tibia y en el marco de la crisis económica del país, ahora profundizada por el Covid-19 se les pedía "mayor compromiso".

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CONJUNCIÓN DE FACTORES

Anses, informó que en la actualidad tiene un padrón de 14 millones de beneficiarios de la seguridad social en todo el país. Se estima que ayer asistieron más 800 mil personas de todo ese universo.

Delegados bancarios calculan que quienes carecen de tarjeta de débito, o la tienen bloqueada o no saben cómo utilizarla, representan más de el 50% del total de los beneficiarios.

El estado solo garantizó el giro del dinero de la asistencia social, pero nunca instrumentó acciones tendientes a facilitar el encuentro de los beneficiarios con el efectivo por fuera del sistema tradicional (cajas).

Los bancos tampoco invirtieron en recursos ni tiempo para guiar jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales en el manejo de los nuevos instrumentos disponibles para hacerse del dinero en efectivo.

En la actualidad el sistema financiero cuenta con 4.500 sucursales en todo el país.

El pago de jubilaciones, asignaciones y pensiones está concentrado solo en la banca pública (más del 50%).

Apenas cinco bancos nacionales asumen también esa responsabilidad empresaria.

Para el resto de la banca, la seguridad social no representa una unidad de negocio atractiva y por ese motivo no la atiende.

El Banco Central, y sus últimas administraciones miran para otro lado.

Así estamos. ¿Cómo seguimos?

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