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La alfombra verde crece pese a la prohibición

Esperando que hayamos podido dejar los prejuicios de lado, describiré los tipos de usuarios, como se utiliza regularmente y cómo han resuelto dos países -Canadá y Uruguay- el vínculo de sus ciudadanos y habitantes con el cannabis.

USUARIOS:

El/la usuario/a es todo/a persona que habitual o esporádicamente consume cannabis. Puede hacerlo de distintas formas: cigarrillos, vaporización, aceite, tinturas y en comidas.

Decidir usar cannabis es un ejercicio de la autonomía de la voluntad. Una persona puede elegir usar cannabis como plan de vida. Algunos se encuentran con el cannabis como solución a problemas de la salud. Hoy ya no se discute que el cannabis hace bien en múltiples síntomas de afecciones y enfermedades.

La globalización jugó un papel trascendental para que en la actualidad nos encontremos fácilmente con información sobre el cannabis. La información que existe a pesar de la prohibición, el uso de la internet y las amplias posibilidades de compartir esa información obtenida, hicieron que los saberes se compartan y así los usuarios que antes salían en situación de peligro permanente a buscar flores de cannabis para los distintos usos, se encontraron con información sobre cómo cultivar y cómo hacerlo para que el cultivo sea exitoso. Y descubrieron que era simple y posible cultivar corriendo menos riesgos.

El fallo “Arriola” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2009 dejó una idea en la ciudadanía: si es para consumo personal esta permitido. Si bien no es tan simple, hoy nos quedamos con esta idea. La ciudadanía sabe esto: Si es para uso personal queda por fuera del reproche legal.

Sumado a la información, el fallo de la Corte provoca que el cultivo personal comience a extenderse desde el 2009 y ello trajo otros saberes: tipos de semillas, luz indicada, conocimiento exhaustivo de la planta y su crecimiento, distintos usos y los beneficios para la salud. Aparece el usuario medicinal nuevamente, ya que históricamente, antes de la prohibición los pueblos originarios la usaban.

Entonces el usuario/a medicinal de cannabis es el/la que realiza un uso común, esporádico o habitual con una finalidad de consumo médica, terapéutica o paliativa.

Para el usuario de cannabis medicinal además del ejercicio de derechos que tiene cualquier otro usuario, se suman otros derechos, como el derecho a la salud, el derecho a la vida y a la información que tienen sustento constitucional.

Los usuarios medicinales no son todos iguales; ni usan el cannabis de la misma forma. Los usuarios pueden ingerirla mediante aceite, o vaporizando flores o extractos, pueden hacer una aplicación en el lugar afectado o en la piel en forma de cremas o ungüentos. También pueden hacer estos usos en forma alternada. En Israel es aceptada hasta la ingesta por combustión ( cigarrillo). Puede ser usado de esta forma cuando no hay tiempo para otro cuidado paliativo.

Hay distintas formas de acceso al cannabis: Algunos la pueden adquirir por compra directa –ej. compra de flores o aceite.- Esta compra se puede hacer en un mercado ilegal . Aquí se corre el riego de comprar un producto que no sea de calidad, desconocemos su contenido, cómo fue hecho, que dilución tiene de CBD y THC. También se puede hacer en forma legal sólo si se padece epilepsia refractaria y luego de un trámite burocrático en la ANMAT. La ley 27350 únicamente autorizó la importación de la extracción del cannabis diluida en aceite en poca cantidad.

Por esta estrechez de la ley para otras patologías y por el trámite engorroso ante la ANMAT, numerosos usuarios optaron por cultivar. Esta es la forma de acceso que creció exponencialmente en los últimos 10 años.

Ahora bien, cuando la salud es el centro, el cultivo personal a veces no alcanza, o no hay tiempo porque se está ante un enfermedad terminal. Entonces se necesita de otro. Así surge el cultivador/a solidario/a: son quienes realizan el cultivo para satisfacer el consumo de otros que están impedidos de hacerlo (por desconocimiento, falta de lugar, falta de tiempo, edad). Aquí encontramos a las madres cultivando para sus hijos, a las abuelas para sus nietos y a los nietos para sus abuelos.

También están en este mundo del cannabis los cultivadores colectivos: son personas que se unen con el objetivo de tener más seguridad en el cultivo, compartiendo conocimiento, costos y trabajo. Estos cultivadores colectivos tienen siempre un cultivador/a experimentado/a, que enseña porque conoce la planta, hace una buena elección de semilla, conoce de cepas y que busca generalmente una cepa orgánica sin fertilizantes nocivos para la salud.

Esta realidad de usuarios, usuarios medicinales, autocultivadores y cultivadores solidarios y colectivos se expande en nuestro territorio por todas las provincias y rincones. Casi todas las provincias están intentando lograr sus propias leyes y numerosos municipios están dando protección para sus habitantes autorizando y controlando el autocultivo. El municipio de San Antonio Oeste se encuentra en este estadío ya.

Las asociaciones de cultivadores y las asociaciones que estudian el cannabis proliferan a pasos agigantados en todo el territorio de la Argentina. Chubut y Comodoro no están afuera de esta realidad.

Este vínculo de los ciudadanos con la planta nada tiene que ver con el narcotráfico. Es tarea de los jueces ante estos casos poner otro lente para ver esta realidad.

¿Qué se puede hacer ya en otros países?

