Mientras el debate continúa, la resolución subraya las tensiones partidistas en Washington y el delicado equilibrio entre seguridad nacional y control constitucional.
jueves, 8 de enero de 2026 - 6:40
En un golpe significativo a la política exterior de la administración Trump, el Senado de Estados Unidos aprobó este jueves una resolución que restringe al presidente Donald Trump la ejecución de acciones militares adicionales en Venezuela sin la autorización previa del Congreso. Con 52 votos a favor y 47 en contra, la medida contó con el apoyo de cinco senadores republicanos que se unieron a los demócratas, destacando divisiones internas en el partido del mandatario.
La resolución, que busca frenar cualquier escalada militar en el país sudamericano, especifica que la Administración Trump debe dirigirse primero al Congreso para obtener aprobación antes de iniciar hostilidades contra o dentro de Venezuela. Esta iniciativa surge en medio de renovadas tensiones diplomáticas y amenazas de intervención estadounidense, impulsadas por la crisis política y humanitaria persistente en Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro.
Antecedentes y Votación
Tras dos intentos fallidos en sesiones previas, el Senado avanzó con esta legislación que invoca la Ley de Poderes de Guerra (War Powers Resolution), un mecanismo diseñado para limitar el poder ejecutivo en conflictos armados. La votación procesal de este jueves representa un avance clave, aunque la resolución aún debe pasar por la Cámara de Representantes y enfrentar un probable veto presidencial.
Entre los republicanos que respaldaron la medida se encuentran figuras clave que han expresado preocupaciones sobre el unilateralismo en política exterior. “Esta resolución envía un mensaje claro: las amenazas y la presión militar tienen límites”, se lee en declaraciones recogidas por medios internacionales, enfatizando la necesidad de un enfoque bipartidista en temas de seguridad nacional.
La aprobación llega en un contexto de crecientes críticas a la estrategia de Trump hacia Venezuela, que ha incluido sanciones económicas intensas y reconocimiento a líderes opositores. Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump ha intensificado la retórica contra Maduro, reviviendo debates sobre posibles intervenciones similares a las consideradas durante su primer mandato en 2019-2020.
Reacciones
La Casa Blanca ha calificado la resolución como un “obstáculo innecesario” a la defensa de los intereses estadounidenses en la región, argumentando que socava la capacidad del presidente para responder a amenazas emergentes. Sin embargo, defensores de la medida, como senadores demócratas, la ven como un paso esencial para restaurar el equilibrio de poderes y evitar conflictos innecesarios.
En Venezuela, el gobierno de Maduro ha celebrado la decisión como una victoria diplomática, acusando a Trump de “imperialismo”. Opositores venezolanos, por su parte, expresan temores de que esto debilite el apoyo internacional a su causa. Analistas internacionales señalan que, aunque simbólica, la resolución podría influir en la dinámica regional, especialmente en América Latina, donde países como Argentina y Brasil observan de cerca las acciones de EE.UU.
Esta no es la primera vez que el Congreso rebate a Trump en temas militares; precedentes incluyen resoluciones similares sobre Yemen e Irán durante su primer período. Si la medida avanza, podría marcar un precedente para futuras administraciones, reforzando el rol legislativo en decisiones de guerra.
Mientras el debate continúa, la resolución subraya las tensiones partidistas en Washington y el delicado equilibrio entre seguridad nacional y control constitucional. El futuro de las relaciones EE.UU.-Venezuela permanece incierto, con posibles impactos en la migración, el petróleo y la estabilidad hemisférica.