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El Cannabis y el derecho a no sufrir

Si bien mi formación de base es el Derecho, debí formarme en otras ciencias para poder ejercer defensas eficaces en casos de cultivadores y usuarios de cannabis. Conocer la planta, su funcionamiento, cómo funciona en el cuerpo humano fue fundamental cuando debimos abandonar las defensas antiguas y contraproducentes para los usuarios medicinales. Desde este lugar estudié el cannabis y me introduje en un mundo desconocido pero asombroso y gratificante. No fumo cannabis, pero tampoco fumo tabaco. No cultivo, pero vi a madres cultivar para sus hijos, a nietos para sus abuelos; a abuelas para sus nietos. Vi como el dolor se transforma y da espacios a la dignidad. Escribo con el deseo que nunca más haya personas detenidas por cultivar cannabis en Argentina.

Por lo éxitos obtenidos en las defensas, en el mes de octubre de 2019 fui invitada a formar parte de un cuerpo de profesionales de la Defensoría General de la Nación que evacuaría dudas y consultas de las personas que asistirían a la Primer Expo Cannabis que se realizaría en la Sociedad Rural de Buenos Aires. En tres días, desde las 10 de la mañana a las 19 horas los Defensores Oficiales convocados no tuvimos respiro para poder atender tanta demanda. Hubo 10.000 consultas. Y la mayoría de ellas no fue hecha por chicos hippies de rastas, sino por adultos mayores aquejados por dolencias de todo tipo; por médicos que deseaban saber si era legal recetarlo, por madres y padres de niños con patologías neurológicas de todo tipo; por cultivadores solidarios – el que cultiva para otros- y por usuarios que cultivan sus propias plantas que tienen temor a ser allanados.

Autocultivo

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Por ello, para hablar de cannabis primero debemos quitarnos los prejuicios y darnos un baño de humildad. Es un mundo que se desconoce, hay que aprender. Todos fuimos educados en la prohibición. Y si Chubut va a entrar en la industria del cannabis, debe hacerlo de cara a los chubutenses, aprovechando el conocimiento de cultivadores expertos de la zona; usuarios que ya lo utilizan en distintas formas y abriendo el acceso a todos. Una ley que excluya a los que producen su propia medicina y a los cultivadores comunitarios y solidarios, no será una buena ley.

CANNABIS Y MARIHUANA ¿ES LO MISMO?

La primer pregunta que surgía en las personas adultas mayores en la Expo era ¿El cannabis y la marihuana son la misma planta? La respuesta es sí. Cannabis es el nombre científico mientras que marihuana es una denominación que le dieron los mexicanos y resulta una abreviación de “María Juana”. Marihuana responde a la fonética de los estadounidenses.

Otra pregunta común en los días de la Expo: ¿Cualquier planta sirve?. No.

Hay tres tipos de plantas de cannabis: Cannabis Sativa, Cannabis Indica y Cannabis Ruderalis. Las tres tienen características distintas y hoy ya no se encuentran en estado puro. Se consiguen semillas con distintos porcentajes de una y otra especie.

El cannabis es una planta dioica, es decir hay plantas hembras y machos. Las únicas que producen flor son las hembras. Las flores de las plantas hembras se llaman cogollos, (por eso a los que roban flores se les dice “cogolleros”). Las flores son las que tiene mayor cantidad de compuestos: cannabinoides, terpenoides y los flavonoides. Igualmente en un cultivo casero se utiliza toda la planta,: las hojas para tes y mantecas, el tallo se tritura y se hace mantillo, con las raíces se puede preparar te y pomadas.

Si Chubut va a entrar en la industria del cannabis, debe hacerlo de cara a los chubutenses.

Y debemos saber que la marihuana no fue descubierta por Bob Marley como algunos creen. La planta es milenaria y hay registros de un uso para la salud desde el año 2737 AC en China. De Asia, la planta llegó a Europa. Se la cultivaba por la fibra que produce – el cáñamo- con la cual se fabricaban telas. Las velas de las carabelas de Cristóbal Colon estaban hechas de cáñamo. El efecto “toxico” que se le adjudico en el siglo XX era totalmente desconocido.

