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Opinión | Elecciones 2021 | Argentina | Chubut

Espejismos

Los votos se cuentan y cuenta también qué se hace con los votos una vez contados.

Los que ganaron no parecen conformes y los que perdieron no se muestran derrotados. Este momento de la política argentina nos conduce por un túnel de espejismos del que podemos salir muy desorientados. Para evitarlo, es posible marcar algunas coordenadas.

En primer lugar, independientemente del resultado de una elección legislativa de medio término, la Argentina sigue siendo un país presidencialista. Esto significa que existe separación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y mandato fijo del presidente/a. Además, implica que el gobierno no cambia por el resultado electoral en el Congreso. Por supuesto, es posible que cambien las políticas porque a nadie le gusta perder elecciones y menos a un presidente a mitad de un mandato en pandemia.

Pero la necesaria reformulación de políticas y estrategias no se convierte en cogobierno por obra del deseo de ningún dirigente. Es oportuno hacer este señalamiento si tenemos en cuenta que el ex presidente Macri mencionó la idea de que Juntos por el Cambio “va a estar ayudando a que la transición (sic) sea lo más ordenada posible”[1]. Asimismo, es preciso decir que la noción de transición suele utilizarse en Ciencia Política para describir los cambios de régimen, no de gobierno, por ejemplo, la transición a la democracia desde un autoritarismo. Como señalan O’Donnell y Schmitter (1991:19) en aquel tomo IV “entendemos por ‘transición’ el intervalo que se extiende entre un régimen político y otro”.

En segundo lugar, resulta preocupante la lectura generalizada de la expresión popular exclusivamente como voto castigo en lugar de manifestación afirmativa de preferencias. Sin dudas el oficialismo nacional perdió la elección legislativa de medio término por sus errores, aunque resulta ficticio intentar disociar ese resultado de los efectos electorales de una pandemia plena de decisiones que nadie quisiera tomar y de noticias que a nadie le gustaría dar.

Por mencionar algunos ejemplos, en 2020 el gobierno nacional no terminaba de acomodarse e inaugurar el año legislativo cuando fue necesario restringir la circulación y comenzar a informar sobre cifras de contagios y de muertes mientras que el mundo daba batalla para no perecer frente a un virus. Luego, los efectos económicos de estas decisiones que procuraron asegurar la vida se hicieron cada día más arrasadores y así se dispusieron medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, congelamiento de alquileres y suspensión de desalojos, entre otras, todas insuficientes en virtud no sólo del resultado electoral sino también del aumento de la pobreza y el desempleo. Que podría ser peor, eso no me arregla a mí, dice el poeta.

Pero los votos no sólo se perdieron de un lado, sino que aumentaron en otros. Estos desplazamientos nos obligan a pensar las preferencias electorales no sólo como rechazo sino también como consolidación de alternativas o emergencia de novedades. El despliegue territorial de Juntos por el Cambio es un dato afirmativo para tener en cuenta. Verlo sólo como un golpe de suerte porque el adversario parece querer perder más que ganar es otro espejismo que puede dejarnos en la puerta de 2023 con más preguntas que respuestas.

En tercer lugar, es inevitable pensar qué significa el peronismo hoy, no tanto qué es, sino cuál es su arraigo, potencia representativa y cuál es la estrategia por seguir a futuro. Es curioso que cuando el Frente de Todos ganó la elección presidencial 2019 se multiplicaban las loas a la decisión de la actual vicepresidenta de construir una fórmula de unidad (aunque duela, como dicen por ahí) mientras que en la actualidad suele atribuirse la derrota del mismo espacio político a una unidad que no termina de coaligar y que dejaría sin alternativas a peronistas disconformes. El peronismo como patria de la que todos se sienten parte y aún así no los hermana. Desde Chubut, con amor, les pasamos un dato: aquí el amplio mundo del peronismo fue dividido y tampoco funcionó.

Finalmente, algunos rasgos de las últimas elecciones nos invitan a pensar en el contenido de una reforma política que permita realizar los necesarios ajustes en todo diseño electoral que se desempeña en el tiempo, por ejemplo, respecto a una mayor transparencia en el financiamiento de las campañas, encabezamiento de listas por género, cumplimiento obligatorio -parcial o total- de mandatos electivos previo a otras postulaciones, modificaciones necesarias al reemplazo de vacantes en Diputadxs por género, entre otras (gracias @SilvanaYazbek y @fggalvan por el intercambio). Pero de eso hablaremos más adelante.

[1] Macri dijo que Juntos por el Cambio "va a estar ayudando a que la transición sea lo más ordenada posible", el DiarioAr , 14/11/21, disponible aquí

CienPuntoUno 2020

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