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Opinión | Chubut | Matriz Productiva | Economía

¿De que hablamos cuando hablamos de la matriz productiva y valor agregado en Chubut?

En su manual de zonceras argentinas, Arturo Jauretche, explica con un ejemplo de Chubut, el concepto de valor agregado en el territorio y como se lograría diversificar nuestra matriz productiva. Si bien algunos hechos han cambiado desde entonces, la descripción de cómo opera esta zoncera en particular, mantiene toda su vigencia.

Arturo Jauretche en su manual de zonceras argentinas (Nº29) en 1968, explica como pocos, con un ejemplo de Chubut, el concepto de valor agregado en el territorio y como se lograría diversificar nuestra matriz productiva. Si bien algunos hechos han cambiado desde entonces, la descripción de cómo opera esta zoncera en particular, mantiene toda su vigencia.

“Las estancias Leleque, de una compañía británica, producen un alto porcentaje de la lana del Chubut. Todos los años, después de la zafra, bajan a Puerto Madryn los camiones cargados con la lana de la esquila que allí se embarcan en dos o tres navíos de bandera británica. El resultaado es el siguiente: En el país quedan los salarios de los pocos peones que hacen falta para cuidar las majadas y los de los esquiladores. Además, el flete correspondiente a los camiones que transpor­tan a puerto… Podría añadirse que quedan aquí las utilidades de los propietarios, pero los propietarios no son argentinos, ni viven en el Chubut, y por lo tanto se giran. Es posible que quede algo por impuestos…Desde que la lana se embarca paga flete y seguro extranjero y la descarga en el puerto de destino; empieza enseguida a recibir valor agregado que era riqueza traducida en salarios, amortizaciones y en utilidad empresaria que a su vez crean poder de compra, es decir de consumo, que a su vez genera producción…Primero viene la reclasificación… con una particularidad: que parece que las ovejas son pura barriga, pues la lana que sale del país es en su mayoría de barriga, según la clasificación para la aduana. Enseguida viene el lavado y el aprovechamiento de los sub­productos. Después el hilado, la tintorería y luego el tejido. En cada uno de estos procesos hay valor agregado, pero hay además valor agregado secundario porque la elaboración de la lana importa la fabricación de maquinarias para lavar, para hilar, para teñir, para tejer, etc., etc., y la de éstas, minas, ace­rías, usinas, etc., y desde luego otras fábricas. De esta manera la lana que dio trabajo en el país de su producción para unos pocos peones, e inversión para poco capital, multiplica por 1.000 el valor agregado, que queda en el exterior produciendo riqueza, nivel de vida y poder, porque de todo esto proviene el poder de las naciones….Pero están además los efectos de arrastre. La multiplicación de las actividades, con la multiplicación de los ocupados, hace que paralelamente se establezcan al­macenes, talleres de bicicletas, de automóviles, tiendas, abo­gados, boticarios, peluqueros, lustradores de zapatos, escue­las, paseos, campos de deportes, fábricas de caramelos, con­fiterías, talleres de repuestos, en una palabra, toda la diver­sificación productiva cuyo origen remoto está en la mano del peón que maneja la tijera de esquilar. Supongamos ahora que toda esa lana que se exportó, cum­pliera el proceso que cumple en el exterior, en Esquel. ¡Se imaginan ustedes qué ciudad sería Esquel! Pues bien, un la­vadero de lana se estableció en Esquel para iniciar el proceso y fue ahogado por la hostilidad nacida de la zoncera que co­nocemos por división internacional del trabajo…Si esa fábrica completara el circuito hasta llegar al tejido y la con­fección, ¿cuáles serían los efectos en la Provincia? Pues senci­llamente los mismos que producen en la metrópoli que lleva la materia prima…”.

Tener la oportunidad de trabajar en los ámbitos académicos y simultáneamente en los espacios políticos de gestión, nos permite acceder y adquirir conocimientos e información sustantiva para analizar mas sistémicamente los problemas que padecen nuestros territorios.

Desde hace mas de 40 años nuestra provincia eligió un modelo de desarrollo que se encuentra en pleno agotamiento, mas allá de que algunos sectores sigan obteniendo importantes ganancias a partir de los recursos naturales de todos y todas las chubutenses. Pero para acompañar un natural crecimiento demográfico, un aumento de la población económicamente activa, la calidad de vida para nuestros co-provincianos, se necesita un crecimiento sostenido que permita atender las demandas de la sociedad y hoy, además, ambientalmente sostenible e inclusivo.