Y en esta historia nos sorprenderá saber que en la Argentina fue introducida por Manuel Belgrano. Fue él quien pensó darle al desarrollo de la agricultura un envión industrial y comercial. Eligió la planta de cannabis porque una vez cosechada se podían fabricar telas para ropas y velas de navegación. En el cannabis Manuel Belgrano veía una salida laboral para todos: "un recurso para que trabajen tantos infelices, y principalmente del sexo femenino, sexo, en este país, desgraciado, expuesto a la miseria y desnudez, a los horrores del hambre y estragos de las enfermedades (…) expuestos a la prostitución (…) a tener que andar mendigando de puerta en puerta un pedazo de pan" (Marihuana, la Historia, Ed. Plantea, pág 20).

Belgrano fue cultivador y confeccionó un manual. Belgrano no imaginaba que casi un siglo y medio más tarde la planta de la marihuana -también llamada cáñamo- se prohibiría, o quienes la fumaran o plantaran irían presos. Y mucho menos habrá sospechado que 200 años después se necesitaría votar una ley para permitir sus usos medicinales ancestrales.

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Manuel Belgrano.
Manuel Belgrano.

El cannabis no sólo tiene un uso medicinal y terapéutico. También puede ser industrializada para obtener distintos productos: biocombustible, papel (con una posibilidad de mayor reciclaje), telas, sogas alimento para animales; construcción; cosméticos, composta, cerveza, harinas, suplementos y otros usos que con la investigación que se esta dando en paralelo en todo el mundo, seguramente se sumarán a la larga lista.

Lo lógico sería pensar que el cultivo de esta planta ancestral estaría permitido e incluso fomentado por los gobiernos. Y lo fue a lo largo de miles de años en muchas civilizaciones, hasta comienzos del siglo pasado. Todo cambió cuando un pequeño grupo de personas lo consideró un obstáculo que se interponía en sus negocios.

Al sur de los EEUU se habían sentido las repercusiones de la Revolución Mexicana de 1910, que generó conflictos de frontera, y en los propios EEUU el uso de mexicanos como mano de obra barata disparaba problemas entre las grandes y pequeñas explotaciones. Finalmente, a partir de la Gran Depresión, los mexicanos eran vistos como vagos o maleantes que les robaban el trabajo a los locales.

Los mexicanos fumaban marijuana (marihuana), término hasta entonces desconocido y que la población local no relacionaba con el cáñamo. También la fumaban los “negros y artistas”, otra minoría que desde Nueva Orleans iba extendiendo el jazz y el swing, esa “música satánica”, hacia otros estados.

A comienzos del siglo pasado había en los Estados Unidos un señor llamado Hearst que una vez tuvo grandes extensiones de tierras en México pero le fueron arrebatadas por Pancho Villa. Este señor era un magnate de la industria maderera. Además, tenía radios, periódicos y una agencia de noticias.

También había una familia, los Dupont, que en la industria química habían desarrollado las patentes de fibras sintéticas derivadas del petróleo como el nylon, la lycra o el neopreno. Eran clientes importantes de los Mellón, familia que tenía una empresa petrolera, un banco y uno de sus miembros era el tesorero del gobierno estadounidense.

Además de participar en un proyecto para fabricar la primera bomba atómica, los Dupont eran también quienes procesaban la madera de Hearst para la fabricación de papel. A su vez, estaban fuertemente ligados a General Motors cuya competencia, Ford, estaba desarrollando combustible barato a base de cáñamo.

Así, el Cannabis se interponía en todos estos grandes negocios de la élite justamente por ser barato y limpio.

Basándose en el efecto psicoactivo de la marihuana, desde los medios amarillistas de Hearst se empezó a asociar la marihuana con la conducta osada, violenta y criminal, afirmando que “los mexicanos y negros” se animaban a mirar a los blancos a la cara y “las mujeres blancas” querían vincularse con ellos, pero sobre todo que los fumadores de estas minorías degradadas se volvían locos y asesinos bajo sus efectos. Además de los periódicos, el cine también alimentó esta mentira con películas como Reefer Madness.

A esta lucha se sumaron la industria farmacéutica y del tabaco, que vieron que era imposible monopolizar los cultivos y que a la vez se permitiera a las personas tener sus propias plantas, por cuanto consumirían menos productos de sus industrias. La iglesia, siempre en contra de todo aquello que dé placer también tomó posición.

