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Los micromachismos: el cumpleaños de Diego Maradona

El cumpleaños de uno de los "ídolos" argentinos abre otra vez el debate de los micromachismos cometidos por hombres cuyo renombre o dinero parece justificarlos de la violencia mediática. ¿Qué discursos legitimamos y cómo recae la responsabilidad en la persona famosa?

Hoy cumple años uno de los mayores exponentes futbolísticos de Argentina. Pese a sus conductas, dichos y polémicas que ha instaurado en agenda, muchas personas lo nombran como su mayor ídolo. Entonces, ¿Por qué hay que eliminar los micromachismos?

La discusión de la vida mediática de los famosos repercute permanentemente en la moral de la sociedad. Como espectadores, ¿cuestionamos lo que hacen por que nos interesa? o ¿por qué intentamos ponernos en sus zapatos desde una perspectiva más juzgadora? Parte de los fundamentos siempre han sido por el nivel económico de los famosos, "lo hace porque tiene plata", solemos escuchar en conversaciones donde lo más importante no parece tener mucho valor, la repercusión de sus actos.

Sucedió así con la reciente muerte del cantante Cacho Castaña, participe de unas las frases más nefastas para las mujeres, “Si la violación es inevitable, relájate y goza”, no hace falta explicar porque esta mal. La frase, aun sacada de contexto, marca un pensamiento colectivo donde la masculinidad minimiza las problemáticas de violencia de género.

Hoy 30 de octubre, cumple años Diego Armando Maradona, el icono del hombre argentino, D10S llamado por muchos, y quien pone en discusión la importancia de legitimar los discursos a largo plazo, mediante las conductas y responsabilidades de ser una persona famosa.

El hombre que posó desnudo junto a menores de edad en Cuba, el que abandonó a sus hijos, el que golpeó a su pareja y fue escrachado en las redes. Sucedió lo mismo con Cordera, quién expresó públicamente “hay mujeres que necesitan ser violadas”, así como aseveró que no podría negarse a tener sexo con una menor de 16 años. “Nos sacaron de contexto”, se disculpó luego. Cordera, el contexto es el patriarcado.

Los micromachismos se entienden como conductas cotidianas machistas, casi imperceptibles, que dan cuenta de discursos patriarcales. El primero que acuñó el término de micromachismos fue el terapeuta argentino Luis Bonino en 1990. Según Bonino, se trata de comportamientos masculinos que buscan reforzar la superioridad sobre las mujeres.

Lo grave de ellos es su imperceptibilidad. De ahí su factor perverso, señalan unos y otras. “Producen un daño sordo y sostenido a la autonomía femenina que se agrava con el tiempo”, señala Bonino.

Los discursos legitiman realidades, y a su vez las realidades crean y reproducen discursos. La discusión no se agota en este punto y sin importar el orden (si la realidad crea un discurso o viceversa), estos elementos coexisten y se retroalimentan día a día.

La mirada argentina, en concreto, es una mirada individual y espectaculadora. Es decir, agrava los dichos concretos de los “ídolos” de la sociedad, que no sólo se reproducen masivamente en el mundo digital y en los chistes entre amigos, sino que también los reducen a eso: un dicho concreto.

Si se escapa a la mirada global y sociológica de una sociedad sutilmente interconectada, se aliviana la responsabilidad sobre dichos nefastos que se limitan a la ideología individual. Las frases, las imágenes, los hechos de los “ídolos” masculinos de la Argentina, no resultan tan agravantes por sí mismos, sino porque son una pequeñísima parte de un entramado de discursos que sostienen una sociedad patriarcal: la sociedad en la que querer cogerse a menores es deseable y divertido, la sociedad en la que una violación es un hecho para “relajarse”, y si se sufre...culpa nuestra, una sociedad en la que una bofetada estando borracho no es la gran cosa. ¿Si lo hace El Diez por qué no lo iba a hacer yo?

¿Por qué, tras tanta visibilización y lucha, el machismo sigue vigente? A grandes rasgos, aprendimos a reconocer qué es misógino y qué no, qué debe hacerse y que no (léase como un manual de consentimiento), sin embargo seguimos viviendo en un mundo patriarcal. Un mundo filosófica, sociologica, económica, política e íntimamente patriarcal. Fuera los grandes machismos, lo que resta son los “micromachismos”, quizás mal nombrados, puesto que son la base de la opresión. Al patriarcado le basta que nos ríamos de los dichos de Cacho Castaña para seguir sosteniendo su modelo.

CienPuntoUno 2020

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