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Hace 61 años que están casados, el tiene COVID-19 y ella quiere verlo

Se viralizó el caso de una nieta que pide ver a su abuelo, internado en la UTI del Hospital Regional. Durante la tarde de este jueves se confirmó que está contagiado de COVID-19 . El resultado demoró tres días porque al no haber reactivos en la ciudad las muestras son enviadas a Bahía Blanca.

La pandemia del COVID-19 ha traído consigo -debido a su alta contagiosidad- protocolos de aislamiento totales en las unidades de terapias intensivas de todo el mundo. Esos cierres impiden que familiares puedan visitar a sus seres queridos y estar a su lado, llevándoles el aliento necesario para superar la enfermedad y recuperarse.

En Facebook, una joven, Micaela Vergel, descargó toda su angustia por su abuelo internado en el Hospital Regional, sin saber si tenía COVID 19 porque las muestras no se están haciendo en Comodoro por la falta de insumos básicos y se envían a Bahía Blanca. Los resultados demoran y el abuelo de Micaela está cada día más complicado y su esposa, hijos y nieta no pueden verlo.

A pesar del dificil trance por el que les toca atravesar, Mil Patagonias dialogó con Macarena Vergel sobre la situación, viralizada por lo escrito en Facebook.

Para comenzar, Macarena dijo que ya saben que su abuelo Héctor Raúl Peric, vecino conocido en la ciudad y de 88 años, tiene COVID-19 porque durante la tarde de este jueves llegaron los informes del laboratorio de Bahía Blanca.

"Estamos todos muy tristes. Mi abuelo hace ya hace un mes y medio que está mal y hace unos día empezó a empeorar, asi que lo internaron en el Hospital Regional hace 3 días. Y como tenía unas manchas en los pulmones, activaron el protocolo de COVID", comenzó relatando Macarena.

"Un resultado que tenía que estar en seis horas, recién estuvo hoy a la tarde. Hace tres días que no puedo verlo y su estado es cada vez peor", explica y se lamenta, no sin algo de enojo, Macarena.

MUERTE DIGNA

Santiago Ruíz, un médico y periodista colombiano, escribió sobre la soledad ante la muerte:

"Morir en soledad es no poder despedirse, es enfrentar un momento de angustia sin compañía y perder esa última oportunidad de ver una cara conocida y una sonrisa que puede tranquilizar en el último aliento".

"Perder esos encuentros es perder la oportunidad de decir unas últimas palabras que ayudan a sanar el corazón".

"Todo este ritual de despedida se ha perdido en la pandemia. Morir por coronavirus es morir en soledad, es morir sin podernos despedir. Es despedirse sin ver una cara conocida".

Y Macarena da la razón a ese análisis. "A nosotros nos angustia mucho saber que él está solo y que nadie puede acompañarlo en este último tramo. Todos merecemos una muerte digna. Mis abuelos hace 61 años que están casados y mi abuela merece despedirse y él, que no esté solo".

Macarena Vergel evalúa que la publicación y difusión de su caso hizo que "mágicamente, cuanto se viralizó mi reclamo, llaman a mi mamá para decir que el resultado de mi abuelo era positivo".

Especuló que "al intervenir políticos, cuando el caso se hace conocido, todo el mundo empieza a tomar decisiones. La llamaron y le dijeron que iban a activar un protocolo para que ella pueda entrar a verlo hoy a la noche o mañana a la mañana".

Angustiada, con lágrimas dice: "Lo único que espero es que mi abuela pueda llegar a verlo".

En su enojo, mezclado con angustia, descarga que el sistema político tuvo "seis meses para preparar el sistema de salud y acá vemos las consecuencias", en alusión a las carencias, a la falta de test, de personal y su sistema de salud casi colapsado.

"Esto no es contra el personal de salud del Hospital Regional", explica. "Todo lo contrario. Nosotros estamos muy conmovidos por su trabajo bajo presión en un sistema tan corrupto y encima que no le paguen los sueldos debe ser terrible".

A cómo esta la familia en torno a la situación que les toco vivir, Macarena asegura a Mil Patagonias que "estamos destrozados porque mi abuelo no se merecía esto, este final".

"Apenas lo internaron, lo aislaron por protocolo y nadie podía verlo. A la hora que lo internaron, dejaron entrar a mi abuela para que pueda decirle chau. Hace tres días esperamos a que nos digan como está. Ahora nos enteramos que tiene COVID".

"Sabíamos que esto iba a pasar porque mi abuelo estaba mal, pero nunca nos imaginamos que iba a ser así".

"Como nieta, ver a mi abuela destrozada e imaginarme a mi abuelo solo en una habitación, cuando cualquier persona se merece que,en estos momentos,alguien le este sosteniendo la mano. Y me marece de muy poca empatía esta situación. Porque estoy segura que si a un familiar de un político le llega a pasar algo parecido, la situación sería diferente", finaliza.

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