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Minería de Bitcoins: un negocio que se proyecta sobre la Patagonia

Para profundizar acudimos a dos voces, ¿Qué deja esta industria? ¿Quiénes se benefician? ¿Qué consecuencias ambientales y económicas podrían implicar para las regiones donde se instalan? Cualquier coincidencia con los interrogantes y los conflictos sociales generados por la "otra" minería no es casual.

El 19 de abril la empresa canadiense Bitfarms Ltd emitió un comunicado donde informó avances en el marco de un memorando de entendimiento no vinculante, firmado el 26 de octubre de 2020. Esta novedad apareció en varios portales especializados en criptomonedas y en energía.

El comunicado informa varias cuestiones, sintetizadas: que Bitfarms firmó un contrato energético a ocho años con una empresa privada local, el cual le aseguraría 210 megavatios de electricidad a un precio de 0,02 por kilovatio por hora. Esta energía producida en Argentina, por medio de las 55.000 máquinas “mineras” que intenta instalar, y que es más barata que la utilizada por sus cinco locaciones ubicadas en Canadá, le permitiría a la empresa “extraer” la criptomoneda a un precio 45% más bajo. Estiman que 210 MW serían suficientes para “producir” 11774 Bitcoin, es decir 650 millones de dólares. El comunicado explica que las zonas con climas fríos y constantes durante todo el año abaratan los costos de refrigeración de estos equipo, lo que los vuelve más eficientes. La firma apostó al año 2022 para el comienzo de sus operaciones, y aunque el texto mencionado no lo especifica, se especuló con Tierra del Fuego como el destino de estas inversiones, una provincia que ya cuenta con una breve historia en la materia, con el desembarco de la empresa BitPatagonia, entre 2018 y 2019. A lo que se le agregan otras dos razones: las mencionadas condiciones climáticas y beneficios impositivos.

2021-04-19-Bitfarms-Final-Press-Release-Argentina-Expansion.pdf

Es sabido que Bitcoin es la más famosa de las criptomonedas, aparecidas en 2008, luego de la crisis capitalista que inició con la quiebra a Lehman Brothers. ¿Pero qué es la “minería” de Bitcoins? ¿Y qué es Bitfarms?

La minería de criptomonedas se basa en la verificación constante de transacciones digitales, lo que se conoce como agrupar transacciones en bloques y agregarlas a un registro público, llamado Blockchain. Esto se hace por medio de computadoras (o procesadores) muy potentes, que requieren mucha energía para funcionar y pueden llevar a levantar en ambientes cerrados 120 grados de temperatura.

Bitfarms es una empresa encargada de montar “granjas” para “minar” Bitcoins, fue fundada por dos argentinos, Emiliano Grodzki y Nicolás Bonta, que luego se asociaron con inversionistas extranjeros, principalmente canadienses. Cuentan actualmente con cinco instalaciones hidroeléctricas en Québec, Canadá, con una capacidad energética combinada de 69 MW.

Para citar otros ejemplos, la principal empresa energética de Rusia, Gazprom, provee energía a la minería Bitcoin, mediante el gas producto de la explotación petrolera. Son varios los países que avanzan en una legislación sobre criptomonedas: Estados Unidos, Japón, China, Colombia, Ecuador, Venezuela, España, Suecia, Alemania. La ley en Argentina se está discutiendo, pero podría ser motivo de otra crónica.

DOS VOCES

Para profundizar en la “minería” de Bitcoins en la Patagonia, acudimos a dos voces, para responder: ¿Qué deja esta industria? ¿Quiénes se benefician? ¿Qué consecuencias ambientales y económicas podrían implicar para las regiones donde se instalan? Cualquier coincidencia con los interrogantes y los conflictos sociales generados por la “otra” minería no es casual.

En primer lugar, hablamos con Juan Ignacio García, secretario del Ministerio de Industria de Tierra del Fuego, en el programa Nos Sobran los Motivos, que se emite por LaCienPuntoUno de Comodoro Rivadavia, y le preguntamos sobre el comunicado de Bitfarms y los trascendidos acerca de la nueva mega-granja de minado en dicha provincia patagónica.