Uruguay en el 2013 emprendió el viaje de la legalización. Todos los usos están permitidos. La legislación uruguaya habilitó tres formas de acceso:

1) el cultivo particular de cannabis.

2) un sistema controlado por el Estado para la producción y venta en farmacias.

3) clubes de membresías.

Hay al 11 de septiembre 41. 598 personas registradas para comprar cannabis en farmacias, según datos del gubernamental Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCAA) actualizados esta semana. En la farmacia se pueden comprar hasta 40 gramos por mes. Se puede elegir en una variedad indica y otra sativa.

Hay 8.281 personas que cultivan en sus domicilios, quienes luego de un registro y autorización, pueden cultivar hasta 6 plantas.

Se habilitaron también Clubes de Membresía, donde hasta un máximo de 45 miembros pueden tener hasta 99 plantas. Hoy hay 160 clubes según datos del IRCCA.

No se puede estar en dos categorías, por lo cual el registro en otra de las actividades hace caducar a la primera.

Y si bien algunos argentinos esperaban poder ir a Uruguay para acceder de manera legal, los turistas no pueden adquirir cannabis en las farmacias.

En los últimos dos años se ha visto un pasaje de los compradores en farmacia al cultivo particular, esto se debe a que lo que produce el Estado tiene un bajo porcentaje de THC y los usuarios recreativos buscan otros efectos que ese escaso porcentaje no les provee. Los Clubes aumentaron de 145 a 160 por la misma razón. Este es un dato relevante para las nuevas legislaciones que se estudian en Argentina. El gasto para poner a andar una empresa del Estado es importante y quizá con el correr de los años se diluya en su operatividad. Además hay que pensar en la sobreoferta que habrá de cannabbis si muchas provincias logran producir. El Estado Nacional debería estar analizando esta problemática.

Contra todos los pronósticos, el número de consumidores no aumentó a un ritmo acelerado como presagiaban algunos. Se estima que la ley de regulación de la marihuana ha logrado arrebatar al narcotráfico más de 22 millones de dólares en los últimos cinco años.

¿Qué Ocurre en Canadá?

En 2001 el cannabis medicinal se legalizó para pacientes de esclerosis múltiple, glaucoma, epilepsia, algunos tipos de cáncer y SIDA. La cantidad que el paciente de cannabis medicinal puede llevar y el número de plantas que él puede cultivar cambia a medida de la prescripción médica de cada uno. Todos los valores son definidos por ACMPR (Access to Cannabis for Medical Purposes Regulations). En el medicinal es permitido la venta del aceite de cannabis con THC, siempre que no contenga más de 30 mg/ml.

En junio de 2018, el primer ministro de Canadá Judis Trudeau, elegido con promesas de legalizar el cannabis, aprobó la ley.

La ley es federal, pero los estados tienen autonomía para regular cada uno a su manera. Cualquier persona mayor de 19 años (18 años en Quebec y Alberta), incluso turista, puede comprar hasta 30 gramos de marihuana en tiendas autorizadas.

Esta permitido plantar hasta cuatro plantas de marihuana de hasta 1 metro por vivienda. En las provincias de Quebec y Manitoba el cultivo es prohibido.

El modelo canadiense de distribución es diferente del conocido coffee shop holandés. Las tiendas autorizadas de Canadá sólo venden los productos, pero los usuarios no hacen uso dentro de los establecimientos. El uso de cannabis en lugares públicos también es regulado y sigue las mismas restricciones del tabaco.

Con la legalización, el control de calidad es más riguroso, por eso el consumidor sabe la procedencia y la especie de todos los productos vendidos en las tiendas. Los productos tienen el porcentaje de los cannabinoides, THC y CBD definidos.

Conclusión: Estos modelos de Uruguay y Canadá son perfectibles, específicamente en el número de plantas autorizadas. La salud puede requerir varias cepas y el número de plantas necesarias puede ser mucho mayor a 4 o 6.

En Argentina el número de usuarios y cultivadores va en aumento. Las políticas de todos los países va camino a la regulación o legalización del cannabis. Argentina esta transitando un periodo de contradicción que debe ser superado a la brevedad. Por un lado el Estado nos dice que el cannabis es bueno para la salud con la ley 27350, por otro lado reprime al que usa, tiene y cultiva con la vieja pero vigente ley 23737 y aunque luego se aplique el fallo “Arriola” o se concluya que no hay afectación al principio de lesividad – en derecho penal es la no afectación a terceros-, los usuarios pueden transitar el trámite de una causa panel que puede incluir la prisión por unos días o meses.

Por ello, hoy es primordial superar esta contradicción. Mientras, el Estado Argentino debe darle seguridad al usuario de cannabis y sus derivados sobre la calidad del producto que consume. Los laboratorios públicos, ya sean nacionales, provinciales o municipales, deben aunar esfuerzos para poder analizar los aceites, y derivados. El uso del cannabis hoy es una cuestión de salud y el Estado es el primer y último garante constitucional de ella.

*Datos de Uruguay extraídos de la página www.ircca.gub.uy .-

Dra. Verónica Castillo. Abogada de la Defensoría Publica Federal de Comodoro Rivadavia, con Formación Interdisciplinaria en Cannabis para la Salud (UMET). Asesora en estrategias de defensa especificas para cultivadores. Para consultas: defencomodoro@gmail.com

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