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Plata o mierda

Arcioni enfrenta una semana difícil. El gobierno nacional le niega el endeudamiento y deberá enfrentar las reuniones con los gremios con malas noticias. La oposición no sabe cómo pararse.

El gobierno provincial quiere endeudamiento de corto plazo para bancar la parada. Dice que tiene las condiciones objetivas para pedir Letras del Tesoro pero el Banco Central le niega el permiso para tomar deuda. Creen que la negativa responde estrictamente a una decisión política de Macri. El dinero requerido le daría aire para atravesar mejor la crisis. Llegar a octubre es el objetivo.

Hasta que no se consigan los fondos, el gobierno tendrá que ponerle la cara al conflicto interno. Se había pactado una reunión entre los funcionarios provinciales y los gremios estatales para el próximo lunes pero se pospuso para el martes 6. Allí el gobernador deberá enfrentar la realidad y minimizar el costo político de los incumplimientos a los trabajadores estatales. Algunos dicen que el gobierno anunciará el regreso del pago escalonado, la imposibilidad de afrontar los aumentos pactados por cláusula gatillo y el abono de los retroactivos adeudados en cuotas. Todos malos tragos que con el endeudamiento inmediato podrían evitarse.

En Economía tienen una propuesta detallada para hacerle a los gremios. La guardan bajo siete llaves porque todavía debe ser ratificada por el gobernador. Confían en que el tiempo les dará la razón. Sostienen que en muchos casos los sueldos han superado ampliamente a la inflación, llegándose a duplicar en menos de un año. Pero en lo inmediato saben también que ningún dirigente gremial entregará tan fácilmente sus conquistas y reivindicaciones.

La mayoría de los sindicatos preparan medidas de fuerza para los próximos días. Si la plata no aparece en las cuentas sueldo del Banco del Chubut el próximo miércoles 7 de agosto (algo altamente improbable), el conflicto se multiplicará por toda la provincia y Rawson seguirá siendo un campo de batalla plagado de trincheras.

Hay que pasar agosto

Este será un mes muy conflictivo si no se destraba el endeudamiento. En Fontana 50 confían: el caudal político de la reciente ratificación en las urnas de Arcioni no está dilapidado. Si bien la situación es crítica, la idea es gestionar el conflicto hasta que cambien las condiciones políticas a nivel nacional. Mal que les pese a algunos dirigentes peronistas, hoy el único interlocutor válido que tiene Alberto Fernández en Chubut es el gobernador. Habla a diario, dicen. Y en la oposición no le atienden el teléfono a ninguno.

Será el tiempo para que los interlocutores elegidos por el gobernador sigan haciendo el desgaste. Massoni y Tarrío deberán invertir sus energías en morigerar las consecuencias del ahogo financiero. La emergencia de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales como actor de relevancia es una novedad. Sus contactos políticos e institucionales con funcionarios nacionales le suman complejidad al escenario. Ya no se trata de las negociaciones habituales con los gremialistas de siempre; jueces, fiscales y defensores tienen poder y han decidido hacerlo valer.

El PJ también en su laberinto

La oposición peronista en Chubut busca su destino. En primer lugar está huérfana. Sin conducción interna y sin línea nacional se encuentra en estado de asamblea de representantes transitorios. El grupo de dirigentes que quedó después de la zaranda de la reciente derrota electoral ni siquiera tiene su supervivencia política asegurada. Salvo aquellos que consiguieron un lugar en la cámara de diputados, el resto tiene un futuro incierto.

Los dirigentes que se reúnen en nombre del Pj dicen querer colaborar. Lo cierto es que no tienen herramientas para hacerlo.

En primer lugar, no están dispuestos a acercarse a Arcioni y absorber parte del costo político que implica que los gremios acepten un recorte a lo acordado en paritarias. Manifiestan abiertamente que esa es una responsabilidad exclusiva del gobernador y su equipo de trabajo. Que se haga cargo de sus mentiras, repitieron muchos en la semana.

En segundo término, qué podrían aportar como interlocutores con el gobierno nacional los peronistas opositores. Si bien ofrecieron colaboración al gobernador para gestionar con Nación, ¿alguien cree de verdad que una comitiva de dirigentes no legitimados en las urnas y kirchneristas pueden ser de utilidad en una gestión de Arcioni ante el gobierno de Macri? El peronismo, como Arcioni, también espera octubre para ordenarse.

El escenario es turbulento y nada parece indicar que las elecciones PASO del próximo domingo sirvan para calmar las aguas de la política chubutense.

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