Glinski: “La remediación ambiental también es una forma para generar trabajo”

El diputado nacional José Glinski participó este viernes de la primera Jornada sobre Ciencia Aplicada a la Remediación de Pasivos Ambientales, realizada en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Presentó los principales ejes de su proyecto de ley para establecer presupuestos mínimos ambientales para la actividad hidrocarburífera y planteó la necesidad de que la Universidad tenga un rol central en el relevamiento y la remediación de los pasivos existentes en la región.

viernes, 18 de septiembre de 2026 - 4:33

El diputado nacional por Chubut José Glinski participó este viernes de la 1ª Jornada sobre Ciencia Aplicada a la Remediación de Pasivos Ambientales, organizada en la sede Km. 4 de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), que reunió a especialistas, investigadores y referentes para discutir respuestas científicas frente a los impactos ambientales de la actividad petrolera.

Glinski integró la mesa de intercambio sobre “La problemática de los pasivos ambientales. Proyectos de Ley” junto a la Dra. Bárbara Rueter Torrecillas y el Mgter. Rubén Zárate, en una jornada que posteriormente contó con la conferencia del abogado y magíster en Derecho Ambiental Andrés Nápoli, director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), sobre los pasivos ambientales de la industria petrolera y los desafíos de la transición energética.

Durante su intervención, Glinski presentó los alcances del proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos para la Remediación de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos y Transición Energética Justa, una iniciativa que busca cubrir un vacío regulatorio nacional y establecer responsabilidades concretas sobre la prevención, identificación, cierre y remediación de los daños ambientales generados por la actividad.

Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de contar con información independiente y capacidad científica local para conocer la verdadera dimensión de los pasivos existentes.

“Hay que meterse de lleno en la cuantificación y en el estudio empírico de los pasivos de la ciudad. Y ahí la Universidad tiene un rol esencial. Nuestra obligación es conseguir las herramientas para que eso suceda”, sostuvo Glinski.

En ese sentido, cuestionó que la discusión pública sobre el retiro de operadoras de áreas maduras se construya sin contar previamente con un relevamiento técnico exhaustivo e independiente de la situación ambiental.

Para Glinski, sin embargo, la remediación no debe pensarse únicamente como una obligación ambiental. También puede convertirse en una nueva etapa productiva para las cuencas maduras, capaz de sostener empleo y capacidades desarrolladas durante décadas por trabajadores y empresas regionales.

“La etapa de cierre y remediación es una oportunidad para insertarnos en una transición energética justa. Es una oportunidad para que haya más trabajo, para evitar despidos y para que no cierren empresas”, señaló.

Ese concepto constituye uno de los pilares del proyecto presentado por el legislador chubutense: incorporar las tareas de cierre, abandono, remediación y monitoreo como una etapa del proceso productivo. La iniciativa contempla además un Registro Nacional de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos, garantías financieras obligatorias para las operadoras y un Fondo Federal de Recomposición, junto con mecanismos para preservar y reconvertir puestos de trabajo.

Durante el intercambio, Rubén Zárate puso el foco en las transformaciones recientes del sector y sostuvo que las decisiones empresariales de YPF deben analizarse también a partir de los cambios regulatorios y del nuevo esquema de negocios de la compañía.

La jornada tuvo además como uno de sus principales expositores a Andrés Nápoli, especialista en Derecho Ambiental y director ejecutivo de FARN, quien abordó específicamente los “Pasivos ambientales en la industria petrolera y los desafíos de la transición energética”. Su participación aportó una perspectiva jurídica y ambiental a una discusión que, para Glinski, debe reunir al sistema científico, la política, los trabajadores y las instituciones públicas.

El proyecto impulsado por el diputado establece como principio que los costos ambientales deben ser afrontados por quienes desarrollaron y obtuvieron beneficios de la explotación, evitando su transferencia al Estado, los municipios y las comunidades. Al mismo tiempo, plantea que la transformación de las cuencas petroleras debe realizarse con los trabajadores como protagonistas y no dejando como saldo desempleo y territorios degradados.

“El cierre de un pozo no puede significar el cierre de una comunidad. Tenemos conocimiento, trabajadores, empresas y Universidad. La discusión es cómo utilizamos esas capacidades para reparar lo que quedó y construir la próxima etapa productiva de nuestra región”, concluyó Glinski.

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