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El fin de Sedamil: postal de la crisis

El testimonio de Hugo Payalaf, uno de los 84 trabajadores textiles que ocuparon la fábrica más importante de Trelew durante casi tres meses, en reclamo de sus salarios y por sus puestos laborales. Un caso testigo de la crisis económica, agravada por la pandemia de COVID-19.

El 11 de mayo 300 trabajadores textiles ocuparon Sedamil, la textil más importante del Parque Industrial de Trelew. ¿El motivo? Algo en Chubut vivido, hasta hace poco, sólo por estatales y docentes: la falta del pago del salarios en tiempo y forma. Además, en este caso, la incertidumbre acerca de la continuidad de los puestos laborales.

La ocupación duró 84 días. Y 84 fueron los últimos textiles que permanecieron hasta el cierre final, el viernes 31 de julio a las 13hs, cuando entregaron las llaves de la fábrica, tras inspecciones de la justicia, que encontró todo "en perfecto estado".

Sería interesante (y necesaria) una historia de la empresa Sedamil, un balance sobre las actuaciones y responsabilidades de la dirigencia política, o una cronología de la destrucción de este sector de la industria nacional. O subrayar el colorido dato de haber sido, la de Trelew, la fábrica que tejió el poliéster de la camiseta que la Selección Argentina usó en el Mundial de Rusia 2018. O una comparación con el caso de la Guilford, de Comodoro Rivadavia.

Pero no. En estas líneas aportaremos una entrevista realizada a Hugo Payalaf el 4 de agosto en el programa Tarde Para Miles, vocero de este último grupo de 84 trabajadores de Sedamil, que antes de la pandemia contaba 300, y en 2017 más de 500.

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Un testimonio valioso, consideramos, para reflexionar acerca de una de las preguntas del momento: Con una crisis económica mundial agravada por la pandemia de COVID-19, con una de las peores recesiones de la historia en puerta para la Argentina: ¿Quiénes pagan la crisis?

- ¿Qué te dejaron estos tres meses?

Estos 84 días han dejado un precedente no sólo en Trelew sino en todo el país. Nosotros comenzamos a manifestarnos en mayo, en plena pandemia, cuando había restricciones de todo tipo, hicimos marchas y manifestaciones en reclamo de nuestros salarios, cuando nos adeudaban dos meses.

Por esa fecha comenzó un tiempo de incertidumbre para todos los trabajadores. La empresa mantenía silencio, no daba signos de querer aplacar el conflicto. Enviamos cartas documento a través de los que en ese momento eran los delegados de la fábrica, y la empresa cedió, pagó.

El GRUPO SEDAMIL, de 50 años de historia, cerró en todo el país. La fábrica de Trelew se instaló en 1975.

Primero, en el marco de la pandemia y con la industria frenada, hubo un acuerdo entre la AOT (Asociación Obrera Textil) y la FITA (Federación de Industrias Textiles Argentinas) de un pago del 50% del salario. Cuando comenzamos nuestra protesta estuvimos en contra de este acuerdo. El 50% del salario era menos de 19.000 pesos, y nadie puede vivir con eso. Comenzamos nuestras protestas y logramos que ese acuerdo que se retrotraiga, y se realizara otro acuerdo por el 80% del salario. Ahí la cuestión cambia, la empresa comienza a responder. Luego de estar dos meses sin cobrar salarios todos saben los problemas que se acumulan, ninguno podía mantener su hogar en tiempos de pandemia, con todo parado.

Sedamil

-¿Crees que la pandemia efectivamente liquidó a la empresa o que la pandemia fue una "excusa"?

El trabajador siempre apuesta a que el trabajo continúe, pero el trabajador tampoco es sonso. Creo que todo esto le ha venido bien a la parte empresarial. En este país se aprovechan mucho algunas situaciones, y como siempre los más perjudicados son los trabajadores. Esto era algo que se podía ver venir, la fábrica venía hace un par de años pagándonos en cuotas, siempre esgrimían algún tipo de contratiempo en cuanto a los pagos, atrasos, cuotas, y bueno, la pandemia desató lo peor, lo que nadie esperaba.

-¿Ya cobraban en cuotas desde antes de la pandemia?

Así es. Nosotros veníamos cobrando las quincenas en dos veces. O sea, el que trabajaba por quincenas recibía en el mes cuatro depósitos de sueldo, y el mensual, dos pagos.

-¿Qué balance hacen del rol del sindicato? De la dirección a nivel nacional y local?

Los trabajadores siempre esperamos del sindicato, sea provincial o nacional, un desenvolvimiento. Para nosotros fue muy decepcionante aquel acuerdo del 50%. El trabajador textil en ese momento lo tomó como un mal trago. En cuanto a la sede gremial de aquí en Trelew, nosotros siempre tratamos que el conflicto se desarrolle de la manera más pacífica posible, siempre quisimos llegar a un acuerdo, y la empresa en ningún momento manifestó voluntad, ni siquiera de querer charlar con los trabajadores, menos a partir de la ida de los delegados, cuando dejan el conflicto.

-¿Podés contar cómo fue eso? Los delegados aceptan una propuesta por parte de la empresa antes de que finalice el conflicto?

Exactamente. A mediados de julio los cuatro delegados adhieren al retiro voluntario que proponía la empresa. Un retiro voluntario en doce cuotas, ellos adhieren, y dejan a toda la masa de los trabajadores sin delegados.

-¿Y esto cómo fue comunicado?