Este lobby de presión consiguió que en 1930 se creara la Oficina Federal de Narcóticos, dirigida por Harry Aslinger, sobrino del banquero Mellón, con el objetivo de poner al cánnabis en la misma categoría que la heroína o el opio y erradicarlo.

Basándose en los recortes amarillistas y el racismo, se promovió y consiguió que se aprobara una ley contra la marihuana en 1937, en la que no se contemplaron en ningún momento estudios científicos sobre su incidencia en la salud.

Durante años se ignoraron y desacreditaron los estudios científicos sobre el efecto de la marihuana en la salud, que concluían en que no había motivos para prohibirla y que de hecho tenía numerosas aplicaciones terapéuticas.

Ya en la década del 60, con la Guerra Fría y la extensión del consumo de marihuana por los movimientos hippies y antibélicos, el gobierno americano inventó una nueva mentira: los comunistas estaban detrás del consumo de marihuana para conseguir que los estadounidenses no pelearan por su país. Es decir, aquí se plantea la contradicción: primero fue prohibida por provocar violencia y luego fue prohibida porque tranquilizaba a los soldados y no permitía que lucharan.

Todo ello llevó a una escalada en términos legales que acabaría en 1961, cuando EEUU presionó a la ONU y consiguió que todos los países miembros consideraran la ilegalidad del Cannabis.

En 1970 se divide el mundo en países productores y consumidores. Nixon declara la guerra a los países productores. En la sociedad se afianza un pánico por estas sustancias.

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Richard Nixon.
Richard Nixon.

Al configurarse en EEUU que el problema es generado fuera de sus fronteras, con la DEA logra habilitar una vía para involucrarse en los conflictos políticos de distintos países (Colombia- Nicaragua- El Salvadaor- Argentina-), enmascarando esa invasión como una lucha contra las drogas. La guerra anti guerrilla en Latinoamérica y América Central se convierte en una lucha antidrogas por cuanto así recibían ayuda financiera. En Argentina se afianza este estereotipo entre drogas y subversivos. El subversivo es adicto.

Así, en el año 1974 el Congreso de la Nación sanciona la ley 20771 que prescribía todas las acciones que constituían delito respecto al cannabis, entre ellas: cultivar. El médico u otro profesional autorizado para recetar, también podría ser imputado. El artículo 6 directamente prohibía el consumo para uso personal.

En el año 1988 la Corte Suprema falla en el caso “Bazterrica”, donde se declara inconstitucional este artículo 6.

Gustavo Bazterrica -guitarrista del rock nacional de Luis Alberto Spinetta y Los Abuelos de la Nada-, fue encontrado con 3,6 gramos de marihuana y 0,06 gramos de clorhidrato de cocaína, lo que le costó la pena de un año de prisión en suspenso, $200 de multa y costas, por considerarlo autor del delito de tenencia de estupefacientes. Sentencia que fue confirmada por el tribunal de alzada. Por lo que se interpuso un recurso extraordinario para llegar a la CSJN, al cual le dan lugar.a

La Corte Suprema declaró inconstitucional la penalización de la tenencia de drogas para uso personal; a pesar de las disidencias de los jueces Fayt y Caballero; porque entendió que está interfiriendo en la zona de reserva que la Constitución Nacional reconoce a cada persona en el artículo 19, que prescribe: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”.-

Contradiciendo el criterio sostenido por la Corte en ese caso, en 1989 se sancionó la ley 23.737, que se encuentra vigente actualmente. La misma reafirma la penalización en el artículo 14 en su segundo párrafo: “la pena será de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal”. La corte menemista usó este criterio penalizador en el caso “Montalvo” (1990).

Desde al año 2002 aparece un activismo de los usuarios para uso recreativo y como paliativo del dolor. Así en el año 2015 aparece el caso A.C de amparo de una persona con VIH, Es decir empiezan a verse en escena amparos por cuestiones de salud, acciones judiciales para que se autorice el uso de cannabis –marihuana- para enfermedades y/o como un paliativo del dolor. Esto marcó el inicio de una carrera hacia la legalización de la marihuana para uso medicinal. La meta no esta tan lejos hoy. Pero el objetivo hoy es mas amplio: que se legalice para todos los usos.

Marcha Regulación del Cannabis

En el amparo de A.C. , se dijo que el actor por propia voluntad y a fin de paliar los dolores que su enfermedad le producía empezó a consumir cannabis de la especie sativa, circunstancia que le permitió reducir no solo sus dolencias, sino también morigerar los efectos de la metadona en el organismo reduciendo las dosis.

