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Jujuy: Cuatro femicidios en una semana desbordaron al pueblo

Los asesinatos de Cesia Reinaga, Iara Rueda, Roxana Mazala y Gabriela Cruz enmarcaron nuevamente a una provincia con normativas que amparan a las mujeres, pero que son cáscaras que cubren un sistema macabro y conservador.

Cuando todo parecía que nada podía empeorar más el ya ensombrecido escenario jujeño, con los pueblos tomados ­por el coronavirus y la crisis económica y social arrasando, estalló la primavera. En forma virtual, de espaldas al esfuerzo diario de docentes, trabajadores, personal sanitario y familias precarizadas, la provincia dispuso fiesta nacional de los estudiantes el 21S, una celebración que elige reinas pero que no pueden ser chicas trans.

La apertura estuvo a cargo del grupo “El Chino y la Revelión”, con su hit “Casi la mato”: “Le disparé sin importarme si moría y diga señor juez qué haría en mi lugar al ver su vida así desvanecer; por eso señor juez si salgo en libertad le juro que esta vez la mataré”.

Apenas semanas atrás se había encontrado el cadáver de Cesia Nicole Reinaga en un pozo de Abra Pampa. Le siguieron las desapariciones y los femicidios de Iara, Gabriela y Roxana. Al cierre de esta edición buscaban en San Pedro de Jujuy a una adolescente que se ausentó el lunes. Otra mujer, Berta Luz Jaramillo, había llegado sin vida a la clínica de Ledesma tras una discusión con su pareja. Alguien de la familia dijo que sufría violencia de género. Tenía un corte en la frente y hematomas en el tórax, pero se determinó el fallecimiento por un edema de pulmón y la Justicia descartó un intento de femicidio. Las mujeres de Fraile Pintado, donde vivía Berta, habían marchado esa semana en reclamo de Justicia por las demás. Quisieron volver a salir por ella, y las frenaron. Para la Justicia no hubo muerte traumática que revelara un hecho violento.

Jujuy reporta la tasa más alta del país en lo que va del año, con 2 femicidios cada 100.000 mujeres, y ya suman 11 asesinadas.

Todas las familias además del duelo tenían un punto en común, no confiar en la Justicia ni en la Policía de Jujuy que reprimió las marchas con ferocidad. Declaran que las investigaciones policiales demoran mucho, que ellos tuvieron que encargarse de las búsquedas y los rastrillajes, que la Justicia es lenta y el Estado es el principal responsable.

La mayoría de los femicidios registrados este año en Jujuy ocurrieron en medio de denuncias por desaparición, según relevó el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.

En medio de este difícil contexto, en Jujuy comenzaron a fortalecerse las redes feministas y por primera vez en la historia miles se movilizaron en cada pueblo por una vida libre de acoso, autoritarismo, opresiones, discriminación y violencias. Para levantar, una vez mas el “paren de matarnos”.

Las movilizaciones de estos días temen respirar un tiempo en sinfín: “No terminamos de enterrar a una que nos matan a otra”. Pero saben que el punto de inflexión ya hizo pie en todas las calles de cada ciudad. Decir “Basta” significa dejar de ser presencias en ausencia, un montón de huesos descartados en zanjas, en bolsas o en descampados. Esta vez, las brujas van a exorcizar los disciplinamientos por llevar pollera corta, por negras o por putas. Todas las vidas valen.

Fuente: Página 12

CienPuntoUno 2020

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