Barro Otra Vez

Por estos días, con esta luz, estas nubes y sus grises, siempre me vuelve la idea del barro. Ese barro de la inundación del marzo/abril del 2017.

sábado, 19 de marzo de 2022 - 12:00

Por Lic. Sebastián Núñez – Psicólogo MP:0596

 

Un barro caqui cuando estaba húmedo que se volvía gris e infranqueable cuando se secaba. Era un barro no te dejaba, que seguía ahí, sin querer soltarte de las ropas, los zapatos, y los juguetes. Ese barro que sigue allí en libros y recuerdos.

Recuerdos que no saben del tiempo que ya pasó, y se hacen presente cuando la estación cambia y el otoño nos da su carta de presentación de frío y humedad.

Los recuerdos no aflojan, se angosta la garganta y hay que decirse a sí mismo que la lluvia parará, que lo impensado no volverá a pasar. Pero pasó y sigue sin que pase, estancado como ese barro.

Hoy voy por Av. Polonia, un cartel me da la bienvenida al barrio San Cayetano. Y manejo intentando ver las marcas del agua, el signo de la inundación en las paredes, la marca del retroceso del agua que descendió, que desangustia y desmiente a la vez, con el índice de que “hasta aquí llego el agua”. Esas marcas ya no son tan fáciles de encontrar, o al menos no tan rápidamente medibles como era antes. Y el no contar con esa memoria hace que todo se vuelva un poco más incierto y la desmentida opere más rápidamente aún. Eso no pudo haber pasado.

Lo cierto es que la inundación no pasó, sigue pasando a muchos que aún no recuperan lo perdido, no devuelve la vida, ni los tesoros de los cuales uno hace su vida. Las marcas hoy son invisibles y por lo tanto algo menos solidarias.

Hace un año se iniciaba esta columna, hablando del barro. Y desde entonces, cada tanto, hablo del barro en el que estamos y del barro del que estamos hechos.  A veces secos y hechos polvo, a veces solo nos sentimos agua, limpia y cristalina llena de vida; que no conoce de obstáculos y fluye casi sin pensarlo llegando a donde quiere ser, y que el barro decanta en el fondo, tan lejos nuestro que creemos que no estamos hechos de esa misma masa.

Este espacio no tiene otro objetivo que el pensar un poco en nuestras machas, en el desecho que no hace. Intentando no desconocerlo, pero tampoco enaltecerlo. Simplemente saber hacer con el delirio y nuestro polvo.