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Nuestras heroínas del Sur: mujeres en la Guerra de Malvinas

Alicia Panero, autora del libro "Mujeres Invisibles", dialogó con Mil Patagonias en el marco del Aniversario de la Ciudad para recordar a aquellas mujeres que se asentaron en Comodoro Rivadavia para participar de diferentes maneras en la Guerra de Malvinas.

A pesar de la resonada figura del héroe masculino sacrificado en la guerra, cuya existencia genera siempre empatía y admiración, existen otras figuras “invisibles” que comprometieron su vida para luchar contra una Guerra que tuvo más víctimas que héroes. Alicia Panero, historiadora, investigó a las silenciadas de la guerra de Malvinas: valientes mujeres que desde diferentes ámbitos estuvieron siempre presentes en un hecho que marcó al país y a nuestra ciudad.

Las mujeres al frente...del silencio

La autora del libro, a pesar de haber conocido en profundidad la vida militar, contó que nunca escuchó de las “heroínas de Malvinas” en los homenajes y actos conmemorativos. No fue hasta que una colega le mostró la fotografía de jóvenes uniformadas que Panero comenzó una exhaustiva búsqueda.

“Yo estaba colaborando con una cátedra en un Instituto con formación militar, y se bajó la línea para trabajar sobre las Mujeres y Malvinas. Y las mujeres y Malvinas eran las viudas, las madres, las hermanas, las hijas de los soldados”, cuenta la autora.

“Entonces una colega mía me mandó fotos de chicas uniformadas. Unas al pide un avión Hércules, eran cinco chicas uniformadas, y otra sacada en la cabecera de pista del Aeropuerto de Comodoro Rivadavia. Y me dijo ‘estas chicas participaron de la Guerra’. Yo me lo planteé desde mi propia ignorancia, porque estuve siempre casada con un militar, participé en muchas vigilias, actos conmemorativos de Malvinas y nunca escuché que se hablara de una mujer”.

En este sentido, enfatiza que su libro “nació de mi propia ignorancia”. “Me puse a investigar; a la cátedra no le gustó el tema, pero yo quería más, porque sabía que había muchas más”.

Y en ese momento se preguntaba: “¿Qué estuvimos pensando las mujeres durante treinta y pico de años de nuestra participación en la guerra?”. Y precisa: “Porque no solamente hubo enfermeras, sino que también hubo chicas de escuelas secundarias en Comodoro Rivadavia -que es la ciudad que estuvo más comprometida-, que organizaron la Defensa Civil de la ciudad, las voluntarias del Hospital Regional, donde participó la madre de quien fue intendente y Gobernador de la ciudad, Martín Buzzi, quien fue la fundadora de la Agrupación de mujeres voluntarias”.

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<p>Voluntarias en el Hospital Regional.</p>

Voluntarias en el Hospital Regional.

“Primero me encontré con las que habían estado en el Hospital Reubicable de la Fuerza Áerea que tenían grado militar, que era la primera experiencia de mujeres militares dentro de esa Fuerza”.

Luego, contó que se encontró con un grupo muy particular dentro de las cientos de mujeres que estuvieron en el Hospital de Puerto Belgrano, quienes atendieron a todos los heridos del Crucero Belgrano.

“Hay un grupo...estudiantes de enfermería para luego ingresar como militares. Eran aspirantes navales y todas menores de edad, de entre 15 y 21 años. Y encontré un grupo muy vulnerable, muy lastimado, porque eran chicas que estaban estudiando y yo pensé ‘A esa edad yo estaba preparando mi viaje de estudio, mi fiesta de egreso’ y estas chicas estuvieron con el último herido hasta diciembre 1982, cuando la Guerra se había terminado en los diarios y en la vida de la gente”.

También relata que cuando llegó a Comodoro Rivadavia, se encontró con que “la Guerra había marcado mucho a la ciudad”. Estuvo 12 años viviendo, y como muchos de nosotros y nosotras, jamás escuchó hablar de las mujeres que trabajaron en el Hospital.

Desde las enfermeras que se llevaban a los hombres heridos dados de alta a sus hogares hasta las que atendían a quienes llegaban en camillas a un Hércules que nunca se detenía, las mujeres “tuvieron un grado de compromiso muy importante y de riesgo certero porque además cuando la flota británica llegó el 21 de abril al Archipiélago había una amenaza real de que la ciudad de Comodoro Fuera Bombardeada”.

Cuenta que este grupo en especial, eran chicas que “estaban bajo la tutela del Estado para que estudiaran” y que “nunca debieron ser puestas en contacto con el herido de Guerra”.

Panero se define su libro “no como el mejor, sino como el primero” y es claramente una referencia sobre el tema, en su lucha por visibilizar la historia de miles de mujeres que fueron parte de un evento aún marcado por el silencio y el estigma.