El fallo dejo establecido que en la historia clínica del paciente debería figurar con consistencia el uso medicinal de la marihuana y los efectos progresivos que generó en los dolores del actor. Esto fue un avance inédito en nuestro país.

En cuanto al consumo personal “recretaivo”, pasaron 7 años para el caso “Arriola” (2009), donde la Corte retoma el criterio sostenido en Bazterrica, se dice que el consumo de estupefacientes está protegido en el ámbito privado pero todavía queda a discrecionalidad de los jueces la consideración de si es un delito o no según las circunstancias y la cantidad de cannabis que tenga para que considere que es de uso personal.

LA SALUD Y EL DOLOR ASPECTOS AUSENTE EN LA TEORÍA DEL PROHIBICIONISMO

En esta guerra del prohibicionismo del siglo XX, la marihuana fue considerada una sustancia peligrosa, con poco o nulo valor terapéutico. Hoy este paradigma está siendo superado. y un nuevo concepto de salud emerge en el siglo XXI.

La SALUD, según la definición que la OMS hace del término, es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

El 19 de octubre de 2015 en Malasia la Comisión Global de Política de Drogas emite las siguientes cifras: "Unos 5.500 millones de personas tienen poco o nulo acceso a analgésicos opioides, en particular a la morfina, resultando en el dolor y sufrimiento evitable de personas alrededor del mundo". ('El impacto negativo del control de drogas en la salud pública: la crisis global del dolor evitable', informe presentado por la Comisión Global de Política de Drogas).

Los pacientes de cáncer terminal, de VIH en etapa terminal y de enfermedades que producen dolor extremo, están entre los grupos más impactados, advierte el documento.

La salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad.

Para evitar que decenas de millones de personas sufran "de dolor no aliviado" por falta de acceso a medicamentos controlados, la citada comisión hace diez recomendaciones. Entre ellas, las más destacadas:

  • Considera fundamental que se reconozca que "el sistema internacional de control de drogas representa una barrera para el acceso a medicamentos controlados".
  • Considera que hay que actualizar las tablas de las convenciones de drogas de 1961 y 1971 con los descubrimientos científicos posteriores y "dar alta prioridad al tratamiento del dolor físico y mental asegurando el acceso a medicamentos controlados".
  • En lugares donde no están disponibles, "los gobiernos deberían proveer la financiación necesaria para un programa internacional renovado que sería supervisado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) (...) para asegurar el acceso adecuado y razonable a medicamentos controlados", propuso el comité.

A pesar de los grandes avances médicos que se hacen, los científicos no han encontrado hasta la fecha un tratamiento mejor para el dolor entre moderado y severo que los opioides fuertes. En el mundo el 92% de la oferta mundial de morfina fue consumida por solo el 17% de la población mundial.

Los opioides son una clase de drogas que incluyen la droga ilegal heroína. Existen los opioides sintéticos como el fentanilo (sustancia que está provocando miles de muertes porque se compra por internet y llega a las puertas de las casas por correo) y ciertos analgésicos que están disponibles legalmente con prescripción médica, como la oxicodona (OxyContin), la hidrocodona (Vicodin), la codeína, la morfina y muchos otros.

Es decir, no todos tenemos acceso a la morfina en caso de un dolor agudo, y tener una medicina en una maceta, es delito. Mientras, el alcohol y el tabaco que provocan muertes son drogas legales. Pero no hay datos de persona alguna que haya muerto por sobredosis de cannabis. Definitivamente esto es absurdo. Las poblaciones desarrolladas acceden por internet a sustancias que calman el dolor pero que son 100 veces más mortales que la morfina; las poblaciones pobres sufren el dolor y se mueren por no acceder a nada. Ni a una planta.

CANNABIS PARA USO TERAPUETICO, PALIATIVO Y MEDICO

Así, desde el 2009 se abrió una puerta. Si el consumo se hace en un ámbito privado, podía realizarse. Pero no fueron los usuarios históricos ni los emprendedores clandestinos los que emprendieron la lucha contra la prohibición. Fueron las madres las que más enfrentaron la prohibición en los últimos años. Investigando para mejorar las condiciones de vida de sus seres queridos, se dieron cuenta que existía el cannabis medicinal en EEUU y Canada. Por supuesto, luego vinieron los vínculos con cultivadores exquisitos de esta planta, con otras personas que pasaban por los mimos sufrimientos y surgieron las asociaciones. Y el lema fue no esconderse más y trabajar por un cambio en la legislación.

