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De colillas de cigarrillos a ladrillos ecológicos

Está en marcha una movida sustentable, en la Argentina y en el mundo. Miles de manos juntan colillas de cigarrillos en bidones y botellas plásticas. Tratan de capturar la mayor cantidad posible de pequeños filtros amarronados causantes de un enorme daño ambiental.

Una sola colilla contamina entre 8 y 10 litros de agua salada y hasta 50 litros si se trata de agua dulce, por la enorme cantidad de sus componentes nocivos: nicotina, alquitrán, arsénico, plomo, hidrocarburos poliaromáticos. Además, el acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber esas sustancias, puede tardar hasta 15 años en descomponerse.

La movida consiste en recoger esas colillas, principalmente en las costas de nuestro país, y enviarlas hacia Mendoza. Allí, una familia desarrolló una empresa familiar que reconvierte el deshecho de los cigarrillos en ladrillos ecológicos, a partir del desarrollo de un método de reciclaje natural, definitivo y único en el mundo.

En un reportaje realizado por la periodista Graciela Gioberchio para Infobae se detalla que la empresa trata más de 5 millones de colillas por mes, que reciben de todo el país. Por ahora, sólo los venden a municipios y entidades gubernamentales para la construcción de viviendas sociales.

La clave fue haber creado un polímero en el laboratorio, con un método de reciclaje natural, definitivo y único en el mundo.

En las playas bonaerenses, por caso, las colillas son el residuo más encontrado, según datos del Censo de Basura Costero Marina realizado el año pasado. En las calles, en general, los fumadores también las tiran al suelo. Y la lluvia las arrastra a las alcantarillas y terminan de la misma manera, en las fuentes de agua más cercanas, en ríos y mares, donde asfixian los fondos marinos y además pueden ser consumidos por muchos animales.

Este verano 2020, varias ONG´s, instituciones, municipios y voluntarios intensificaron las campañas de recolección en las principales ciudades y centros turísticos del país. En un solo día, el 25 de enero de 2020, se realizó la primera jornada nacional en la que se juntó medio millón de colillas.

Alexis Lemos -41 años, mendocino, ingeniero comercial y máster en logística- contó cómo nació la idea del ladrillo hecho con colillas. “Todo comenzó a fines de 2018, cuando regresé al país luego de haber vivido varios años en California, Estados Unidos, donde tomé conciencia sobre la importancia del reciclaje. Volví a mi provincia muy mentalizado en encontrar una solución ecológica y definitiva para el residuo del cigarrillo, catalogado como complejo y, además, con ganas de ayudar a mi familia que estaba atravesando una difícil situación económica”.

Lemos se dedicó durante seis meses a investigar, desarrollar prototipos y armar un equipo de trabajo que integran su padre en la cuestión logística, su hermano en el diseño gráfico y dos profesionales altamente capacitadas, una bióloga y una ingeniera en recursos naturales renovables. Con inversión propia, logró crear un biopolímero en el laboratorio, elemento fundamental para el reciclaje de colillas a ladrillos.

Según explicó el emprendedor a Infobae, "es un método para el reciclaje de las colillas totalmente natural y definitivo que consiste en la obtención de un producto compuesto biotecnológico: las colillas son mezcladas con elementos naturales a los que sumamos microorganismos que comen las toxinas y liberan enzimas que mineralizan la mezcla. Este período de cultivo lleva unos 20 días. En definitiva, lo que demora 15 años en degradarse, logramos descontaminarlo en sólo 20 días".

Hoy tratan más de 5 millones de colillas por mes, que reciben de todo el país. Por ahora, los ladrillos sólo los venden a municipios y entidades gubernamentales para la construcción de viviendas sociales.

Lemos aseguró que en el proceso no se genera ningún residuo. "Somos una iniciativa zero-waste, lo que significa que no generamos residuos en ninguno de nuestros procedimientos. Cigabrick es ecológico y está armado bajo presión con más de 6 toneladas de fuerza. No requiere cocción y es 100% reciclable", explicó a Infobae.

Cada ladrillo cuenta con un porcentaje integrado de biopolímero y esa porción puede variar porque las colillas recicladas quedan unificadas a los otros elementos naturales, de manera que un ladrillo puede tener entre 25 y 50 colillas. En el laboratorio ubicado en la ciudad de Mendoza tratan, por mes, más de 5 millones de colillas, cerca de una tonelada, que reciben desde distintos puntos del país y, por ahora, los ladrillos sólo se venden a municipios y entidades gubernamentales para la construcción de viviendas sociales.

Todo se lleva a cabo en el marco del proyecto ambiental Reciclemos que ya cuenta con una red de más de 50 embajadores en todo el país: personas o agrupaciones sin fines de lucro que envían las colillas de fumadores responsables que se las acercan o bien las que ellos mismos recolectan. Es tanta la cantidad de colillas que reciben que están viendo la posibilidad de mudar la zona de cultivo a un polígono industrial mayor.

Lemos detalló varias ventajas técnicas de Cigabrick: tiene un tamaño mayor que el ladrillo tradicional y es 4 veces más resistente; es sismo resistente y anti inflamable; brinda protección acústica y un aislamiento frío-calor 40% mayor al del ladrillo tradicional; tiene un diseño de encastre y eso reduce hasta un 50% el tiempo de construcción, también permite ahorrar hasta un 50% en acero y 60% en cemento (entre ladrillo y ladrillo sólo va una pequeña porción de adhesivo cerámico) y tiene garantía de por vida.

“Por ahora el ladrillo sólo lo comercializamos con los municipios que contratan nuestro servicio de reciclaje, el cual incluye la instalación de colilleros en las principales zonas de mayor tránsito, acopio y posterior tratamiento. Nuestros ladrillos no están aún a la venta al público”, afirmó Lemos a Infobae.

El municipio de Mendoza es uno de ellos. En el marco de la reciente emergencia climática declarada en la ciudad -es la primera ciudad del país que toma esta medida y se suma a las capitales internacionales con conciencia ambiental- se instalaron contenedores o colilleros especialmente diseñados para la captación de colillas en los lugares más concurridos.

Los más de 50 embajadores que forman parte activamente de Reciclemos ya están organizando una nueva campaña de recolección masiva de colillas de cigarrillos a realizarse en un solo día, en el mes de marzo, en todo el país. También participan jóvenes reunidos en el movimiento Fridays for Future (Viernes por el Futuro) que a nivel mundial impulsa la activista sueca Greta Thunberg.

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