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Economía | Bitcoin

El Bitcoin superó los 40.000 dólares

La criptomoneda sigue en aumento y en los últimos meses generó que su precio suba ocho veces a partir de marzo pasado cuando cotizaba en torno de los 5 mil dólares.

El precio del Bitcoin superó este jueves los 40 mil dólares y marcó un nuevo pico de cotización. El incremento de la criptomoneda es acelerado en las últimas semanas y acumula en los primeros días de enero un avance del 35 por ciento.

El furor por la moneda digital en los últimos meses generó que su precio suba ocho veces a partir de marzo pasado cuando cotizaba en torno de los 5 mil dólares. Existen distintas visiones respecto de qué va a pasar con el valor del bitcoin en los próximos meses.

Por un lado, los inversores optimistas aseguran que la tecnología se encuentra madura, que el conocimiento del público sobre este activo se volvió masivo y que la demanda de la moneda digital irá en aumento en la medida que la población más joven vaya ganando peso en el total de inversiones que se realizan en el mercado financiero.

La idea detrás de este argumento es que la población más joven tiene rechazo a las estructuras tradicionales como los bancos y los activos convencionales de inversión y buscan en las criptomonedas una forma alternativa de atesorar el dinero.

Algunos fondos de inversión fuertes a nivel internacional consideran que este punto puede ser el principal factor que sostenga la demanda del bitcoin en los próximos años y legitime la suba de los precios.

Esta visión lleva a que algunos gestores de inversión globales empiecen a apostar por la criptomoneda en cantidades millonarias. Un fondo asiático colocó unos 1300 millones de dólares en la criptomoneda y otros grandes jugadores de las finanzas globales como Blackrock y JP Morgan tienen declaraciones cada vez más amigables con el activo digital.

Por otra parte, existen inversores escépticos de la criptomoneda que plantean que la suba de los precios no sólo es insustentable sino que es producto de un fuerte movimiento especulativo. No les convence los argumentos sobre la capacidad del bitcoin para competir contra el oro o el dólar como una reserva de valor mundial.

Aseguran que los volúmenes que se manejan en el mundo de las criptomonedas todavía siguen siendo muy pequeños en relación al valor de los activos financieros tradicionales y por ese motivo la volatilidad y manipulación de los precios es más sencilla.

Por el momento los inversores menos optimistas del bitcoin –que en algunos casos llegaron a decir que su valor iba a ser de cero en el corto plazo- no hicieron buenos negocios. En el último año la criptomoneda fue la inversión estrella de las finanzas globales. Superó a la suba del oro, de Wall Street y de los derivados como los futuros de soja.

Una de las particularidades del bitcoin es que la emisión de monedas está limitada. Una vez que se alcanza las 21 millones de monedas dejarán de crearse nuevos bitcoins. Actualmente se necesitan 40 mil dólares para comprar una moneda entera aunque la tecnología permite que se compren millonésimas partes de una moneda.

Otro de los diferenciales del bitcoin es que su sistema no necesita de intermediarios para poder transferir el dinero ni almacenarlo digitalmente. Esta es la gran disrupción de la criptomoneda al dejar sin rol a los bancos como proveedores de cuentas y a los actores del sistema financiero como garantes de las transferencias de dinero.

En el universo de los activos digitales existen más criptoactivos que el bitcoin. Entre ellos se destaca Ethereum, que en la última semana acumuló ganancias por más del 65 por ciento y llegó a multiplicar por 10 su precio desde principio de 2020.

El diferencial de Ethereum con bitcoin es que su tecnología permite programar lo que se hace con el dinero de manera segura. Esto implica que pueden fijarse reglas que no pueden modificarse para hacer operaciones en el futuro. Por ejemplo pautar que desde una cuenta de Ethereum deberán congelarse los fondos (a modo de garantía) hasta una fecha determinada y luego enviarse hacia otra cuenta de Ethereum.

El resultado es que se hacen contratos inteligentes sin la necesidad de un garante o un escribano que asegure que la operación se realice. De esta manera se apuesta por una desintermediación en las finanzas pero también en la economía.

FUENTE: PÁGINA 12.

CienPuntoUno 2020

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