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Guerra entre Estados Unidos y la Unión Europea por la "tasa Google"

Estados Unidos está intentando frenar la aplicación de la llamada "tasa Google", el impuesto que varios países quieren empezar a cobrarle a las empresas tecnológicas más importantes del mundo. Sin embargo, la Unión Europea ya dijo que avanzará de todos modos a pesar de no poder lograr un acuerdo global como pretenden.

Tras no poder lograr un acuerdo entre sus miembros para imponer una tasa digital europea a empresas como Google, Facebook, Amazon o Apple, la UE decidió en 2019 apostar por conseguir un acuerdo global en la OCDE. A partir de esto, más de 130 países y territorios han estado discutiendo durante meses sobre la fiscalidad de la actividad digital para gravar a las multinacionales en el lugar en donde tengan sus clientes, aunque no tengan presencia física, con el objetivo de concretar un acuerdo antes de finales de 2020.

Al gobierno de Estados Unidos nunca le gustó esta idea y siempre amenazó con represalias a los países que decidieran avanzar a nivel nacional con la introducción de esta tasa digital ya que, argumenta, perjudica especialmente a las grandes empresas estadounidenses. Ahora la situación empeoró ya que Trump sacó los pies del plato al abandonar la negociación que se daba en el marco de la OCDE.

“Lamento mucho la decisión de EE.UU. de interrumpir las negociaciones internacionales sobre la fiscalidad de la economía digital. Espero que esto sea un contratiempo temporal más que una interrupción definitiva”, dijeron desde la UE cuando se enteraron que EE.UU. rompería las negociaciones que se están llevando a cabo en la OCDE para crear un impuesto a nivel global.

La “tasa Google”, como se la conoce popularmente, es el impuesto que varios países europeos de la mano de la OCDE planean aprobar para que los gigantes tecnológicos tributen allí donde generan la actividad. Por ejemplo en España se está tramitando en el Congreso un proyecto de Ley para gravar con un 3% los ingresos que las multinacionales tecnológicas obtengan por la explotación de datos de sus usuarios, por los servicios de publicidad online, y por los servicios de intermediación online. Otros países como Francia, Italia o Reino Unido preparan un impuesto similar.

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de EE.UU, le envió una cuarta a cuatro ministros de Finanzas europeos (del Reino Unido, Francia, Italia y España) en la que anunciaba que las negociaciones sobre el nuevo impuesto habían llegado a un “punto muerto” y amenazaba con represalias en el caso de que los países destinatarios de la carta decidieran seguir adelante estableciendo sus propias tasas.

La UE quiere una solución mundial para aplicar el impuesto y esta cuestión toma una importancia todavía mayor teniendo en cuenta el contexto de recesión mundial por la pandemia. En este momento de crisis, dicen los europeos, es necesario buscar ingresos adicionales y aplicar un impuesto adecuado al sector digital. A los europeos no los asustan las amenazas de la administración Trump y han lamentado el paso atrás de Washington cuando, dicen, estaban muy cerca de un acuerdo con las empresas digitales que en estos momentos son quizás los únicos del mundo que han logrado inmensos beneficios en el contexto del coronavirus.

Francia es otros de los países dispuestos a avanzar más allá de lo que haga o diga Estados Unidos. Sus autoridades confirmaron que habrá una tasa a los gigantes digitales en 2020 porque consideran que es una cuestión de justicia ya que las empresas tecnológicas hoy se benefician de 450 millones de clientes europeos y no pagan impuestos en los Estados en los que operan.

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