Se presentaron dos de los delegados en una asamblea, los otros dos ya se habían retirado. El delegado debe ser el último en irse, si sos delegado tenes una responsabilidad muy grande, pero estos compañeros no lo tomaron así.

-¿Qué es lo que les ofreció la empresa?

En cuanto a la indemnización, la primer propuesta de la empresa era una indemnización del 100% en doce cuotas. No había diferenciación en cuanto a los años o en cuanto a los montos, eran doce cuotas para todos. Algunos, aceptaron, nosotros no, entendíamos que no era beneficioso bajo ningún punto de vista.

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-¿Qué pasó con las otras textiles de la ciudad? ¿Cuál fue la comunicación con las otras fábricas de la zona, se acercaron al acampe?

Cuando comenzó el tema de la pandemia había también compañeros trabajadores de la pesca que estaban pasando una igual o peor situación, sin cobrar salarios, totalmente abandonados. En una manifestación multitudinaria, que fue una marcha por las calles de Trelew ambos sectores nos solidarizamos. Hemos recibido la solidaridad del trabajador. Muchos pasaban y cuando iban para su laburo dejaban alimentos, charlaban con nosotros, los colectiveros pasaban a dejar alimentos, la gente misma de Trelew se solidarizó con nosotros trayéndonos comida, café, té. En todo momento hemos recibido apoyo de parte del trabajador y de la gente común. Los 84 días han transcurrido de esa manera, con el peor invierno en los últimos 20 años.

En simultáneo con los reclamos de Sedamil, los trabajadores y trabajadoras de la pesquera Fyrsa denunciaban casi 300 despidos en Trelew y Rawson. Ambos sectores confluyeron en una marcha el 20 de mayo.

- ¿Cuál fue el rol de sus familias? ¿Cómo lo vivieron?

En cuanto a la familia, todos los que estuvimos ahí hasta el último día, y esto era una charla muy recurrente entre todos, decíamos que sin el apoyo de la familia todo hubiera sido imposible.

Nuestras esposas, y hablo particularmente de la mía, no sé cómo hacía pero estiraba el billete, la verdad que no sé cómo hacía

Siempre apoyándome, aun pasando muchas horas fuera de casa, sufriendo mucho en ese acampe, pasando frío, volviendo a casa con olor a humo y cansado, muchas veces angustiado, caído, y ellas, las mujeres, nos levantaban.

La familia jugó un rol importantísimo para cada uno de los trabajadores. Nuestras esposas, nuestros hijos han aguantado lo peor que puede aguantar la familia de un trabajador, que es el recorte en todas las áreas, en todas las cosas. Es muy complicado cuando los hijos piden y los padres no pueden dar, cuando comienzan a golpear la puerta, suena el teléfono, comienza el hostigamiento de todas las formas. Teníamos compañeros de trabajo que no podían pagar el alquiler, que podían ser desalojados. Algunos fueron desalojados y tuvieron que irse a la casa de familiares, algunos con la esposa y los hijos por un lado, y él por otro. Había compañeros que dejaban a sus esposas y sus hijos en las casas de los abuelos y ellos la pasaban en la fábrica, con nosotros. Sólo aquel que estuvo en los 84 días puede contar este testimonio. No ha sido nada fácil, pero lo hemos pasado.

-¿Tienen algún tipo de respuesta por parte de alguna autoridad en torno a su situación laboral?

Hasta el día de hoy seguimos en charla con el municipio, siguen gestionando de qué manera nos puede ayudar. La última semana antes de irnos de la fábrica nos hemos reunido con gente del Municipio y le hemos pedido alimentos, le hemos dado a conocer la situación de cada familia, de cada trabajador, porque si bien nosotros hemos arreglado en cuanto a nuestra indemnización, nosotros no cobramos en julio, no nos han pagado el aguinaldo tampoco. Cobraremos dentro de quince días. Es decir que cada familia va a pasar 45 días sin recibir ningún tipo de ingreso.

Si no me equivoco Sergio Cárdenas, el secretario adjunto de AOT, sigue gestionando un subsidio. Le hemos pedidos a Hugo Schwemmer [titular de la Agencia Municipal de Desarrollo Productivo y Economía Social de Trelew] si pueden seguir ayudándonos, porque nosotros seguimos atravesando una situación difícil, así que estamos en la espera.

Sedamil

-Se te escucha en la voz que les pudieron haber sacado todo, que se quedaron sin trabajo, pero que se fueron de ahí con la frente en alto.

El día viernes, cuando se cerraron las puertas de la fábrica, fue un día muy duro, nos hemos ido con mucha tristeza, nostalgia, angustia, dolor, pero creo que cada uno de los trabajadores que estuvo estos 84 días, puede contarle la historia a sus hijos y a sus nietos, y decirles que no claudicaron en sus convicciones, decirle que el trabajador tiene derecho a luchar por sus derechos, que el trabajador que lucha no pierde la dignidad.

Creo que todos nosotros nos podemos mirar a los ojos el día que nos crucemos en la calle, y pegarnos un abrazo. De hecho todavía conservamos un grupo de Whatsapp, en el cual todavía hay compañeros que se encuentran en una situación difícil, para poder ayudarlos y levantarles el ánimo. Y creo que sí, que todos nos retiramos con la frente en alto, y que más allá de haber perdido el trabajo, la honestidad de la lucha de un trabajador, no se ha perdido para nada.

CienPuntoUno 2020

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