Este proceso de redescubrimiento del Cannabis culminó en 2017 con la promulgación de la Ley 27.350 que permite “la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados”. Sin embargo no dio respuesta a la demanda actual de cannabis para la salud y no despenalizó la acción del autocultivo. La única patología prevista es la epilepsia refractaria. Es decir que deja a múltiples usuarios fuera de la posibilidad de conseguir el cannabis medicinal. El tramite burocrático y tedioso que se impuso, marcó el fracaso de esta ley. No obstante, lo importante es que reconoció el valor terapéutico del cannabis. El primer paso ya se dio.

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Mamá Cultiva es una ONG cuyo objetivo es conseguir un marco legal para el cultivo de cannabis para la salud.

Mamá Cultiva es una ONG cuyo objetivo es conseguir un marco legal para el cultivo de cannabis para la salud.

¿POR QUE SE DEBE LEGALIZAR EL AUTOCULTIVO?

Se tiene ya conocimiento que un producto estandarizado a lo largo del tiempo no tiene buenos resultados (Chile). Además, las dosis y el modo de suministro puede tener la necesidad de variar en el tratamiento (aceite- vaporizador- pomada- resina).

No obstante, para la necesidad actual se debe lograr tener un producto legal que pueda ser suministrado en forma inmediata. Este producto debe ofrecer seguridad, eficacia y calidad. Hay personas sufriendo que no tienen tiempo para cultivar.

¿Es necesaria una empresa del Estado?. Los laboratorios de las universidades pueden certificar los productos que ya se producen en la provincia, darle trabajo a los cultivadores experimentados que hay en todas las ciudades, certificar sus conocimientos. El Estado se debe ocupar porque lo que consuma el chubutense sea seguro y apoyar a los emprendedores de este rubro. El producto ya circula en aceite, pomada, tes, manteca. Se debe regular la actividad, no prohibirla. La reglamentación nacional permitirá el autocultivo si se cumple el borrador que se trabaja en el Ministerio de Salud. La ley provincial no podría ser más estricta. Tenemos derecho al mejor Derecho.

La prohibición duro 100 años. Hoy está escrita en la ley pero la sociedad esta legitimando el uso del cannabis. No durará esta prohibición 100 años más. Hay un pueblo y nuevas generaciones que no quieren más prohibición. Pero tampoco aceptará un monopolio del Estado. Si se quiere imitar la experiencia uruguaya, se debe saber que esta ya está encontrando sus limitaciones.

Leyendo el proyecto, parecería que la redacto alguien de ese país. Sería una pena . En el nuestro hay gente preparada para este cambio en todos los ámbitos y en todas las provincias. Que el proyecto se lo adjudiquen al Ministro de Seguridad y no al de Salud, es un alerta.

Si la provincia de Chubut va a producir cannabis, seria bueno que se enfoque en los distintos aspectos de la industria. Puede producir productos seguros no solo medicinales. Los ciudadanos argentinos han realizado una lucha por el autocultivo – sobre todo las madres-, por el cultivo comunitario y solidario que no puede quedar borrado por un proyecto copiado que no incluye al cultivador ni al usuario de cannabis.

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Como dijo Jhon Stuar Mill: “La humanidad sale más beneficiada si se deja que cada uno viva como le parezca bien, en lugar de obligarle a vivir como les parezca bien a los demás (“Sobre la libertad).

A partir ahora comienza a generase un debate necesario, que incorpora no solo la libertad del individuo como el elemento de análisis, sino también el derecho a la salud, y por sobre todas las cosas, el derecho a no sufrir. Es hora de empezar a derribar mitos, de quebrar tabúes y de empezar a debatir con seriedad el comienzo de un proceso que ponga al ser humano y su libertad como centro. El tema está instalado, empecemos a hablar.-

Dra. Verónica Castillo. Abogada de la Defensoría Publica Federal de Comodoro Rivadavia, con Formación Interdisciplinaria en Cannabis para la Salud (UMET). Asesora en estrategias de defensa especificas para cultivadores. Para consultas: defencomodoro@gmail.com

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