Meterse salva vidas

Construir sociedades libres de violencias es una tarea colectiva.

domingo, 29 de mayo de 2022 - 8:21

Por Analía Orr

 

Recuerdos vivaces, uno tras otro, componen una historia. La historia de mi generación en Argentina es la de lxs hijxs de un país herido por la violencia política, esperanzado siempre en el porvenir, decepcionado con frecuencia. No en vano recordamos la frase de aquel candidato, luego dos veces presidente, “no los voy a defraudar”.

También es la historia de una relación esquiva con la verdad, una verdad difícil de asumir en tanto nos mostraba de qué fuimos capaces. Así, todavía, reclamamos memoria, verdad y justicia.

En esa relación esquiva con la verdad se tramaba una sospecha, una indiferencia, un abandono encubierto en buenos modales o forzado por el miedo: no te metas. No mires, no veas, no preguntes. A muchos testigos de la represión en la Argentina les tomó años declarar por primera vez en un juicio, aún en democracia[1].

Para entender la magnitud del proceso represivo en la Argentina y su engarce con una historia de violencia política siempre es recomendable leer a Pilar Calveiro[2] (2013: 150-151) cuando en Política y/o violencia señala que “La Argentina desempeñó un papel relevante dentro de esta estrategia de eliminación regional de la disidencia. Fue el país en el que se registró mayor número de desapariciones forzadas- con excepción de Guatemala- y en el que los nuevos dispositivos represivos alcanzaron su máxima expresión, llegando a conformar verdaderos campos de concentración-exterminio”.

La cultura de la omisión, la sospecha y la indiferencia no ha sido superada aún. Vemos sus efectos en la mirada incómoda frente a las múltiples situaciones de violencias de género que vuelven a tensar la relación entre lo público y lo privado como aquello de lo que se puede y de lo que no se puede hablar.

En ese sentido, los feminismos han hecho una gran contribución al señalar y militar la noción de que lo personal es político. Como afirma Danila Suárez Tomé (2020:15) en Intervenciones feministas para la igualdad y la justicia, trabajo compilado por colegas expertas, entre ellas, nuestra querida Patricia Gómez, “Tanto en la praxis como en la teoría, el feminismo vino a sostener la no existencia de algo natural en el ordenamiento social que basa su estructura en jerarquías de sexo” y que asocia lo privado con la extensión de la naturaleza reproductiva de la mujer (como si los varones no se reprodujeran) y lo público con el ámbito de expresión de cualidades masculinizadas.

Ese mandato de no meterse es particularmente crítico en relación con las víctimas de violencias de género. Según datos de Mumalá (2022), entre enero y abril de este año, el 66% de los femicidios fue cometido por parejas o ex-parejas. Si tenemos en cuenta que el femicidio es una forma extrema de violencia de género, pero no la única, ¿cuántas manifestaciones de esas violencias se produjeron con anterioridad? ¿acaso fuimos testigxs de empujones, humillaciones, vimos moretones y no hicimos nada? ¿Por qué resultan más creíbles las palabras de un varón que minimiza una situación que el pedido de auxilio a gritos de una mujer? [3]

¿Por algo será? No necesitamos conocer la historia completa de la relación de una pareja para saber que el ejercicio de la violencia en ese vínculo está mal. No necesitamos conocer a una mujer para saber que si la están golpeando o forzando de algún modo eso está mal. Está mal y es un delito.

No ser indiferentes ante las violencias de género se relaciona con un trabajo de reconstrucción política de los términos en los que vivimos juntos como comunidad, en nuestra pluralidad política y diversidad de géneros.

No te metas es un mandato maldito porque encubre el daño, el sufrimiento y la muerte. A ese mandato podemos oponer otro que nos permita involucrarnos y comprometernos con una tarea que será colectiva o no podrá ser. Meterse salva vidas.

 

[1] Dandan, A. “La rebelión al ‘no te metás’”. Página 12, 5/6/2011, disponible en https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-169524-2011-06-05.html .

[2] Politóloga.

[3] Oliva, L. “Del ‘no te metas’ a involucrarse: ‘Si no actuaban los panaderos, tal vez estaríamos hablando de otra víctima muerta’”, La Nación, 2/3/22, disponible en https://www.lanacion.com.ar/comunidad/del-no-te-metas-a-involucrarse-si-no-actuaban-los-panaderos-tal-vez-estariamos-hablando-de-otra-nid02032022/

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