Los sectores conservadores neoliberales agitan sus viejos discursos, el del achicamiento del rol de Estado, hablan de excesiva presión tributaria, nunca verificada en los números de la OCDE o peor, los ignoran sistemática y negligentemente, y así siempre enmascaran una defensa de los privilegios que obtuvieron en los tiempos de ruptura democrática o en gobiernos democráticos que rompieron sus promesas de campaña con el votante. Nos muestran estadísticas sesgadas ideológicamente, para justificar el “supuesto” Estado excesivo, y niegan el verdadero problema de Chubut, que no es otro que el que maravillosamente describe Arturo Jauretche.

El modelo extractivista exportador sin valor agregado, atraviesa a todos los sectores productivos mas importantes de Chubut.

En contraposición a ese modelo, debiéramos poder encontrar en nuestra provincia a partir de nuestros recursos, lo que Joseph Ramos, denomina, “aglomerado productivo”, es decir… “… una concentración sectorial y geográfica de unidades económicas dedicadas a una misma actividad o estrechamente relacionadas en su cadena productiva hacia delante, atrás, o a los lados, generándose economías externas acumulativas, especializaciones y servicios específicos al sector que permiten lograr eficiencia colectiva”.a

Entonces, si pretendemos lograr estos aglomerados en nuestro territorio, deberíamos promover acciones para poder contestar las siguientes preguntas:

¿Los equipos y maquinarias se fabrican en Chubut?, ¿Cuál es el agregado de valor que se realiza en el territorio chubutense a las materias primas?, ¿Qué artículos finales se producen íntegramente en Chubut a base de nuestros recursos, se venden en las góndolas o a los consumidores finales?, ¿Qué investigaciones y desarrollos tecnológicos se realizan en los centros científicos – tecnológicos y Universidades radicadas en Chubut?, ¿Cuántas carreras y formaciones profesionales afines a los sectores del territorio están incorporadas a las curriculas de nuestras Universidades e instituciones educativas?, ¿Qué actividades y servicios complementarios y conexos se realizan en territorio chubutense?, ¿Cuánto empleo directo e indirecto genera en nuestras localidades?, ¿Cuánto de los salarios que genera la actividad, aportan a la economía local y tienen efecto multiplicador?, ¿Cuál es el aporte de cada sector al producto bruto geográfico de Chubut? Y a partir de allí, y teniendo una estructura tributaria progresiva y equitativa, preguntarnos ¿Cuánto aportan al erario provincial cada uno estos sectores?

Mitos y realidades del Sector hidrocarburífero.

Si analizáramos el sector hidrocarburífero, sabemos que la región del Golfo San Jorge, fue durante mas de 100 años la cuenca petrolera de mayor producción nacional, y se radicaron en la zona unidades productivas concentradas en el Upstream (exploración y extracción) y Midstream (transporte y almacenamiento), el proceso en el territorio termina en la boya de Caleta Córdova y a pesar de los esfuerzos durante el periodo 2011-2015 y particularmente después de las intenciones originales de la estatización del capital accionario de YPF S. A., nunca se pudo consolidar la fabricación de los equipos de pulling, que fueron promovimos por el programa SUSTENTA, ni consolidar otras unidades dedicadas a la fabricación de equipos para las operaciones. Se mejoraron los procesos a través de la recuperación secundaria y terciaria, la electrificación de la cuenca, y la incorporación sistemática de los procesos de mitigación de los impactos ambientales. La Universidad de la Patagonia incorporó formación afín a las demandas regionales e investigaciones aplicadas, y ahí prácticamente, terminaron los avances.

Nunca se logró la integración de la cadena incorporando el Downstream (Refino, venta y distribución) y con dolor vimos como hace muy poco quien opera el área mas importante de nuestra región, Cerro Dragón, invirtió U$S 1500 millones de dólares en la refinería en la provincia de Bs. As. postergando nuevamente un desarrollo integrado de nuestros hidrocarburos.

Si hablamos de plata para el erario provincial, y en función de los datos públicos, podemos ver que ni la ley corta, ni las renegociaciones de los contratos petroleros tuvieron un impacto positivo sobre las finanzas provinciales. La regalías petroleras tienen tres elementos para su determinación: 1) la producción (m³ extraídos), 2) el precio del barril o precio del m³, establecido por los mercados internacionales o como pasó durante mucho tiempo en nuestro país, a través de un mecanismo conocido como “barril criollo”, que en momentos fue un precio tope y en otros un precio sostén y 3), el tipo de cambio, variable macroeconómica inmanejable también para las autoridades provinciales. Esta situación deja en claro que la atención para las autoridades provinciales debe ser los niveles de producción, su crecimiento, nuevas inversiones y fundamentalmente el desarrollo del aglomerado productivo y la generación de puestos de trabajo directos e indirectos en el territorio.

