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Un día como hoy, hace tres años...la tragedia nos marcó

Era miércoles por la tarde, la gente regresaba de trabajar, los chicos de la escuela. había una advertencia de fuertes lluvias, pero nadie creía que comenzaba a desatarse la peor catástrofe que golpearía a Comodoro Rivadavia.

Sobre las 17:50 se dio inicio a un temporal impensado para Comodoro Rivadavia. En tan sólo 30 minutos cayeron los primeros 30 milímetros de lluvia que rápidamente dejaron anegada la ciudad. Pero era nada más que una muestra de lo que vendría después:

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La gente abandonando sus casas con lo puesto.
La gente abandonando sus casas con lo puesto.

29 DE MARZO DE 2017

El temporal de lluvia que afectaría a la ciudad petrolera y parte del territorio chubutense había sido anticipado por las autoridades municipales. Tanto Defensa Civil como otros organismos habían dado distintas recomendaciones, incluso la de no salir de casa si no era indispensable.

Con esa cantidad de agua caída en tan poco tiempo los barrios comenzaron a quedar aislados, se suspendió el transporte público y las redes sociales mostraban imágenes y videos de grietas gigantes sobre el asfalto, donde el agua mostraba su recorrido.

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Una camioneta arrastrada por el agua y que luego se lleva el mar.
Una camioneta arrastrada por el agua y que luego se lleva el mar.

Barro, vehículos flotando y la desesperación de quienes ya empezaban a sufrir las consecuencias de la peor de las tragedias ocurrida en los últimos años.

La lluvia continuó toda la noche y desde ese miércoles hasta el viernes 31 que llovió sin parar, se superaron todas las marcas históricas y el acumulado (232 mm) muy por encima de lo que, los especialistas, nos decían que la ciudad podía soportar.

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Grietas enormes: el agua ganando su curso.
Grietas enormes: el agua ganando su curso.

FALTA DE OBRAS

Las obras con las que contaba la ciudad no pudieron contener el fenómeno. Casas destruidas por el lodo, el cerro metiéndose por las ventanas, servicios básicos que fallaban, miles de evacuados y familias que se resistían a dejar sus hogares por el miedo a los robos. Ahí estábamos todos, en el mismo lodo, sin distinción de clases sociales, de barrios "de primera o de segunda", el agua fue recuperando su curso, aquel interrumpido por la intervención humana.

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Maquinaria municipal y de empresas privadas trabajaron sacando barro.
Maquinaria municipal y de empresas privadas trabajaron sacando barro.

POCOS DÍAS DESPUÉS

El jueves 6 de abril la lluvia sacudió de nuevo y esta vez con toda la furia. Los que habían logrado limpiar el barro y sacar el agua vieron sobrevenir, ahora sí, lo peor de la catástrofe.

En las oscuridad de la noche botes de prefectura iniciaron la evacuación de muchos afectados. Barrios como Juan XXIII, Laprida, Pueyrredón, Moure, Tres Pinos y Caleta Córdova junto a Rada Tilly prácticamente aislados.

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Familias rescatadas en botes particulares y de Prefectura.
Familias rescatadas en botes particulares y de Prefectura.

El trabajo fue intenso durante mucho tiempo. Al principio era Municipio, Provincia, Nación, empresas, Ejército, todos colaborando. Y de a poco nos fuimos quedando solos, cada vez más solos. Con el compromiso de obras que evitarían definitivamente este tipo de sucesos (hoy 2020 aún no fueron terminadas, algunas siquiera iniciaron), familias reubicadas en trailers acondicionados como viviendas y que muchas todavía no regresaron a sus casas.

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La gente abandonando sus casas con lo puesto.
La gente abandonando sus casas con lo puesto.

Y los muertos: uno ayudando en medio de la emergencia, otro de no saber cómo contener el agua que se estaba llevando todo, y los otros, algunos que con el tiempo se fueron de tristeza, de no poder recuperar nada, ni los recuerdos que habitan esas paredes que uno le llama hogar.

Hoy, marzo de 2020, también estamos aislados, sin barro, sin agua metida en nuestras casas, pero algunos con mucho miedo a lo desconocido y a lo incierto.

Un nuevo reto se nos presenta como sociedad, donde aparece la solidaridad y las miserias, los que construyen y los que destruyen, los que aportan y quienes complican todo. Lo que es verdadero en todo esto, es que pasado este nuevo temporal va a escampar, y no volveremos a ser iguales, como después de aquel otoño de 2017.

Que no seamos iguales, es un deseo...

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