Con la publicación del libro, “la gente entendió que otra cosa más nos habían ocultado como sociedad de lo que había pasado en la dictadura. Yo siempre digo que si las instituciones que pusieron a las mujeres en esos lugares de la guerra, no las rescataron, difícilmente la sociedad las rescate”.

“Y yo por ser una mujer que estaba dentro de una Institución Militar, haberlas rescatado a mi me trajo muchas consecuencias, de silencios por parte de las Fuerzas Armadas: yo soy ignorada completamente como han sido ignoradas las enfermeras”.

Enfatiza: “Creo que abrí un camino, no es el mejor pero si el primero. Soy como una referente de esas mujeres a las que trato de seguir visibilizando todo el tiempo porque las cosas cambiaron pero cambiaron en la sociedad, no dentro de las Fuerzas que las mandaron a la guerra”.

La historia ya no es masculina

Sobre las razones de tan hondo silencio en la historia de estas heroínas, Alicia sostiene que “la invisibilización tiene que ver con el machismo de las instituciones militares: la Guerra es un tema de hombres. La invisibilización de las mujeres en la guerra no pasa solamente acá, acá es más llamativo porque fueron pocas, porque fue una Guerra breve, una Guerra con pocos muertos, entonces debieron tener un grado de protagonismo diferente”.

“De hecho el Día del Veterano el 2 de abril se conmemora a los veteranos y a los caídos, cuando desde siempre tuvimos por resolución ministerial 16 veteranas, algunas enfermeras, por ejemplo desde el Buque Almirante Irizar, que fueron 5 que estuvieron embarcadas en la zona de las 200 millas que rodean a las islas.

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<p>Enfermeras del Ejército embarcadas en el buque hospital Almitante Irizar.</p>

Enfermeras del Ejército embarcadas en el buque hospital Almitante Irizar.

“Y otras fueron comisarias a bordo que para la época era algo muy vanguardista, muy avanzado para que una mujer fuera comisario a bordo de un buque mercante. Y en esos buques había mujeres, enfermeras, radioperadoras, comisarios a bordo que son todas veteranas de guerra como dice la Ley y sin embargo se conmemora el Día del Veterano y no el dia del Veterano y la Veterana. Ya la Ley las borra de un plumazo de la historia”.

En este sentido, sostiene su lucha contra la invisibilización y deja un mensaje para concientizar: “No hay que ser prejuicioso con el tema de la participación de las mujeres”

“Las mujeres son muy importante en todas las mesas de negociación, de lo que sea, político, social, porque tenemos herramientas diferentes. No somos ni mejores ni peores que los hombres, somos diferentes, por eso es que las enfermeras tuvieron durante la guerra una participación que no debió ser ocultada para la sociedad”

Porque cuando los soldados llegaban a Comodoro, se abría la puerta del Hércules y eran las enfermeras los que los escuchaban llamar a su mamá, fueron las primeras que los vieron quemados por el frío, desabrigados, muchos desnutridos.

“Me gustaría que mi mensaje fuera ese: Todos pertenecemos a la humanidad, y la historia de la humanidad es una historia muy machista, la historiografía está muy masculinizada. Las mujeres formamos parte de la humanidad, y creo que mientras eso no empiece a entrar en la cabeza de todo el mundo vamos a seguir teniendo estas diferencias de criterio y de juicios respecto de si el feminismo está bien o si está mal”.

A pesar de que su libro recorrió muchos lugares, confiesa que uno de sus deseos es presentarlo en la ciudad, y que de no ser posible, “me gustaría que Comodoro honre a todas esas mujeres que fueron parte de una época que marcó para siempre la vida social de la ciudad”.

“Entre tanto homenaje que se hace a los hombres, a los regimientos de Chubut y a la ciudad de Comodoro, hay que incluir a esas mujeres, tanto las que estuvieron en el Hospital Reubicable que pertenecían a las Fuerzas Áereas como las que pertenecían al ámbito civil, que donaban ropa, por ejemplo, para los soldados que no tenían nada que ponerse cuando le sacaban el uniforme roto, mojado, sucio”.

Panero insiste en traer a la memoria a esas heroínas, soldados y mujeres civiles que participaron activamente en un lugar difícil y silenciado de la historia.

“Es importante honrarlas y recordarlas, no solo con una plaquita que este en el Hospital si no declararlas ciudadanas ilustres, hay mil cosas para visibilizarlas de manera importante. y que sepan lo valiosas que fueron esas mujeres en el momento de la guerra porque eso va a poner el foco en muchos otros grupos que están hoy en la ciudad invisibilizados haciendo trabajos como las médicas, las enfermeras o las mujeres que trabajan en los yacimientos y que hacen grandes trabajos y que hoy no se las está teniendo en cuenta”.

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