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“Es un sector que tiene cierta complejidad en su desarrollo y en cierta medida es controversial, porque demanda fuertemente energía eléctrica, y la infraestructura eléctrica de la provincia hoy no es robusta como para pensar en un proyecto que cobije este tipo de emprendimientos si no se hacen inversiones específicas dentro del sector energético”, señaló García.

Sostuvo a su vez que es “capital-intensivo y energía-intensivo, prácticamente no genera mano de obra, son actividades que no generan circuito comercial dentro del territorio de la provincia, y los “derrames” de la actividad y las posibilidades de desarrollo son muy limitadas. Si encima utilizan de manera intensiva la infraestructura energética de la provincia, el proyecto puede no cerrar. Para que cierre el proyecto tiene que estar encadenado de manera adecuada con inversiones en el sector de la energía, por ejemplo Tierra del Fuego y Santa Cruz tienen potencial en energía eólica y otras energías renovables, así como recursos gasíferos, por lo cual es algo interesante para explorar”.

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García explicó que ya existen emprendimientos “relativamente chicos” en Ushuaia y Río Grande, y que el potencial del sector está limitado por la infraestructura energética. “Estas empresas operan sin generar demasiado conflicto por el tamaño que tienen, por el tipo de contrato de abastecimiento de energía que tienen. Es decir, si faltara energía en la ciudad, estas empresas serían las primeras a las que se le cortaría el suministro. El sector es interesante, tiene potencial por las condiciones naturales del territorio que permiten refrigerar de manera más económica que en otros lugares del mundo, pero hay que tener un modelo muy claro de generación de energía y de apropiación de renta para que la ecuación le cierre a la provincia. Por ahora estas empresas lo único que hacen es comprar energía eléctrica, no pagan impuestos locales, no ingresan divisas, hoy genera riqueza virtual a partir del precio de estas monedas".

Sin la infraestructura necesaria pueden ser algo contraproducente. El sector tiene que servir para apalancar inversiones en el sector energético

"porque tal vez con la demanda común que consume la población no se justifican determinadas inversiones pero con estas granjas sí”.

MILPATAGONIAS consultó otra voz, la del contador y ex-director de YPF en Chubut, Jorge Gil, que en primer lugar se refirió a las criptomonedas: “Mi posición frente al desarrollo de estas monedas es crítica. Detrás de las monedas hay una estructura de poder que las respalda, una moneda tiene una función representativa de los bienes y servicios que circulan en una economía, la moneda por sí sola no vale nada, vale en función de que las sociedades deciden asignarle un valor en función de los intercambios. Los diferentes patrones, el del oro, la plata, o el dólar más tarde, pasaron a ser patrones de poder, de poder económico, pero también de poder bélico, hay un tipo de patrimonio detrás de la moneda que hace que la gente crea”.

“Si el Bitcoin tiene respaldos, es la moneda en la cual cotiza, no tiene un valor per se, no se puede ir con un Bitcoin a comprar un departamento, ese valor está en función de la oferta y la demanda respecto a su aplicación. Se trata de un sistema muy energívoro, porque trabaja permanentemente sobre algoritmos, y desaparece el concepto de respaldo, que es la confianza de quienes intervienen en estos procesos. Es una cuestión volátil, que tiene corta vida, hablando del Bitcoin. No así si hablamos de las monedas virtuales, que eventualmente emitan los Estados con sus bancos centrales, van a tener otro valor que es el valor de la política, pero el Bitcoin encierra la conceptualización de la no-política”.

Sin embargo, las consecuencias concretas del sistema de las criptomonedas avanzan en muy terrenales aspectos, con capitales privados energéticos interesados e invirtiendo en el negocio y con Estados nacionales aggiornando sus leyes, así como la tentativa de instalación de estas enormes granjas energéticas en territorios con la teluria y las precondiciones político-económicas adecuadas. La historia económica mundial está repleta de ejemplos donde aquello que daña “adentro” se hace “afuera”.

Si hablamos de la Patagonia, o de Chubut por ejemplo, una provincia que produce 12 veces la energía que consume (y sin embargo tiene un importante porcentaje de sus localidades sin energía eléctrica), no sería de extrañar que este fenómeno financiero, más temprano que tarde, eche un ojo y se “encadene” con los grandes productores de energía existentes.

CienPuntoUno 2020

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