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Habló la empleada judicial cesanteada por "ñoqui": "Estoy dolida"

"Soy una hormiga, me maté rindiendo concursos para llegar a la categoría que tengo. Estaba a punto de ascender", declaró la agente tras ser despedida por un largo historial de inasistencias.

El lunes pasado, la Superintendencia Administrativa del Superior Tribunal de Justicia del Chubut cesanteó a una agente que prestaba servicios en los Juzgados Laborales de la Circunscripción Judicial III de Trelew, tras haber acreditado la existencia de faltas administrativas graves, violatorias del Reglamento Interno General.

Este miércoles, la empleada judicial cesanteada habló por primera vez y se defendió de las acusaciones que le costaron su puesto. “Estoy dolida por la palabra ñoqui. Tuve que cerrar mis redes sociales porque los comentarios son muy crueles. Yo entré al Poder Judicial por un concurso hace once años. Soy una hormiga, me maté rindiendo concursos para llegar a la categoría que tengo. Estaba a punto de ascender y me iban a entrevistar para la máxima categoría sin ser abogada. Hasta me llamaron de otro juzgado para trabajar. No tengo contactos de gente con poder, nadie puede decir nada de mi trabajo, ayudaba a todos”, dijo en una entrevista con Cadena Tiempo y Jornada.

Sobre el papel del Sindicato de Trabajadores Judiciales, que el año pasado realizó una movilización pero ahora no se ha expresado sobre su cesantía, Gisela Clavio manifestó que “me desafilié del Sitrajuch y me volví a afiliar cuando me iniciaron el sumario. El año pasado me suspendieron 45 días. Yo tendría que haber estado acogida el inciso K hasta el viernes –una parte del DNU presidencial sobre el asilamiento obligatorio-, que se derogó el artículo, pero de igual forma decidí volver a trabajar”.

En tanto, sobre sus jefes, los tres jueces laborales de Trelew, tuvo conceptos duros: “Los jueces me dijeron cosas horribles. Que mi hija era mi problema, que primero estaba el trabajo y no la familia. Y que yo y mi pareja ganábamos buenos sueldos como para contratar una niñera. Mi mamá tiene la muñeca quebrada en 43 partes; mi suegra tiene setenta y pico de años; mi papá tienen EPOC. ¿A quién le iba a dejar a mi nena?”

En cambio, destacó a sus compañeros trabajo: “Siempre me defendieron. Entre todo esto, además, perdimos una compañera que también la obligaban a ir a trabajar con antecedentes de cáncer. También tuvimos un informe psicológico de una magíster en salud mental, en el cual se analizó a nueve empleados sobre la violencia, el hostigamiento y las amenazas que sufrimos ahí adentro y presentaron sintomatologías.”

CienPuntoUno 2020

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