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¿Por qué es Arcioni el que lo puede hacer?

Por lo menos hace 17 años que la provincia de Chubut debate, de manera formal e informal, sobre la explotación minera. De todos los amagues que hicieron los distintos gobiernos, éste parece ser el que más posibilidades de prosperar tiene.

Más posibilidades de prosperar y tal vez la última carta, porque si se sostiene y gana el NO, difícilmente haya más oportunidades.

Los invito a leer un análisis desprovisto de dogmas y posturas radicales. No se trata de militar un sí o un no a la minería en la provincia, intentemos reflexionar por qué ahora y por qué Arcioni, desde una estrategia política.

POSICIONES POLÍTICAS

El gobierno busca conseguir consenso social y consenso político para lograr su cometido. El segundo parece ser un poco más sencillo y eso tiene que ver con el lugar en el que se encuentra la oposición.

Por un lado el Frente de Todos (Frente Patriótico en Chubut) en un conflicto de obediencia debida a partir de la decisión del Alberto Fernández de avanzar con la explotación de los recursos naturales en todo el territorio argentino. La pertenencia a un proyecto que abona la minería como parte del desarrollo de comunidades y de mejora de la renta, los coloca en una encrucijada que será incertidumbre prácticamente hasta el momento de definir.

Juntos por el Cambio ha tenido a un presidente que se refirió a la actividad con total soltura, como generadora de empleo y con un ministro fuerte como Juan José Aranguren (Energía y Minería) que llegó a la provincia para encabezar debates mineros.

El poroteo, en un simple repaso, parece estar resuelto.

Pero es lógico que el gobierno tema no conseguir el consenso social, eso que le llamamos licencia social. El antecedente Mendoza, donde la calle revirtió una decisión política, está muy fresco. Y en Chubut las distintas asambleas y organización advierten con “un Mendoza” en tierra sureña.

CONTEXTO

El de Mariano Arcioni no parece ser el gobierno más sólido como para emprender un debate de tanto impacto social.

La calidad institucional podría ser el primer obstáculo. La debilidad que hoy muestra el Estado no es fácil de encontrar en la historia reciente: sin garantías de pago de salarios, de funcionamiento, tres años de dictado de clases de manera irregular, peleas con el resto de los Poderes, un Superior Tribunal de Justicia que funciona tan sólo con dos miembros y una reestructuración de deuda en plena negociación que tampoco será la solución a todos los problemas de caja. Tal es el atolladero, que un funcionario chubutense nos decía a modo de pregunta: “no hay consenso político para nombrar un juez de la corte y lo habrá para sacar la minería”.

El contexto de crisis económica y financiera no puede ser la excusa para el sí. Y si algunos suponen que dicha crisis ha sido funcional para instalar el debate, ya les digo: ES UN ENGAÑO PICHANGA.

El inicio de cualquier proyecto minero en Chubut demanda un tiempo. Desde su etapa de construcción (dotar de infraestructura a las regiones donde se va a establecer) y de desarrollo. Llevará por lo menos algunos años para que empecemos a percibir la renta de la minería. En tanto lo que tendremos son los puestos de trabajo que se requerirán para esa primera etapa.

La minería no va a resolver la crisis de Chubut. Tal vez lo más conveniente haya sido que la provincia resolviera su situación antes de dar una discusión de esta magnitud.

ARCIONI: ¿NADA QUE PERDER?

Distintos gobiernos han intentado dar el debate, todos recularon, algunos por convicciones otros por miedo al costo político.

El actual gobernador no parece tener aspiraciones políticas más allá del 2023 y eso le significa tener las manos libres para hacer y pagar el costo.

Nadie con intenciones de trascender sería capaz de plantear la discusión, ni siquiera aquellos que en algún momento se manifestaron a favor o los que habitan la cuenca del Golfo San Jorge con su actividad hidrocarburífera de hace cientos de años.

Si el gobierno nacional tiene la firme decisión, es con Arcioni. Un hombre que nunca fue del todo aceptado por la política pero que también él mismo reprobó e impugnó tantas veces.

LEGISLATURA

Cuando muchos suponían que el año ya estaba terminado, apareció el broche de oro del 2020 (o de plata). Por la pandemia, conflictos salariales y sesiones virtuales, poca exposición es la que tuvieron los legisladores. Ahora más expuestos que nunca, con antecedentes lastimosos de sus predecesores y un Gobernador que otra vez los desafía, nuestros diputados tienen las cartas echadas sobre sus bancas. Algunos especulan que los votos están y que saldrá casi como regalo de NAVIDAD (parafraseando al proyecto en cuestión).

Legisladores con consigna policial en sus domicilios particulares por miedo a los antimineros, Casa de Gobierno vallada y las calles ganadas por manifestantes: esto es Chubut hoy. Y calma, porque todavía nos queda un buen trecho para cerrar un año pandémico, por donde se lo mire.

CienPuntoUno 2020

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