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Seis años de prisión para Nichols por la desaparición forzada de Ángel Bel

El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia lo condenó por considerarlo participante secundario en la desaparición forzada de Elvio Ángel Bel, el 5 de noviembre de 1976, en Trelew.

Nichols fue sancionado con inhabilitación absoluta y perpetua para cualquier función pública y tareas de seguridad privada.

Los jueces Enrique Guanziroli, Nora Cabrera de Monella y Ana D´Alessio consideraron por unanimidad que como jefe del Departamento de Informaciones de la Policía del Chubut, aportó datos claves sobre rutinas y movimientos para el éxito del operativo que secuestró a Bel.

El Tribunal le ordenó al Juzgado Federal de Rawson seguir la búsqueda de Bel, con todos los medios a su alcance, hasta constatar su paradero final y su destino. Mientras que, fue absuelto Hernán Álvaro Hermelo.

Según el fallo, el hecho sufrido por Bel es uno de los más aberrantes del catálogo represivo, con seguridad por su actividad partidaria y solidaria con los cautivos carcelarios del régimen en el lugar.

La desaparición fue para "ahogar expresiones disidentes o contestatarias al régimen imperante y los movimientos sociales por ellas engendrados, considerándolos subversivos y enemigos internos".

El Caso Bel "no fue una esporádica y excepcional acción ilícita de aislados delincuentes trasnochados, sino un evento más inserto en el plan de respuesta del régimen", indica el fallo.

Todavía no se determinó quién ordenó hacer desaparecer a Bel ni "por cuál de las cadenas formales o informales del poder fue transmitida y quién la ejecutó; la víctima estaba inerme en su trabajo, en el centro de la ciudad, con afluencia de transeúntes, los autores usaron desembozadamente y sin pudor sus armas ante terceros en su oprobioso camino, y todo lleva a concluir que el crimen se perpetró por efectivos y precisos sujetos al servicio estatal".

El secuestro no fue un hecho aislado y súbito de la época, sino resultado de las situaciones padecidas entonces por el grupo social de pertenencia de la víctima.

El fallo considera que Tito Nichols aportó información sobre Bel que no hubiese podido lograrse por otro medio: "Diseñó y ejecutó toda la tarea de información, no sólo era destinada a fines de persecución penal lícita, sino a los estamentos políticos de Gobierno y de Inteligencia, incluso extrapolicial, involucrados en la represión".

Recopiló y derivó información de actividades políticas a los circuitos represivos del Estado nacional, y fuerzas armadas y de seguridad operativas en la región. “En esa actividad lo halló la desaparición de Bel, su vecino y coterráneo en la reducida población de entonces y cuya pertinaz faena política y solidaria en el área nadie ignoraba”.

"Poco importa que su tarea fuera a través de recortes de diarios o trabajos de campo cuando no desconocía su fatídico destino final". Nichols sabía que sus contenidos "eventualmente desembocarían en el delito".

La información que proporcionaba a la comunidad de inteligencia local eran órdenes del Ministerio del Interior al Gobierno Provincial.

"Incluían actividades políticas de Partidos en uno de los cuales militaba su vecino desaparecido y el bagaje de indagaciones minuciosas era compartido con otros estamentos”, incluido el Ejército y la Base Aeronaval Almirante Zar.

"Se probó el plan ejecutado coordinadamente orientado a privar de la libertad ambulatoria y suprimir al damnificado, con apoyo de la autoridad policial provincial, aportando la información necesaria y precisa sobre el elegido, para su victimización".

Bel también era seguido por el Servicio Penitenciario Federal, el Ejército y la SIDE: "Se demostró un plan clandestino, tramado y ejecutado por funcionarios estatales que conocían en la zona las actividades de Bel y estuvieron dotados de la capacidad y de medios eficaces para aprehenderlo, haciéndolo coordinadamente a la luz pública, dificultando la denuncia y sin información sobre su destino”.

El 5 de noviembre de 1976, Bel fue visto salir de su comercio en 25 de Mayo en compañía de varios hombres desconocidos, abordar un vehículo de los que esperaban afuera y entregar a su hijo de ocho meses, con una nota adherida a su pierna, en la casa de un vecino, en presencia de hombres armados.

Para el Tribunal Oral Federal, el Comisario Nichols fue el eslabón de un plan criminal "de comportamientos ilegales, dirigido con todos los medios a su alcance, en un área precisa hacia la víctima elegida".

Fuente: Diario Jornada.

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