Banner Radio Header

Salud | Salud mental | Covid-19 | Pandemia

Noticias de Ayer

Los medios traen noticias de ayer. La revista The Lancet ha publicado el primer estudio donde se prueba que en Argentina han aumentado los indicadores de ansiedad y depresión en un 35% como resultado de la pandemia. Si bien era una noticia ya sabida, es la primera prueba científica que nos habla de los efectos que ha tenido el COVID-19 en la población mundial y en nuestro país en particular.

Este número ya estimado, pero que el estudio corrobora y da una materialidad que ya en la clínica venía emergiendo desde hace meses, no es noticia. O al menos no como lo era al principio de la pandemia, en la desesperación en la que se aguardaban la publicación de los números de los contagios. No es una noticia porque nada tiene de nuevo, pero la convierte en una mala noticia el saber que ese 35 % de incremento se establece sobre una tasa ya alta de personas que padecen de depresión y ansiedad. Números que elevan cada caso al 3,6 de la población activa de depresión y al 7.5 de ansiedad. Números que combinados nos hablan que al menos el 10% de la población argentina está padeciendo algunas de estas formas sobre su salud mental producto del Covid-19.

Y estos números tampoco serían malas noticias en sí, como decíamos al principio, estos porcentajes son noticias de ayer. No serían tan malas noticias si se hubieran preparado para estos números los sistemas de salud, pero lo cierto, es que junto con un subejecutado presupuesto de salud mental, con faltantes de cobertura de RRHH en el sistema público, siendo mayor aún esta escasez en el sistema privado de nuestra región, y tomando en cuenta que los sueldos de los y las profesionales de salud mental suelen ser los más bajos del sistema, o directamente equipos conformados desde formas de precarización laboral como son las concurrencias.

No serían pésimas noticias si supiéramos que la salud mental, sus cuidados, implican una serie de nodos y actores sociales que inciden en ella de forma preventiva, de articulaciones de una red conformada por espacios donde en nuestra provincia se han ido perdiendo o disminuyendo notoriamente. Más allá de equipos profesionales en hospitales o territorios.

Si no cambian estas tendencias, de alguna forma los padecimientos en salud mental no dejaran de ser noticias de ayer. Ante las cuales solo nos indignaremos cuando suban los índices de suicidio, de adicciones o las distintas formas de violencia que encuentran los sujetos, en una época de cada vez mayor empobrecimiento del lazo social, como las únicas formas de lidias con el malestar de época.

Lic. Sebastián Núñez - Psicólogo - M.P. 0596

CienPuntoUno 2020

Dejá tu comentario

Seguí leyendo