Para el letrado la carátula que correspondería al caso sería la de homicidio agravado y apunta contra la madre y su pareja.
sábado, 11 de abril de 2026 - 4:01
Roberto Castillo, abogado querellante en la causa por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia y en la que se investiga a su madre, Mariela Altamirano, y a su pareja, opinó que el menor fue “asesinado” por su propia madre.
El letrado afirmó que representa “a la familia de Ángel”, un vínculo que vinculó directamente con Luis López, “el padre, y Lorena”, la pareja del progenitor del niño.
En esa misma charla, señaló que, desde la acusación particular, la principal línea que sostiene sobre el caso es que “la madre y su pareja lo asesinaron y se están cubriendo”, y que la calificación legal que correspondería sería la de “homicidio agravado”.
La hipótesis central de la investigación se apoya en las denuncias realizadas por el padre del niño y su entorno, línea que tomó mayor relevancia luego de que las primeras pericias confirmaran que el menor tenía lesiones internas en la cabeza. Asimismo, se ordenó un allanamiento en la vivienda de la madre, donde secuestraron celulares y otros elementos útiles para la causa.
Previamente, Ángel estaba al cuidado de su padre biológico, Luis López, quien formó pareja con Andrade, pero por decisión del juez de familia Juan Pablo Pérez se inició un proceso de revinculación con Altamirano, pese a que ella lo había abandonado cuando el niño tenía apenas un año.
El niño fue hallado sin signos vitales por profesionales de la salud en su casa de la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia y trasladado a un hospital, donde finalmente se confirmó su deceso.
Altamirano, en declaraciones públicas recientes, sostuvo: “No maté a mi hijo” y agregó: “Nos levantamos temprano y decidimos levantar a Ángel para ir al baño, porque solía dormir mucho últimamente y no se levantaba al baño. Entonces lo hicimos levantar al baño y vimos que ya se había hecho pis y le dije a mi marido, como la camita de él estaba mojada, que lo bajara y lo acostara conmigo”.
“Estaba durmiendo, lo sentía roncar. Después, lo revisamos de vuelta y mi marido me dice ‘no respira’. Entonces yo empecé a hacerle RCP y llamé a la ambulancia enseguida”, continuó, y relató que salieron a la calle gritando con el niño en brazos, pero que al llegar al hospital le informaron que “tenía signos vitales, pero le faltaba oxígeno”.