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La mala estrategia

La extensión del conflicto llegó a un punto que sólo le sirve al Gobierno. Los trabajadores -que no son los gremios- siguen con sus demandas insatisfechas. En tanto la comunidad llegó a un nivel de hartazgo que el vecino común ya no sabe a quién dirigir su enojo.

Mientras vamos rumbo a los 77 días sin clases, con medidas de los diferentes sectores estatales que se traducen en cortes de rutas, bloqueos en la playa de tanques de combustibles y acampes frente a la Legislatura, entre otros, el clima se tensa cada vez más entre trabajadores y trabajadores, y entre estatales y el resto de la comunidad.

Ningún conflicto puede sostenerse demasiado en el tiempo, los dirigentes "astutos" deben saber que el ánimo de los manifestantes decae, que el acompañamiento de la sociedad se termina (porque comienzan a verse perjudicados, porque demandan gestos a cambio de ese acompañamiento) y que la estrategia del Gobierno hoy es: Sentarse a esperan que se cometan errores y el conflicto termine por sí solo.

Entendiendo el legítimo derecho de exigir el pago en tiempo y forma del salario, anunciar la continuidad de las medidas cuando todos los trabajadores cobraron, parece por lo menos excesivo o poco solidario -eso que tanto se demanda- con los alumnos, padres y la comunidad afectada de manera indirecta.

El Gobierno espera que la lucha caiga sola, o que como ya ocurrió, otros hagan el trabajo por él. Pasó con la liberación de ruta 3 y 26 por parte de petroleros, con los incendios de Casa de Gobierno y Legislatura que le cambió la cara a los que reclamaban mostrando su virulencia e intransigencia, sucedió con la toma de colegios como el caso de la escuela número 1, donde alumnos del profesorado a los que se les presta las instalaciones decidieron una toma impidiendo el dictado de clases a quienes les posibilitan funcionar todos los días. Y ahora con la toma de la playa de tanques en km 3. A medida que el combustible va escaseando y la gente se come largas colas en la estaciones, el acompañamiento, la solidaridad y el entendimiento cotizan a la baja.

Los médicos prestadores de Seros decidieron, como gesto, levantar las medidas que llevaban a cabo cuatro días de la semana. La obra social canceló la deuda exigible al mes de septiembre y su presidente, Miguel Arnaudo, se comprometió a normalizar los pagos. Tuvieron un gesto, saben que no pueden ni deben seguir perjudicando a los afiliados.

El Gobierno conoce de las internas gremiales. Que Goodman está peleado con Montenegro, que tampoco se lleva bien con Murphy y Magno de Comodoro Rivadavia, que Hompanera tiene grandes diferencias con Quiroga y que Ate Comodoro decide más allá de estos dos.

Sabe que debe sentarse a esperan que cometan errores, y algunos dirigentes eso lo tienen claro pero quedaron entrampados en su propio sistema de deliberación permanente, del que tan orgullosos estaban. Hoy son los dirigentes los que no conducen y las bases -con la aparición de autoconvocados- no les permiten ceder ni un centímetro y los obligan a tensar cada vez más de la cuerda.

El último error ha sido cuestionar a los medios por su discurso o más bien la convocatoria a escraches a periodistas. Como si los comunicadores se vieran obligados a tomar partido o ejercer una defensa sin cuestionamientos.

Los periodista deben hacer el ejercicio de correrse del conflicto para verlo desde afuera, y poder analizar así el todo. Las equivocaciones, los aciertos, los intereses personales y/o políticos que también juegan. Con la posibilidad de la crítica a todas las partes, porque alguien debe pararse desde afuera para reflexión y analizar cómo se suceden los hechos.

No es contra los medios de comunicación esta lucha, donde aparecen expresiones y comunicados que rozan la censura con prácticas que remiten a viejas épocas. Uno no se disculpa por sus posiciones, las explica y las debate. Uno no debe tener miedo de ser crítico con las partes en conflicto. Esas nos son conductas propias de quienes educan e invitan a pensar.

La malas estrategias y la cultura del aguante -quien resiste más- son las que, lamentablemente, terminarán con la lucha pero no con las demandas de los trabajadores cumplidas. Y nuevamente corren riesgo de irse a casa con las manos vacías.

CienPuntoUno 2020

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