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Opinión | Elecciones

Por qué es importante a quién elegimos

La democracia es un mecanismo complejo en el que los partidos políticos tienen un rol decisivo

En Ciencia Política, la democracia es uno de esos conceptos esencialmente contestados (Gallie, 1956). Esto significa que la discusión sobre qué es la democracia persiste, renueva sus argumentos y se nutre de la experiencia histórica. En ese sentido, hay visiones de la democracia que hacen foco en los procedimientos, en el cumplimiento de reglas mínimas (Przeworski, 2010), mientras que otras formas más sustanciales de entender a la democracia exigen de ella contenidos concretos, efectividad de derechos, igualdad (O’Donnell, 2007).[1]

A su vez, la democracia es una noción con carga normativa, es decir, no da igual calificar a un país como democrático que hacerlo como no democrático. Como consecuencia, la disputa por la conceptualización de la democracia no es sólo académica sino también política.

Como si fuera poco, en la búsqueda de una mayor precisión conceptual, la democracia ha sido adjetivada (Collier y Levitsky, 1997) al punto de estirar y multiplicar su significado, haciendo aún más compleja la conceptualización.[2]

Además, la democracia es uno de esos conceptos sobre los cuales todos tenemos alguna idea, basada en nuestra biografía, experiencias, grupos de pertenencia, militancias, entre otros aspectos que influyen sobre nuestra identidad. Por lo tanto, sobre la democracia se habla, se discute y se cuestiona desde nuestra condición y vivencias como ciudadanos.

Así, las ideas circulantes sobre lo que la democracia es y debe ser son muchas. No obstante, nuestro punto de acuerdo puede situarse en que no es sencillo vivir en democracia, y mucho menos hacer andar a la democracia, construir democracia diariamente. Por ello, la imagen de la democracia como un mecanismo puede ser útil para comprender la importancia de cada una de las partes. Esto no significa negar su sustancia, sino apelar a una simplificación para favorecer la comprensión de un problema.

En el mecanismo de la democracia intervienen muchas partes y me referiré a algunas de ellas. Por supuesto, encontramos en primer lugar a los ciudadanos y ciudadanas que no sólo votan, sino que dan cuerpo a la democracia cotidianamente a través de diversas formas de participación en la comunidad y mediante el ejercicio de libertades, derechos y obligaciones. También reconocemos a los medios de comunicación, los cuales cumplen un rol significativo en tanto producen y distribuyen información, seleccionando contenidos e influenciando el debate público. Creo que ya podemos incorporar a este conjunto de partes a las redes sociales, en tanto allí también se difunden contenidos, voces, imágenes.[3] Claramente, el Estado tiene su papel, garantizando la transparencia de las elecciones y estableciendo reglas. Pero en el mecanismo de nuestra democracia hay un engranaje más que es decisivo porque desempeña un rol exclusivo: los partidos políticos.

Mucho antes de que los electores elijan a sus representantes, son los partidos políticos los que eligen quiénes serán candidatos y candidatas. Incluso si existen elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (las cuestionadas PASO), son los partidos políticos los que deciden con anterioridad quiénes integrarán las listas en competencia. Esto es lo que la Ciencia Política llama selección de candidaturas (Hinojosa, 2012; Freidenberg y Levitsky 2007), un proceso que tiene un punto crítico en el que algunos y algunas son candidatos y candidatas, y otros y otras no.

A su vez, en la confección de las listas los partidos políticos deciden qué lugar ocupará cada candidato y candidata, por ejemplo, titular o suplente, y en qué orden en cada sección de la lista. ¿Y por qué eso es importante? Porque de la combinación de la distribución de los votos (preferencias electorales), la cantidad de cargos en juego (magnitud del distrito), el número de partidos en competencia (fragmentación partidaria) y las reglas para la elección (régimen electoral) depende, como en las elecciones 2017 de Diputados nacionales en Salta, si resultan electos uno, dos o tres titulares de la lista. Y, como hemos observado en estos días, del orden en que figuran los titulares y suplentes, y de las reglas para los reemplazos, depende que una candidata de sólida militancia y acreditada formación como Alcira Figueroa encuentre su oportunidad de convertirse en representante.

¿La sanción de leyes de paridad resuelve por sí misma este problema? No necesariamente. La efectividad de las normas no se juega en su mera existencia, sino en las prácticas. La política es, antes que cualquier otra cosa, una actividad protagonizada por personas, con existencia empírica.

En ese sentido, la igualdad de género en los partidos políticos, o en cualquier otra organización en la que circule el poder, implica el reconocimiento de la autonomía de las mujeres y las diversidades en tanto sujetas políticas y, en consecuencia, una integración no condicionada por liderazgos masculinos.

¿Podemos dejar el destino y carácter igualitario, paritario, de nuestra democracia en manos del azar? Claro que no. Tampoco resulta productivo quedarnos en el escándalo. Quizás comprender a los partidos políticos como actores decisivos de la democracia, transparentar sus procedimientos y demandarles acciones concretas en favor de la igualdad de género dentro de sus estructuras sea una forma de contribuir a la construcción de una democracia paritaria.

[1] Para lxs interesados en explorar estas visiones, empezaría por la obra de Adam Przeworski y de Guillermo O’Donnell, respectivamente. Si me permiten profundizar esta sugerencia, leería Qué esperar de la democracia (A. P.) y Disonancias (G.O.D.).

[2] Esta enumeración de aspectos del problema de la democracia podría ser un libro y no quisiera aburrirlos. Por lo que las referencias en el texto son mínimas.

[3] No discutiré aquí la veracidad o falsedad de contenidos en redes, por lo que remito a los expertos Natalia Aruguete y Ernesto Calvo, por ejemplo en https://books.google.com.ar/books/about/Fake_news_trolls_y_otros_encantos.html?id=a4rZDwAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false .

CienPuntoUno 2020

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