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No maten al taquígrafo

#TardeParaEditoriales de este jueves repasa algunos hechos políticos de la semana. La sesión caótica del martes 13 ("No sesiones ni te embarques") y las aventuras del ministro Massoni en Comodoro Rivadavia.

¿No es la indiferencia, la distancia, lo que debiera caracterizar a un taquígrafo? Así debe ser para cumplir eficientemente su misión, que es, no tan simplemente, registrar.

Si la totalidad de la realidad política provincial fuera registrada por un taquígrafo, este se vería conmovido. No podría ejecutar su fría labor sin reparar en el drama de las y los estatales (mientras se terminan de redactar estas líneas se extiende durante casi siete horas, desde las 16, una reunión entre dirigentes gremiales y funcionarios provinciales en Casa de Gobierno), en el barro, y en el absurdo de varios hechos sucedidos en los últimos días en la vida pública chubutense.

PRIMERA AVENTURA TAQUIGRÁFICA, EN RAWSON

Primero, el taquígrafo repararía en la sesión virtual del día martes 13, en lo que es su ámbito, en la Legislatura. "No te cases ni te embarques". No sesiones, se podría agregar al refrán, en función de la cantidad de cosas que salieron mal aquella jornada. Al margen de la desorganización virtual generalizada, de la mala conexión, de los cortes de luz, etc, lo que fue primó fue otro capítulo de la profunda crisis política de Chubut.

La historia ya es conocida y coquetea con el ridículo, pero subrayemos lo siguiente: sucedió que tras intensas gestiones del gobierno provincial con encumbrados ministros nacionales, al momento de tratar sobre tablas el caramelo de madera convidado (un mayor endeudamiento a corto plazo por 9000 millones de pesos para pagar salarios), 13 diputados y diputadas se abstuvieron. Representantes del llamado “interbloque” que responden a Sastre, Maderna y Béliz, es decir el oficialismo más opositor con el que cuenta Arcioni. Luego, varios diputados y diputadas integrantes del Frente Patriótico, bloque que a nivel nacional coincide, acaso más que el propio Chubut al Frente, con el Frente de Todos, el donante del caramelo amaderado que se había gestionado. Juntos por el Cambio apoyó sus tres votos para avanzar con el tratamiento sobre tablas, si bien aclaró que no votaría a favor. A esta altura, primer desmayo del taquígrafo de la política chubutense. “Yo renuncio”, dicen que dijo.

Tras auscultar con fervor el reglamento, se aprobó el tratamiento sobre tablas y el mismo endeudamiento, con las manos de todo el peronismo provincial. Y el voto en contra cambiemita. Una vendetta inocua, tras "Un cafecito salado en el Congreso de la Nación", la semana pasada.

Ahora bien, y dejando de lado por un rato la metáfora del taquígrafo, según el gremio de APEL la sesión habría sido ilegal, por no contar con taquígrafo, que es lo que dispone por el momento el reglamento. Sea virtual o presencial el taquígrafo, lo que teme APEL y su secretario general Ángel Sierra es que tras las bondades del teletrabajo legislativo su gremio pierda no sólo puestos laborales sino su poder concreto, material, de presión y paralización política, tras haberse transformado, objetivamente, en la llave de la Casa de las Leyes de la provincia, por tanto en un punto, en un factor relevante de la misma política chubutense y sus crisis.

SEGUNDA AVENTURA TAQUIGRÁFICA, EN LA ZONA SUR

La siguiente saga de desmayos de nuestro taquígrafo imaginario se sucedieron en Comodoro Rivadavia y en Sarmiento, tras varios hechos sucedidos el día de hoy.

El primero ocurrió a la madrugada, con el gaseo de trabajadores viales en la ruta 26 en el acceso a Sarmiento, incluso dicen protagonistas, con disparos al aire efectuados por los efectivos policiales. El desalojo se dio de manera intempestiva, con los agentes esperando en la ruta a los trabajadores, que ya habían estado manifestándose el día anterior. Esto ocurrió existiendo caminos alternativos para el paso de los trabajadores de las operadoras, el objetivo tradicional de estas protestas, en las rutas del petróleo. El operativo represivo fue tan innecesario como ejemplificador. Balochi y Luque, intendentes de Sarmiento y de Comodoro, repudiaron los hechos en Twitter.

Más tarde, al taquígrafo le tocó registrar las acciones del ministro de Seguridad de Chubut, Federico Massoni. Sin coordinar con autoridades municipales, levantó los retenes policiales montados hace varias semanas en el marco de los controles por la pandemia. El secretario de Coordinación Municipal, Gustavo Fita, declaró: "El gobierno provincial tiene unas desinteligencias que confunden a la gente". La precuela de estas desinteligencias, que tienen una tupida historia reciente, se dio este viernes 9 con un audio que filtró El-Ministro-De-Seguridad-Que-Más-Sabe-De-Epidemiología-Y- Medidas-Sanitarias, con sectores hoteleros y gastronómicos, a los cuales les anunció que el lunes 12 (día feriado), volvían a tener una actividad más o menos normal. Massoni dijo simplemente comunicar lo que había hablado con Puratich y el Comité de Crisis. El intendente Luque, por esto, lo acusó de "ser más periodista que funcionario", y que eso no era un hecho aún. No terminó de bajar la espuma, cuando Alberto Fernández volvió a las conferencias de prensa y anunció restricciones para las provincias, y por ende un nuevo marco para fricciones que quedaron viejas ni bien florecieron.

(Otro disgusto "en off" se llevó el taquígrafo cuando se enteró que en Comodoro se flexibilizaban las medidas por la pandemia, sin mejorías ni alivio aparente para el sistema de Salud, del que ya poco se habla).

Pero el taquígrafo dicen que directamente revoleó ofuscado su instrumento de trabajo, el taquígrafo, cuando escuchó de boca del ministro Massoni su explicación sobre el significado del águila calva norteamericana en el logo del Ministerio de Seguridad. "Su significado es la característica de vida que tiene el águila calva norteamericana, que es el único animal que para llegar a vivir 70 años tiene que destruir su pico y sus garras a los 30".

Una conocida cuenta de Twitter de Puerto Madryn aportó que la historia sobre la esperanza de vida de las águilas es falsa. Que las águilas viven un promedio de 20 años y que la historia fue creada con fines motivacionales. Y sostenía incluso que Benjamin Franklin se opuso a que dicha ave sea adoptada como símbolo en el escudo de armas de Estados Unidos, cuando corría el año 1782, porque se trataba, según él, de “Un ave de mal carácter moral. Que no se gana honestamente la vida”.

“Al fin puedo tipear algo con un poco de sentido”, dicen que dijo el taquígrafo, al emparentar al águila calva con el ministro.

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