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Sociedad | 11 de Septiembre | Estados Unidos

¿Qué teorías dejaron los atentados del 11 de Septiembre?

A veinte años de los ataques de Al-Qaeda en Estados Unidos, aún hay preguntas sin responder acerca del derrumbe de las Torres Gemelas y los daños del Pentágono, entre otros.

A veinte años de la tragedia que cambió el mundo, las respuestas aceptadas oficialmente no parecen despejar del todo la bruma de la sospecha: ¿Cómo se vivieron esas horas de máxima tensión en el búnker de la Casa Blanca? ¿Cómo se derrumbaron verdaderamente las Torres Gemelas? ¿Por qué el Pentágono recibió daños apenas moderados, si lo impactó un enorme avión de línea?

Las llamas no destruyen el acero, y menos con la velocidad con la que se derrumbaron las Torres Gemelas

Ese es uno de los principales cuestionamientos que se hicieron respecto del atentado del 11 de septiembre, fundado por extensas evaluaciones de ingenieros y especialistas ante una caída de una prolijidad implacable de la que no quedaron pruebas físicas: ni computadoras, ni material de oficinas, ni muebles. Prácticamente todo se redujo a polvo, sin siquiera haberse sucedido incendios de gran envergadura, sino fuego localizado en algunos de los 110 pisos.

Los escépticos no se convencen ante la evidencia de que los incendios duraron menos de dos horas y los testimonios de algunos empleados del World Trade Center, quienes afirmaron haber escuchado explosiones en paralelo a la llegada de los aviones; para ellos, los edificios se derrumbaron de una forma idéntica a la que suele verse en demoliciones controladas por material explosivo.

Una investigación del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos concluyó que los aviones dañaron las columnas de soporte de los edificios y causaron el desprendimiento del material ignífugo, encargado de evitar la propagación del fuego.

El reducido impacto al Pentágono

Para muchos investigadores es difícil creer que el edificio más custodiado de Estados Unidos puede haber sido atacado 78 minutos después que las Torres Gemelas, cuando ya corría una advertencia hacia las fuerzas de seguridad nacionales.

El escaso registro fotográfico del atentado a la sede del Departamento de Defensa estadounidense; el bajo nivel de destrucción de las inmediaciones del edificio, y que el hecho de que el sector elegido para el ataque estuviera en obra en septiembre de 2001 profundizan las dudas.

El Gobierno dijo haber encontrado y clasificado restos del avión de American Airlines en el lugar de los hechos y, también, la caja negra, incautada por el FBI.

El vuelo 93

Al igual que los otros tres aviones secuestrados, el vuelo 93 de United fue infiltrado por cuatro miembros de Al-Qaeda con la intención de estrellarlo contra un centro del poder, quizás la Casa Blanca o el Capitolio. Pero el avión se pulverizó sobre una zona rural de Pensilvania.

Según la versión más aceptada, los pasajeros forcejearon con los secuestradores y frustraron el atentado, aunque en la lucha no se pudo evitar la caída. Poco después surgió la teoría de que el avión no fue destruido como resultado del audaz sacrificio de los pasajeros, sino por el misil de un caza de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Los audios de la cabina de mando y de las desesperadas conversaciones por teléfono de los pasajeros con sus familiares confirman la lucha a bordo. Sin embargo, todavía se discute si lograron entrar a la cabina o los terroristas derribaron el avión cuando estaban por hacerlo. Más importante aún, investigaciones bien fundadas aseguran que, en efecto, existió una orden de derribarlos. Pero la heroica lucha y la caída se adelantaron a los cazas.

¿Excusa de guerra? El accionar del gobierno de George Bush

Muchos investigadores no encuentran el sentido a que los terroristas que comandaron los aviones hayan podido entrenarse con libertad en el propio territorio estadounidense, así como entrar y salir del país en más de una oportunidad, sin levantar sospecha.

También objetan que la Casa Blanca haya autorizado que seis aviones privados y casi media docena de vuelos comerciales salieran del país inmediatamente después del atentado, transportando, según el mito, a 24 familiares de Ben Laden y otros casi 120 saudíes.

Es mirada con recelo una de las primeras órdenes que dio Bush: atacar a Irak, cuando el grupo insurgente de Al-Qaeda se encontraba en Afganistán.

CienPuntoUno 2020

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