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Opinión | Reestructuración de la Deuda | Chubut | BOCADE

¿Qué se buscaba con la reestructuración de la deuda del Chubut?

Retomando esa idea de que querían mejorar el perfil de la deuda y haber leído lo que se publico, aparece otra pregunta. ¿Realmente quería mejorar el perfil de la deuda o quería liberarse el gobierno de Arcioni del peso de la deuda sin importar el futuro?

El último fin de semana se conocieron los términos sobre los cuales se va a invitar a los tenedores de bonos BOCADE, a reestructurar la deuda.

Con la primera lectura, la pregunta que surge claramente es ¿Que busca con la reestructuración de la deuda el gobierno del Chubut? Podríamos pensar, y en función de lo que se dijo hasta el cansancio, mejorar el perfil de la deuda, que mejore el impacto en las finanzas publicas.

Partiendo de que el BOCADE fue una pésima colocación, tasas usurarias, un periodo para cancelarla que lo hacían impagable, pero fundamentalmente, cuando miramos la evolución de los recursos hidrocaburiferos, su disponibilidad, es decir, fondos destinados al pago, sabíamos desde siempre que cuando debieran afrontar la cancelación del capital, iba a resultar imposible. No teníamos dudas, respecto de que no era viable su estructura, teniendo responsabilidad los órganos de control que tampoco actuaron protegiendo a los chubutenses.

Si teníamos alguna esperanza respecto a revertir esta situación de inicio, quien gobernaba en ese periodo – Das Neves/ Arcioni- debía iniciar un proceso de crecimiento y simultáneamente una revisión de la estructura tributaria de la provincia, que permitiera en el termino de cuatro años, aumentar los ingresos especialmente con la inversión publica que implicaba el endeudamiento de los U$S 650 millones para generar un impacto progresivo que permitiera afrontar los compromisos. Contrariamente, solo fue despilfarro, corrupción, recesión y priorizar los intereses privados por sobre los intereses colectivos.

Retomando esa idea de que querían mejorar el perfil de la deuda y haber leído lo que se publico, aparece otra pregunta. ¿Realmente quería mejorar el perfil de la deuda o quería liberarse el gobierno de Arcioni del peso de la deuda sin importar el futuro?

Datos objetivos generan alerta. La tasa no se modificó, es decir sigue ascendiendo al 7,75%, aparece un dato engañoso diciendo que la reduce por un periodo que va desde la firma del nuevo bono y el 26 de octubre del 2021, donde le reducen 0,25% la tasa. Pero inmediatamente, como ¨incentivo¨ le otorgan un pago adicional que asciende a U$S 3.114.000, si un monto importantísimo, que duplica la reducción, generando un aumento efectivo del capital adeudado.

Entonces dicen que se extiende el pago desde el año 2026 hasta el 2030, aliviando fundamentalmente los años 2021 y 2022, subiendo significativamente a partir de esas fechas los pagos de capital. Pero insólitamente, en vez de tratar de realizar un reparto equilibrado en los años añadidos, no es así, durante los vencimientos del 2029 y 2030, solo se cancelará el 2,085% del monto total del endeudamiento, concentrando las cargas entre el 2024 y el 2028. Como para medir el impacto, los dos primero años del próximo gobierno democrático, deberá afrontar vencimientos trimestrales superior a U$S 30 Millones, es decir, casi lo mismo que hoy se está reestructurando.

Asimismo, esa extensión de plazos, a las mismas tasas, implica que Chubut y sus habitantes deberán afrontar U$S 92 Millones mas de lo que debe hoy.

Una de las condiciones mas dañinas que se incorpora en esta reestructuración es la ampliación de las regalías que hoy garantizan ésta deuda. ¿Qué significa? Hasta ahora, los recursos de Chubut comprometidos tenían un tope que es aproximadamente el 60% del total de los recursos propios provenientes de la actividad petrolera y aumentan esa garantía otorgándole el privilegio sobre casi el 100% de los recursos propios de origen hidrocarburífero. Dejando hipotecados esos fondos, cubriéndose de posibles caídas de producción o precios de un sector productivo hoy con significativa incertidumbre, y una clara señal, de que los bonistas no creen capaz a quienes están a cargo del gobierno, de resolver los problemas existentes y por eso exigen ampliar sus coberturas y minimizar sus riesgos.

Imagino a cualquier funcionario de este gobierno pensando en su falta de insumos, elementos mínimos para prestar los servicios básicos y verificar que nuevamente resulta cómplice – quiera o no - en la priorización de los especuladores.

Y aparece otra pregunta, la mas importante ¿Como piensan afrontar estos nuevos compromisos si no crecemos? Y las respuestas no aparece, no hay un plan ni programa de gobierno, lo único que aparece siempre, es reclamar a otros que hagan lo que no hacen los que tienen responsabilidades institucionales.

CienPuntoUno 2020

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