Así lo expresó la encargada de la Jefatura División Adicciones del Departamento de Salud Mental y Adicciones del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. ”La edad de inicio de consumo problemático disminuyó bastante a los nueve años o menos”, agregó.
martes, 7 de abril de 2026 - 7:42
Valeria Flores, encargada de la Jefatura División Adicciones del Departamento de Salud Mental y Adicciones del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, dialogó con LaCienPuntoUno sobre el aumento de la demanda en el servicio.
Sobre la situación de los pacientes que se acercan y las herramientas con las que cuenta el Estado, dijo: “Las situaciones son cada vez más complejas, no son ajenas a la situación contextual, social y económica que atraviesa el país, pero la complejidad ya viene de hace unos años y el tema es el acceso también, mayor accesibilidad y donde el consumo aparece como un recurso, una satisfacción inmediata a algo”.
Y añadió: “Hay un aumento de la demanda de atención por salud mental y en adicciones también, obviamente, porque la sustancia empieza a aparecer como un recurso para afrontar, para transitar diferentes momentos. El hospital cuenta con dos centros especializados en el abordaje de los consumos problemáticos, uno en zona norte y otro en zona sur y se fueron creando también y adaptando determinados espacios para poder dar respuesta a las demandas con las que cuentan hoy que va creciendo, también la edad de inicio disminuyó bastante a los nueve años o menos”.
Acerca del consumo problemático en las personas, comentó: “Se empieza a hacer un consumo problemático cuando empieza a interferir en tu desenvolvimiento cotidiano o en aquellas áreas significativas de tu desenvolvimiento cotidiano, sea trabajo, sea familia, sean otros vínculos, donde uno va como desmejorando entre comillas, su salud integral, se piensa desde la integralidad, entonces uno va perdiendo por ahí esos aspectos más saludables y va perdiendo el control por ahí de determinadas situaciones, por el consumo”.
“Muchas veces también la persona que consume hay que ver qué valoración hace de ese consumo, porque si es positivo es muy difícil que pueda pensarlo como un problema. Si uno empieza a utilizar el consumo para afrontar determinada situación, para rendir y le empieza a atribuir a una sustancia determinadas condiciones, va a ser muy difícil que lo pueda pensar como problemático. Ahí es donde está el límite o la línea de aquello que queremos dejar y no podemos o creemos que cuando queremos lo dejamos y en definitiva no se puede”, agregó.
Con respecto al consumo en adolescentes, que evitan el alcohol, pero si lo hacen con otro tipo de sustancias, señaló: “Muchas veces hay determinadas sustancias que no las mezclan con el consumo de alcohol, o tienen mucho más manejo de que sustancias, o a veces te dicen, bueno, consumo tal cosa para subir, tal otra para bajar, y tienen un manejo bien químico de los diferentes estados por cuales transitar. Entonces también se hacen muchas actividades de prevención y promoción de la salud en ambos SIT, cuando llegan a la consulta ya llegan con un consumo previo o con algo que les genera un problema, o la derivación, sea de una escuela, sea de otra institución, o sea, existe eso. Igual siempre cuando son menores de edad se apunta a un trabajo más corresponsable con otras instituciones”.
En relación a la capacidad que tiene el sector público, manifestó: “En este momento se reforzó la atención de ambos dispositivos y lo que se habilitó es esta posibilidad de que los profesionales y todos los que conformamos los CIT (Centro Integral de Tratamiento) podamos estar distribuidos en ambos acorde a la demanda. Entonces hay más creación de espacios grupales. Los CIT están en Avenida 10 de noviembre 2195 en el Barrio Quirno Costa para aquellos que son de zona sur y para aquellos que son de zona norte, está en base Matienzo, esquina Melchior, en kilómetro 8. El Hospital Regional lo que aborda ante las situaciones de urgencia está la guardia de salud mental las 24 horas y con quien también nosotros contamos ante determinadas situaciones de riesgo”.
Respecto a la Ley de Salud Mental, mencionó: “Nosotros tenemos una ley garantista, que está buenísimo, promotora de derechos, a lo cual adhiero plenamente, pero también consideramos, porque en la práctica lo vemos, que nos falta en ese proceso los recursos para garantizar eso que está escrito. Entonces a la hora por ahí de garantizar ese derecho, nos vemos obstaculizados en poder otorgarlo a raíz de otros recursos que estarían faltando. Entonces por ahí, o al menos en la parte de consumo de adicciones, todavía queda mucho por aceitar, porque son pacientes que muchas veces quedan por fuera del abordaje de salud mental”.