Valeria Schuler es jugadora de handball de la categoría mayores del Club Social y Deportivo Petroquímica hace más de 30 años, donde también enseña a las categorías formativas y el año pasado logró un acontecimiento histórico al ser la primera presidenta de la institución verdolaga.
viernes, 13 de mayo de 2022 - 12:01Por Nicolás Mulet
Integra el tradicional equipo denominado “Las Conejas”, compuesto mayoritariamente con jugadoras con edades que superan los 40 años y en el cual algunas juegan junto a sus hijas.
La historia de Shuler comenzó cuando Alejandro Polo se vino desde Córdoba a trabajar en la empresa Petroquímica. Al notar que no había handball en Kilómetro 8, Polo armó un grupo de adultos. A su vez, en el trabajo conoció a Oscar Pierresteguy, quien empezó a enseñar a los más pequeños.
Shuler iba a la escuela con la hija de Polo, se sumó a jugar y desde ahí nació el amor por el balonmano: “Acá no se conocía el handball, lo trajo el cordobés ‘loco’ que quería jugar y armó la escuela para adultos, después Oscar Pierresteguy armó la escuelita para niños. Llevo 31 años jugando. A los 10 años comenzamos, después fuimos llamando amigas, hermanas, primas, y ahí empezó el handball en Petroquímica”, afirma.
La jugadora del “Verde” reconoce al fallecido Oscar Pierresteguy como su “profe de toda la vida”, y destaca el legado que tomó el hermano, Miguel “Gringo” Pierresteguy. “Antes había más golpes, era más pasivo, había otras defensas, costaba más hacer goles, ahora eso fue cambiando en el handball, es mucho más movido y las defensas son más activas para que haya más goles”, resume.
Gracias al deporte conoció casi toda Argentina: “Anduve por todos lados y estoy agradecida de la vida”. Sin embargo, lo que más valora es la amistad que le dejó el balonmano: “Todavía tengo mis amigas, soy madrina de los hijos de ellas, somos muy amigas y eso es lo lindo que te deja el deporte”.
Valeria Shuler integra el equipo de mayores de Petroquímica, a quienes apodan “Las Conejas” y en donde juegan varias jugadoras mayores de 40 años.
El sobrenombre surgió de Osvaldo De Sousa porque nunca completaban el equipo debido a que “siempre” había una embarazada. “Ahora tenemos conejitas y les decimos que no tengan hijos, que aguanten, nosotras tenemos para rato”, se ríe.
Y añade: “Creo que nosotras somos atípicas, porque con la edad que tenemos seguimos jugando contra chicas de 20 años, nos cuesta pero es más fuerte el amor al deporte, no sé qué haríamos si dejaríamos el handball, la mayoría tenemos más de 40 años. Algunas compañeras se dan el lujo de jugar con sus hijas, ese era el sueño de toda madre y lo están cumpliendo. Es muy lindo, ojalá pueda llegar, mi hija tiene 15 y le faltan 3 años, ojalá pueda aguantar”.
Pero, además de cumplir el sueño de jugar con sus hijas, “Las Conejas” intentan concretar otro anhelo. Es que en el predio de Petroquímica están proyectando un nuevo gimnasio con las dimensiones reglamentarias para jugar al handball.
“Si llegamos a jugar ahí, creo que ya nos retiramos, porque nunca tuvimos una cancha reglamentaria, siempre estuvimos en gimnasios prestados pero no con las medidas reglamentarias”, sostiene.
En junio de 2021, Valeria Shuler se convirtió en la primera presidenta de la historia de Petroquímica y este año redobla la apuesta ya que irá por la reelección. Respecto a la responsabilidad de ser la máxima dirigente de una de las instituciones más grandes de la ciudad, señala que “es difícil, son muchas disciplinas, somos ocho, trato de estar presentes con todos. Vamos aprendiendo, hay que delegar, no se puede estar en todo, para seguir el mismo hilo, todos trabajamos en conjunto, hay mucha gente y se necesita ayuda para afrontarlo”.
Sobre la inclusión de la mujer en el deporte, cree que “es cuestión de animarse, porque las mujeres están, en cada comisión siempre hay mujeres, las mujeres somos las que más detalles tenemos, somos las más meticulosas, hay que dar un pasito hacia adelante. Siempre escuchando a gente que tiene muchos años como dirigente y hay que ser abierta a las propuestas que te den. Obviamente que es más difícil para una mujer que te escuchen, pero es aprender y siempre dar un pasito hacia adelante sin miedo”.