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Opinión |

Un país en modo supervivencia

La crisis político electoral que atraviesa el oficialismo nacional en Argentina se suma a un escenario de problemas no tan nuevos, pero urgentes

Hay un videojuego en el que una versión posible es el modo survival, el modo supervivencia. Como su nombre lo indica se trata de reunir los recursos necesarios para la reproducción de la vida, explorar el territorio, construir el hogar, luchar contra criaturas. Hay una gran distancia entre el modo supervivencia y el modo creativo, en el que podés hacer lo que quieras. Argentina está en modo survival.

El resultado electoral de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) provocó escenas de algarabía en algunos sectores y huracanes en otros. Por un lado, Juntos por el Cambio logró un triunfo significativo en términos numéricos y simbólicos, la izquierda celebró su crecimiento paulatino y su posicionamiento como tercera fuerza a nivel nacional, y el Frente de Todos se dio contra la pared de la realidad que no por anunciada es menos dolorosa. Por ejemplo, de las 8 provincias en las que se votaron primarias para senadores nacionales el oficialismo nacional obtuvo el primer lugar sólo en dos. Teniendo en cuenta que el sistema electoral otorga 2 senadores a la lista más votada y 1 a la siguiente en número de votos, la repetición de ese resultado en noviembre implicaría obtener sólo 9 de 24 bancas en juego, habiendo arriesgado 15, en función de los distritos en los que el Frente de Todos obtuvo el primer y segundo lugar.

Por otro lado, si Milei representa algo nuevo lo veremos en el tiempo. Por ahora sabemos que su discurso abolicionista de la intervención estatal se da de bruces con su aspiración entusiasta de ocupar un puesto en la estructura de poderes públicos electivos, el primer requisito para integrar la casta que acusa.

Si bien es cierto que, como ha señalado Paula Clerici[1], los resultados de las primarias deben tomarse con cautela en tanto aún ninguna fuerza ganó o perdió efectivamente los cargos legislativos nacionales en disputa, la magnitud del impacto puede ser medida por la secuencia que siguió al cierre de los comicios: acto en el que el presidente asume personalmente la derrota, mercados reaccionan positivamente al resultado electoral, comienza la ola de renuncias, todos del mismo lado; líderes de organizaciones señalan que si el gobierno no reacciona, no hay futuro; expectativa sobre cambios en el gabinete, Alberto no mueve y Cristina se impacienta, Alberto tuitea, Cristina manda carta – no documento, común; sigue la espera, llega la respuesta: un gabinete que tiene a Manzur como Jefe. Progresismo, no te mueras sin decirme a dónde vas.[2]

Desde el domingo pasado se ensayaron muchas explicaciones sobre la derrota electoral del gobierno del Frente de Todxs, un gobierno que significó la esperanza de mejora en las condiciones de vida de muchxs sectores luego de los resultados de la gestión macrista que dejaron un país empobrecido y endeudado, puesto en evidencia en el fracaso de la reelección. Por supuesto, no podemos dejar de considerar el impacto de la gestión de una pandemia que nadie podía prever y ante la cual hubo que responder día a día con los recursos disponibles mientras se renegociaba una deuda inviable.[3] Tampoco podemos desconocer la exposición pública y el desgaste que significó para el presidente la rutina de anuncios de medidas de restricción a la circulación y reunión de personas, cifras de muertes, demoras en la llegada de vacunas, a lo cual hubo que sumarle la renuncia forzada del ministro de salud por alterar el orden en la asignación de vacunas y, peor aún, las escandalosas imágenes y videos de una fiesta clandestina en la propia residencia presidencial.

Pero más potente aún que las imágenes son las vivencias concretas y cotidianas de cada uno y cada una de lxs argentinxs que forman parte del 42% de pobreza que asola a nuestro país, el 10,5% de indigencia, o del 100% de quienes enfrentan una inflación que, si bien muestra desaceleración, indica una variación interanual del 51,8% al mes de julio 2021, según el INDEC[4].

Más que a dónde fueron los votos del peronismo, me pregunto a dónde fue el peronismo ante esta situación. Y más que un pueblo pendular que cambia su voto de elección a elección, creo que estamos ante un pueblo en busca de una salida ante el deterioro sistemático de sus condiciones de vida a lo largo de muchos años, y más de un gobierno. El peronismo venía a cambiar eso, no lo ha logrado por completo hasta ahora y la urgencia quedó a la vista en el resultado electoral.

A su vez, el triunfo de Juntos por el Cambio expresa el acierto de orientar la campaña sin Macri como candidato y relegarlo a un lugar marginal. Los líderes pasan, el antipopulismo persiste, como diría Ernesto Semán. En Breve historia del antipopulismo, Semán (2021:13) afirma que “la Argentina está fundada sobre la invención de un mundo plebeyo amenazante y la promesa de defendernos de esa amenaza” y que en las últimas décadas “la ambición de un país liberado de los sacudones de la acción colectiva y de las demandas y los modos plebeyos se hizo más transparente” (p.16). Asimismo, como señala el autor al final del libro, “quizás el legado de los cuatro años de gobierno de Cambiemos no fue solo la derrota, sino también la corroboración imperturbable de que el triunfo era posible” (p.263). Y es posible. Las PASO 2021 muestran a Juntos por el Cambio atravesando la institucionalización de su espacio más allá de su líder, dirimiendo internas y convirtiéndose en alternativa de gobierno, sea por elección o por rechazo a las opciones disponibles.

Mientras el oficialismo se reorganiza y la oposición celebra y critica, la Argentina sigue en modo supervivencia intentando satisfacer necesidades básicas que se renuevan a diario y sobrevivir a una lucha desigual frente al aumento de precios y la incertidumbre. La única diferencia es que ahora todxs los jugadores se dieron cuenta.-

[1] “¿Cómo leer los resultados de las PASO en Argentina?”, Agenda Pública, 15/9/21, disponible aquí.

[2] Título de aquella película de Eliseo Subiela de 1995.

[3] Orr, A. “Tarea fina”. 9/8/20, Mil Patagonias, disponible aquí.

[4] INDEC. “Informe técnico Vol.5, N° 146”. Disponible aquí.

CienPuntoUno 2020

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