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La economía de Chubut en cuarentena (II)

Segunda parte de una columna que pone la mira en el impacto económico de la pandemia, que agrava una situación provincial ya crítica. En Chubut, económicamente, estos días "pasaron cosas": se conocieron números, se pronunciaron palabras, se concretaron plegarias.

POR MARTÍN ULACIA

Esta semana los devastadores efectos económicos de la pandemia, y las diferentes estrategias y reacciones, han ganado terreno en la agenda. En primera plana, todos los sistemas de Salud del mundo libran (y otros, con más tiempo, preparan) una batalla directa contra el virus.

No son carreras paralelas. La economía y la capacidad de armamento y respuesta de los sistemas de Salud al COVID-19 son fenómenos íntimamente relacionados.

A nivel nacional, el gobierno ensaya una batería de medidas para transitar un sendero en sí mismo contradictorio: disminuir al máximo la circulación de personas para “aplanar la curva” de contagios, y por otro lado, impedir que la economía se resienta, tanto la macro como la de la población en general.

Cuarentena y producción son fenómenos opuestos. Y este es un dilema que enfrenta el sistema capitalista a nivel global. “El mundo ya no volverá a ser el mismo”. La frase recorre transversal, retumba en Oriente y Occidente.

PASARON COSAS

En Chubut, económicamente, estos días “pasaron cosas”: se conocieron números, se pronunciaron palabras, se concretaron plegarias.

En primer lugar, se confirmó que las tres fuentes de ingresos de la provincia están en caída libre.

Primero el gobernador, y luego el ministro de Economía Oscar Antonena, aseguraron que la caída de la recaudación por impuestos provinciales (ingresos brutos, impuestos al sello, transferencia de inmuebles, e impuestos municipales como el automotor, etc) entre febrero y marzo es de un pavoroso 85%. Marzo recaudó un 15% de lo que recaudó febrero. Números rojos.

Los fondos por coparticipación federal también están más a la baja de lo que ya venían (en 2019 perdieron ante la inflación en términos reales), pues se alimentan fundamentalmente de Ganancias e IVA, dos gravámenes sensibles a la baja del consumo y la producción a nivel nacional. A una economía nacional que ya venía en stand-by, en función de librar la que para el gobierno nacional es la madre de todas las batallas, la tentativa de reestructuración de la deuda con el FMI y los acreedores privados, se le sumó una cuarentena.

El 21 de marzo pasado, la actual secretaria de Relación con las provincias de la Nación dependiente del Ministerio del Interior, Silvina Batakis, había participado de una teleconferencia con varias provincias, incluida Chubut, donde se le solicitó a Nación el adelanto de ATN (Adelantos del Tesoro Nacional) y fondos de coparticipación para llegar al pago de sueldos. El rescate llegó flaco: de un desembolso por 3.000 millones en ATN, que se distribuyeron en un 80% por índice de coparticipación y un 20% restante en base al Índice de Población, a Chubut le tocó la (no) friolera suma de 45 millones de pesos… Plegarias no correspondidas.

La semana pasada, esta columna había subrayado el posible impacto del desplome (más de un 60%) del precio internacional de petróleo sobre la recaudación por regalías hidrocarburíferas, la economía provincial en general y las consecuencias sobre la deuda provincial. Según los especialistas consultados, con un barril estabilizado entre los 25 y 30 dólares, incluso la totalidad de las regalías recaudadas (hasta ahora sólo comprometidas en deuda en un 45%) podrían ser insuficientes para pagar los compromisos de capital e intereses. Consultado por LaCienPuntouno, el ministro de Economía respondió sobre esta posibilidad: “En estas condiciones inéditas ningún modelo funciona”. En este cuadro, algo elemental para las finanzas de una provincia como ser el pago en tiempo y forma a los empleados de la administración pública, se presenta más difuso aún, como un horizonte borrascoso.

PALABRAS MALDITAS

Dijimos que también se pronunciaron palabras, acaso malditas, propias de un pasado no tan lejano, que a veces retorna. "Desde otra ventana, entró de nuevo entre nosotros el 2001", escribió un analista político esta semana.

Primer acto: La posibilidad de emisión de cuasimonedas es un “fantasma” que en Chubut danza hace unos meses. Apareció por primera vez al conocerse trascendidos de negociaciones entre el gobierno provincial y el gremio de ATE, que referían al estudio de un eventual pago de deudas, como cláusulas gatillo del 2019-2020, con bonos asegurados con regalías petroleras, es decir la "emisión de un título canjeable que pagaría un interés de entre 6% y 8 por ciento". La tentantiva no prosperó y el gobierno negó que esta variante se relacionara con algo parecido a las "cuasimonedas". Pero era tarde, el fantasma local ya deambulaba por portales informativos nacionales.

Segundo acto: En diálogo con LaCienPuntoUno, el ministro de Gobierno y Justicia de la provincia, José María Grazzini, fue nuevamente consultado, pues la posibilidad se baraja para varias provincias en situaciones fiscales similares a las de Chubut, y respondió que

Empezar a discutir cuasi monedas no es cosa de locos

Tercer acto: Dos horas más tarde, el propio gobernador Mariano Arcioni responde la misma pregunta, y lo dice dos veces para resaltarlo: “Eso no está ni en análisis, ni en análisis”. Un día después, en un sub-acto, el ministro Antonena refuerza la misma línea, también en los micrófonos de LaCienPuntoUno: “Eso es imposible por normativa del Banco Central, no es atribución de los sub-soberanos [las provincias] opinar sobre esta materia”. Tajante. Pero “Impossible is Nothing” dice la marca de calzado. La posibilidad de emitir cuasimonedas es algo que se discute en los más altos niveles gubernamentales. Pero por lo bajo.

El cuarto acto de esta obra lo escribirán principalmente protagonistas nacionales e internacionales, mucho más allá de las fronteras patagónicas.

Otra palabra maldita que se pronunció estos días, dentro y fuera de la provincia, fue “default”. También la formulación “no pago de la deuda”, hasta ahora exclusiva del léxico político de la izquierda, fue tomada en un comunicado por la MUS (Mesa de Unidad Sindical). En relación al”default”, Alberto Rodríguez Saa planteó el tema en una reunión de gobernadores, y economistas como Julián Zícari, Alejandro Mayoral, Guillermo Toranzos Torino y Maximiliano Montenegro abrieron el debate. E impensables pronunciamientos del Banco Mundial y el FMI volaron en esta dirección, como misiles teledirigidos, para impactar en las expectativas de los acreedores.

Otra vez, en estos tiempos que transcurren con la inconfundible e intensa textura de lo “histórico”, al parecer “Impossible is nothing”.

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