Hemos tomado a partir de la información de la Secretaria de Energía de la Nación los datos históricos de producción de petróleo crudo para evaluar que pasó en los últimos 20 años, dentro de los cuales se encuentra la crisis del 2001, la renegociación del contrato de PAE, diez años antes de su vencimiento -cuestionado judicialmente y pendiente de resolución judicial aún-, los lamentables hechos de Cerro Dragón en 2012, las renegociaciones de los años 2014 y 2015 y el cambio en la política hidrocarburífera a partir del 2016 -gobierno de Macri-, donde se fragmentaron las cuencas con la intención de debilitarlas y confrontarlas y se dejo librado al sector a los efectos del mercado.

Cuadro Regalias 2.jpg

El cuadro refleja los m³ de producción anual, los precios promedios anuales que fueron utilizados para la liquidación de las regalías durante cada periodo analizado y el monto en dólares del ingreso en concepto de regalías que le correspondió a Chubut en los últimos 20 años. Se encuentran destacados los dos años de mayor producción, correspondiente al 2006 -año anterior a la renegociación PAE- y el 2009 -dos años después de la renegociación-. El monto de regalías (expresado a valores constantes de U$S) nos permite realizar comparaciones entre períodos cuyos montos están determinado por el valor del barril.

Cuando los números del cuadro los reflejamos en un gráfico, claramente podemos ver que ninguna de las acciones de renegociación tuvo impacto positivo significativo sobre los niveles de producción. Los funcionarios que participaron de las negociaciones del contrato del 2007, deberían explicar que pretendían anticipando la negociación ya que por los resultados queda claro que no fue mejorar. Llamativamente, el año 2006 -anterior al acuerdo- , y con un valor promedio del barril menor al del 2008 -año posterior- se logró mayor nivel de producción. No hubo mejora, no hubo inversión, ni impacto en las finanzas provinciales a partir de los aumentos de producción.

Cuadro Producción Petroleo.jpg

Uno de los eventos que mas daño ocasionó fue el ataque a las instalaciones de Cerro Dragón el 21 de junio del 2012, que marca un decline que no se recuperó efectivamente. Las renegociaciones del resto de las áreas, mucho menos significativas, se realizó con dos consignas, la primera, el aumento de los niveles de producción, para ello se tomar indicadores físicos para garantizar la inversión en la cuenca y se aumentó la participación de la provincia en la producción y la renta a través de PETROMINERA S.E. y la segunda, compensar a la zona sur de la provincia, a través del bono hidrocarburífero, por su aporte histórico a la economía nacional y provincial y realizar una reparación ambiental con los ingresos futuros para las ciudades. Ese proceso quedó trunco, tanto por las políticas de los años subsiguientes de Macri, como por las decisión de transferir la titularidad de las áreas de Petrominera SE al sector privado.

Las políticas de Macri–Aranguren fueron otro golpe significativo a la región, en particular porque facilitaron un ajuste en las nóminas de personal, una desinversión que se refleja en “la baja de equipos” y la imposibilidad de sostener algunos emprendimientos pymes en la zona que pasaron a manos de empresas transnacionales, volviendo a vivir, lo que tan bien relata Jauretche.

Comparativamente, la zona sur de la provincia tiene claramente, a partir de indicadores de empleo y pobreza, una mejor situación que la zona del VIRCH, que son los dos aglomerados que cuentan con estadísticas continuas y sistemáticas, generó empleo directo e indirecto, intento desarrollar pymes regionales, pero lo que no se logró es que las decisiones sobre el modelo de desarrollo se tomen en Chubut.

Se ha instalado nuevamente la discusión respecto de la matriz productiva y el valor agregado en Chubut. En próximos artículos analizaremos otros sectores productivos como el que presentamos hoy, pero queda claro que el problema en nuestro provincia es el modelo productivo elegido, que está vigente desde hace mas de 40 años, que está agotado y no vislumbramos en la mayoría de la dirigencia política, empresaria, sindical y social, un diagnóstico compartido que permita revertir la decadente situación.

Entonces no superaremos la crisis, si no modificamos el modelo dominante, debemos discutir, la radicación de los aglomerados y sus limites o alcances, la articulación entre la dirigencia política, educativa-científica, empresaria y sindical para garantizar la radicación del valor agregado en el territorio, debemos garantizar producciones sostenibles y fundamentalmente la distribución equilibrada de la renta que generar nuestros recursos para nuestras poblaciones.

Insistimos, queda demostrado que el sector no creció lo suficiente, pero además la acción ahora debe estar dirigida a cambiar el modelo productivo por un aglomerado productivo a partir de un desarrollo inclusivo, sostenible, con justicia social y equidad distributiva.

CienPuntoUno 2020

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